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6 min
Crystal Lake II
Terror |
25.03.15
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Sinopsis

Anocheció. Hanna miró su reflejo salpicado por la sangre de Mike y notó un cosquilleo en su estómago. Alargó su mano hasta mojar sus dedos y se aclaró la cara y las manos, acto seguido se incorporó y se dirigió de vuelta al campamento, aunque ella sabía más que de sobra que nadie le había echado en falta.

Caminó casi a ciegas, dejándose guiar por su instinto; fue entonces cuando notó que alguien le observaba, se quedó inmóvil con la cabeza baja, conteniendo el aliento.

-Te hemos buscado por todas partes –dijo una voz.

Hanna alzó la mirada y le sorprendió ver a la misma chica del autobús, la misma chica que días antes le agredió en el baño cogiéndole del cuello mientras otras dos miraban sin hacer nada. Lo recordó.

-Mentirosa –dijo con un hilo de voz acercándose a ella.

La chica se asustó y retrocedió unos pasos.

-Hanna, si estás enfadada por lo del otro día…-empezó, pero ella no le escuchaba, sabía que no sentía nada- pero he venido a buscarte.

-¿A mí? –Preguntó con ironía- Estás buscando a Mike, estáis buscando a Mike ¡A nadie le importa dónde estoy! –se acercó a ella y le agarró el cuello con ambas manos.

La chica intentó agarrar el suyo, pero sus articulaciones no respondían. Hanna apretó con fuerza clavando también las uñas en su garganta, las piernas de la muchacha empezaron a flojear.

-Nunca le encontrarán.

Vio como por sus ojos corrían lágrimas y finalmente la luz que había en ellos se apagó. Soltó su cuello marcado ligeramente sangrado y siguió su camino por la oscuridad, sin sentir nada. Cuando llegó al campamento todos estaban reunidos con una expresión de preocupación en sus rostros. Algunos le dirigieron una leve mirada pero después la retiraban siguiendo la conversación que mantenían. Una de las monitoras se acercó a Hanna y al ver su tono de piel y sus uñas rotas y desgastadas le preguntó si había ocurrido algo, pero sin hacer caso omiso de sus palabras entró en la cabaña más lejana y pequeña de todas, puesto que ella no la compartía con nadie.
Se tumbó en la cama sin quitarse las zapatillas y por un rato se quedó mirando al techo. Cerró los ojos, no había nada, solo estaba oscuro. Durmió durante dos horas, lo que a ella le habían parecido 30 minutos. Unos gritos fuera le despertaron. “¿Qué ocurre”?, pensó para sí misma mientras se levantaba de la cama, notó que esos gritos venían de otra cabaña así que decidió acercarse movida por la curiosidad. Se acercó a mirar por la ventana y vio a una chica y dos chicos sentados en el suelo con una vela en el centro.

-¡No me asustes idiota! –exclamó la muchacha.

Los muchachos se rieron.

-Todo el mundo sabe que los campamentos son para contar historias de terror –el chico le miró serio- ¿Acaso no sabes lo que ocurrió aquí?
Negó con la cabeza.

-No empieces otra vez Glen.

-Este campamento lo cerraron hace 20 años –el chico se acercó a la vela y el otro apagó la luz.

-¡Enciéndela, enciéndela ahora mismo Aaron! –ordenó la muchacha.

-Ni se te ocurra Aaron –dijo el chico y siguió con su historia- Una mujer que estaba loca mató a todos los monitores porque su hijo se ahogó, era como –hizo una pausa- deforme, o retrasado.

-¿En serio? -La chica alzó las cejas y siguió escuchando.

El chico asintió.

-A ella la mataron –hizo otra pausa y dirigió la mirada al otro chico- al parecer fue una superviviente. Le cortó la cabeza a la señora con un machete.

La muchacha puso sus manos en la boca.

-Dios mío…

-Y hay más, su hijo, Jason, quiso vengarse –acercó la mano al fuego- un amigo que estuvo aquí de acampada vio a la poli buscando a ese tal Jason, nunca han conseguido verle.

-Quizás porque es mentira –dijo el otro chico.

-Y va armado, –dijo sin hacer caso al comentario- con un machete. Pero lo más característico de Jason es su máscara.

-¿Su máscara? –preguntó la chica con curiosidad.

Volvió a dirigir la mirada al fuego.

-Sí, una máscara de hockey.

“Era el hombre del lago” pensó Hanna, “Pensé que no era real…”

-Y ahora quiere vengarse de todos.

El otro chico agarró a la chica haciendo que ésta lanzara otro grito. Hanna se apartó de la ventana entre la oscuridad. Se dirigió a la fogata del campamento con la mirada clavada al suelo, allí se encontraban dos chicas que pararon la conversación cuando vieron a Hanna acercarse. Una de ellas miró a la otra.

-Mira que ropa tan sucia –dijo examinando la camiseta y la falda que Hanna llevaba.

Hanna se sentó en el suelo clavando la mirada al fuego escuchando aquello que decían. Una de las chicas se levantó, dejando a la otra a solas con Hanna. Hubo un silencio. Hanna permaneció en silencio con la mirada perdida.

-¿Por qué eres tan rara? –le miró como si fuese un animal extraño y asqueroso.

Sin esperar respuesta se levantó del sitio soltando el aliento.

-Tú madre debió de quitarse un peso de encima cuando murió y te dejó en ese asilo para locos.

La muchacha parpadeó sintiendo un golpe en el corazón. Se incorporó.

-¿Qué dijiste? –dijo fríamente.

La chica se giró para plantarle cara.

-¿No me oíste?

La otra chica llegó con la compañía de cinco chicas más que se sorprendieron al ver tal escena.

-¿Qué está pasando Ash? –dijo una chica.

-¿Te está molestando ésta loca? –dijo otra de ellas.

-No estoy loca…-Hanna apretó los nudillos.

Todas las demás rieron. Dos de ellas cogieron a Hanna por las piernas y otras dos de ellas por los brazos.

-¿Qué hacéis? –Gritó la muchacha- ¡Soltadme!

-Mirad como grita –Una de ellas empezó a reír- Te llevaremos de vuelta al lago.

-¡No! –Exclamó ella- ¡Soltadme!

Hanna lanzó una patada y una de ellas cayó al suelo, llevó sus dedos a la nariz.

-Estoy sangrando –dijo la chica alarmada.

-¡Serás! –gritó una de ellas, las cuatro chicas le agarraron con fuerza atándole las manos delante con una cuerda, Hanna gritó hasta desgarrar su garganta pidiendo ayuda. La llevaron al lago y le lanzaron al agua entre burlas, una de ellas se acercó al muelle mientras las demás volvían al campamento.

-Ya van dos en un día –dijo con sorna.

Hanna sacó la cabeza dando bocanadas de agua.

-Socorro –dijo con dificultad mientras trataba de no hundirse.

La chica le miró con desdén aún con la nariz ensangrentada y dejó a la muchacha.

Trató de nadar hacia la orilla, entonces sintió un fuerte dolor en la pierna que le dejó paralizada. Se hundió tratando de liberarse de las cuerdas, sin éxito. Miró a su alrededor, algo cayó de la superficie, lo cogió y se sorprendió al sentir que era afilado. Logró deshacerse de su prisión y subió a la superficie, tomó una gran bocanada de aire y subió al muelle se quedó de rodillas sintiendo latir su corazón en las sienes, miró el arma que sostenía. “¿Un machete?” se preguntó.

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  • Oye pero antes de que me los lea todos, ¿es solo la transcripcion de la pelicula o le agregas algo tuyo? No lei nada en la sinopsis referente a un homenaje a las peliculas ni alguna explicacion de esta serie.
  • Un grito le sacó de sus pensamientos. Llevó la mirada a aquel ser desde la distancia, apenas escuchaba los gritos de súplica de la pobre muchacha, algo se había roto dentro de ella.

    La joven observaba aquel ser desde la otra sala, con una sonrisa leve en los labios.

    Sus zapatillas se hundían en el barro a cada paso que daba, cobijándose entre sus brazos y con la mirada perdida siguió el camino de vuelta a la vieja cabaña sintiendo la mirada del viejo sheriff.

    La noche era fría y la lluvia no había parado por entonces, casi impedía ver más allá. La muchacha observó al agente con dificultad, cerró los ojos y se desplomó en el barro.

    Caminó por la frondosidad del bosque bajo la lluvia, ya no le importaba el frío, pensó en el saco lleno de comida que había dejado olvidado junto a su chaqueta, tampoco le importó.

    La muchacha observó al ser en silencio, perpleja.

    Aquel ser dejó descansar el cuerpo sobre una rodilla y miró el rostro de la muchacha. Tocó su rostro y sintió que una voz le hablaba en su interior.

    La muchacha permaneció inmóvil y sintió como ese ser avanzaba hacia ella. Miró sus manos salpicadas, se incorporó sin dejar de apartar la mirada de sus manos.

    El aire era puro y solo podía escucharse el sonido del bosque, esa mañana hacía algo más de frío, el verano llegaba a su fin.

    Apoyó las manos clavando la mirada hacia la vieja madera del muelle, sintió que el agua que había tragado le trepaba por la garganta, vomitó lo poco que había comido. Se incorporó con el machete entre las manos.

Aunque no soy tan buena como ustedes me gusta escribir, sobretodo género de terror o misterio. "Cuando miras largo tiempo al abismo, el abismo también te mira a ti"

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