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8 min
Camioneta
Suspense |
02.04.15
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Sinopsis

Un hombre en una camioneta

Mis sentidos se agudizan, el sonido del motor V8 ingresa de lleno en mis oídos, una brisa placentera da en mi rostro, proviene de un pequeño ventilador, apoyado en el del torpedo de la F100 modelo 80 que estoy manejando, obviamente se lo agregaron, porque las F100 no lo traían. Voy manejando a 105 km por hora, avanzando por un ruta recta de pintadas despintadas, que muere en un horizonte infinito, en el que se pinta un ocaso al que le quedan 5 minutos de vida como mucho. A los costados de la ruta, un suelo árido, llano y marrón, casi al mismo nivel que la pasarela de cemento en la cual me desplazo. Esta postal de tonalidades sepias me es provista por el parabrisas de la camioneta, en el que se enmarca el paisaje. Es muy relajante la situación, de todas formas estoy un poco confundido con respecto a los eventos pasados y futuros que envuelven este presente descrito, seguramente mi cerebro se encuentra en una especie de limbo, ese que algunas veces he experimentado, y que me durara intuyo unos segundos mas.

El tiempo transcurre, los segundos se empiezan a amontonar, y a medida que el lapso de desconcierto aumenta, las preguntas crecen cada vez mas en mi cerebro inconsciente, que se va haciendo consciente de la gravedad de la situación. Ya pasaron más de 10 minutos, el limbo parece quedarse, y la duda ocupa todo el pensamiento, el razonamiento se presenta inevitable, además de ser fundamental para salir de esta confusión que me acecha. Las preguntas son sencillas pero revisten gravedad: Que hago aquí en esta camioneta? De donde vengo? Hacia donde voy? Porque no recuerdo nada? Esto es real?

La preocupación es quizás lo mas real que puedo tener, y mientras la camioneta sigue avanzando, a lo lejos se puede ver a una persona haciendo dedo. No suelo dar aventones a gente en la ruta, pero hare la excepción dado que un simple interrogatorio, puede dar repuestas a mis inquietantes preguntas.

El tipo sube callado, no agradece, esta vestido con aires gauchescos, bombacha de grafa negra, cinturón de cuero de carpincho con gran hebilla, camisa blanca media gastada, con una marca bordada en el bolsillo izquierdo que me resulta familiar, pañuelo de seda marrón, boina negra, y botas de cuero color amarillo fosforescente, supongo que es un peón de campo que va para la ciudad a realizar diligencias. Expresión seria en su rostro, amaga con decirme algo y luego se arrepiente, necesito iniciar la conversación, dado que mi estado de confusión no cesa:

- Para donde va don?

- Para lo de mi hija – me responde

- Pero para que ciudad?

- Para San Juan

Tengo un dato, estoy yendo para el lado de San Juan, de lo que no estoy seguro es si estaré muy lejos del destino, la ruta y el paisaje parecen responder a la zona. De todas formas yo soy mendocino, vivo en Mendoza, es mas nunca salí de la provincia en toda mi vida, porque razón me dirigiría a San Juan, aunque en realidad podría ir mas lejos, quizás a otra provincia. Cuando me dispongo a seguir indagando, sin ninguna razón aparente, el gaucho prende la radio y la pone a gran volumen, sonaba Lucy In The Sky With Diamonds, canción de Beatles. A mitad del tema el tipo gira su cabeza hacia mi, y me clava la mirada mas penetrante que he podido experimentar, digna de una persona que se encuentra fuera de sus cávales, sus pupilas dilatadas eran atemorizantes. Le pregunto si todo se encontraba bien, no me contesta, insisto en mi pregunta, y obtengo el mismo resultado. El tipo no reacciona y me esta inquietando, la situación se volvió demasiada extraña y no estoy dispuesto a tolerarla, pongo el freno de mano en la chata, y antes de que reaccione el gaucho, lo empujo fuera del vehículo.

Creo que estuve bien, el escenario podría tornarse peligroso, realmente uno no sabe que tipo de loco puede andar por la ruta, a veces la carretera suele ser traicionera a la hora de proveernos acompañantes. Lamentablemente sigo envuelto en mi confusión, fue en vano el intento, ahora debo buscar otra forma de resolver esto, por lo menos tengo una idea de la zona en la que me encuentro, aunque en realidad no podría asegurarlo, la respuesta vino de un ser totalmente desequilibrado.

Llegó el anochecer y me obligó a prender las luces, solo veo la ruta alumbrada y su alrededor es un misterio para mi. Manejo sin parar, ya no distingo el paso del tiempo, los minutos pueden ser horas, y las horas pueden ser minutos, solo espero el nuevo día con ansias. Cuando el amanecer apenas asoma y gramos de luz se mezclan con la oscuridad, una claridad ínfima me permite advertir una silueta apoyada sobre el capot. La desesperación golpea a mi conciencia, y cuando empiezo a evaluar la posibilidad de bajar de la camioneta para ver lo que aparentemente atropelle, el ovejero muerto sobre el capot, como la sangre verde que lo rodea, se puede apreciar fácilmente desde la cabina de la F100.

En que momento atropelle un perro? fue al anochecer? o antes? si en verdad yo lo atropelle. Ciertamente no recuerdo observar ese rincón del capot en ningún momento, tampoco recuerdo ningún impacto. Esto esta cada vez peor, encima esa canción de los Beatles, no deja de sonar, eh intentado apagar la radio en varias ocasiones sin éxito, debe estar averiada.

El calor se hace sentir, y se abraza a mi piel sofocándome. A lo lejos, frente a mí, por el otro carril, puedo observar un auto acercándose a toda velocidad, es un convertible bastante raro, tiene un aspecto futurista. A medida que se acerca puedo apreciarlo mejor, trae 4 ocupantes, muchachos de camisa blanca y sombreros negros. Me llaman la atención, quizás vengan de una fiesta, aunque me resultan conocidos. Observándolos más de cerca, me recuerdan a la escena del auto, esa de la película de Kubrick, La Naranja Mecánica, aunque en el film sucedía de noche, si mal no recuerdo. Un momento, ahora los veo mejor, son ellos! claramente lo son! el protagonista esta manejando! Realmente esto no tiene sentido, aunque debería tenerlo… tengo que pensar, tengo que entender, tengo que recordar…

Yo estuve viendo la película hace unos días, lo recuerdo, estaba en casa, tirado en el sillón mirando la cinta, y sonaba de fondo en la pieza de al lado Lucy In The Sky With Diamonds. Al rato llego mi viejo y lo acompañe a comprar una camioneta, fuimos a una chacra, casi nos devora el ovejero en la entrada, la vendía un paisano, el mismo que hacia dedo en la ruta e intente indagar sin éxito. Al final mi viejo compro una F100, casualmente es esta camioneta, estoy seguro que lo es, por el ventilador en el torpedo.

Esta claro, ahora todo tiene sentido, la respuesta es obvia, esto es un sueño! Porque los sueños funcionan de esta forma, aparecen objetos y personas que conocemos, en lugares y contextos extraños. Ahora que lo resolví, debo terminar con esto, que ciertamente es más pesadilla que sueño. Para darle fin, debo hacer algo que me altere lo suficiente para lograr despertarme, estrellarme contra el auto de la película es una buena opción. Acelero la camioneta al máximo, giro el volante, y direcciono la chata hacia el convertible, esta decidido, voy a chocar.

Me imagino abriendo los ojos, levantándome de la cama alterado por esta pesadilla que parecía interminable, estaré agitado, transpirado y mi corazón palpitara acelerado, pero a los pocos segundos, al caer en cuentas, y al entender que nada era real, sentiré esa increíble tranquilidad, que se extenderá por todo mi cuerpo relajándome, dejare de estar agitado y los latidos de mi corazón recobraran la normalidad lentamente, comprenderé que en mi vida nada es tan complicado, será hermoso.

Abro mis ojos, veo al revés, la camioneta esta volcada, no siento el cuerpo, tengo el cinturón trabado y no puedo salir, mi cabeza no para de gotear sangre, las gotas están mojando unas hojas, que en el choque, volaron de la guantera al techo, son planchas de lsd.

 

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