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5 min
Capítulo 7 Vacaciones emocionales
Varios |
30.07.12
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Sinopsis

Adaptación de un poema de mi admirado Benedetti que viene como anillo al dedo: Mi táctica es quererte como sos. Mi estrategia es más profunda y a la vez más simple, que no sé como ni en que momento, pero por fín me necesites.

Han pasado varios meses. Es primavera.
Durante este tiempo, he ido recibiendo algunos correos suyos. Todos impersonales. De esos de reenviar a todos y en los que aparecen los nicks de todos sus contactos.
Cada vez que recibo uno de ellos me duele.
Andrés actúa así. Cuando no le haces caso anda detrás de ti, pero a la que consigue tu atención, justo en ese momento, empieza a ignorarte. Es una táctica que realmente funciona, a él y al resto del mundo, lo jodido es cuando la verificas en tus propias carnes.

                                                                                                                                         **

Andaba paseando por Sitges con mi amiga Ana cuando recibo una llamada.
Meses sin saber de él y de pronto, zas!

-¡Andrés! Hoooola, ¡qué sorpresa! (No debiera haber mostrado ese tono alegre, un deje de indiferencia hubiera sido más apropiado).

-¿Qué tal, brujita, como andas?- (Si supiera que estaba convencida de que llamaría, él creería más en las brujas, en las de verdad, en las que adivinan y encantan).

-De fábula, Wampiro. ¿Cómo es que llamas?

-Un ataque de nostalgia, Sara.

-Mira que bien.

(Ya sé a quién esta melancolía de él le va a salir muy cara).
Cuando cuelgo el teléfono, después de una conversación entrañable y muy larga, noto que la conexión afectiva ha vuelto a activarse. Se agolpan de nuevo en mi cabeza los recuerdos de los días felices que pasamos juntos. Unos recuerdos que me pueden, que me sobrepasan, porque me quedaron muchas cosas por contarte, Andrés, palabras muy importantes que no sé si sabré pronunciar porque son las que te da miedo escuchar. Las mismas palabras que ahora te arrastran de nuevo junto a mí, porque aunque no se oiga nunca un “Te quiero”, se quiere.

                                                                                                                                           **

 Nuestro reencuentro fue en Junio.
Fueron unos días maravillosos, que acabaron mal, muy mal.

-¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! No puede ser que este tío siempre me haga lo mismo.
Hemos discutido. Bueno, no. Nos hemos peleado. Bueno, tampoco. Yo me he cabreado.

                                                                                                                                          **

A veces se comporta como un niño caprichoso que si no consigue lo quiere y de la forma que quiere, arrea una pataleta de padre y muy señor mío.
Hoy tenía una clase de baile y, durante toda la tarde, Andrés no ha tenido otra faena que esperarme. Se ha aburrido soberanamente, el jodido, porque cuando he llegado estaba de muy mal café. Su actitud de indiferencia ante mis ataques de cariño la he considerado insultante. No voy a rogarle más, ya lo hice una vez. Juré que no habría una segunda.
Lo he dejado plantado en el hotel y ni se ha inmutado el tío.
Es más, me ha acompañado hasta el coche, no fuera el caso que en un ataque de arrepentimiento decidiera quedarme.
Un abrazo gélido y un beso en la mejilla han sido su despedida.
Me siento terriblemente furiosa y triste a la vez. Y decepcionada.
Decepcionada conmigo misma porque aunque he intentado odiarlo y olvidarlo, no lo consigo, y eso le ofrece la posibilidad de hacerme bailar de nuevo al son de sus reacciones y deseos.
Y es que Andrés ha despertado en mí un violento deseo sexual, pero también una peligrosa e incontrolable pasión. Leí una vez que la pasión es una mezcla de dicha y de dolor y que se alimenta de sí misma, igual que un cáncer, y es devoradora como él.
Y esta pasión me revoluciona y a la vez me destroza. Y creo que a él también.
Me duele comprobar que poseo fácilmente al Andrés hombre, al macho, pero estoy muy lejos de conseguir al Andrés compañero. Él sabe que me ofrezco para las dos cosas, pero no le interesa nada más que una. Cada vez que me acerco a este peligroso nivel de complicidad, recibo un “Apártate” más o menos violento o un “Hasta aquí te puedo dar” más o menos cruel. Y sé que aunque me duela, es lo mejor que puede hacer, porque dos seres libres y
arrogantes como nosotros no pueden formar un hogar, no, al menos uno en el que reine la paz.

                                                                                                                                            **
Han pasado cinco meses.
Y como no hay dos sin tres, después de dorarme la píldora en plan zalamero en cantidad de correos, el “chupa-sangres” consigue que de nuevo quedemos.

¿Por qué esta relación me hace tan feliz y a la vez me tortura con la misma intensidad?
¿Por qué no puedo olvidarme de alguien que huye de mí?
“Una amiga con derecho a roce”, así es cómo me considera. ¿Por qué yo creo que soy algo más?
Quizá es que tengo la autoestima muy alta, o la sensatez muy baja.

No se si llegaré a conocer nunca la respuesta exacta a tantas preguntas.

De esos días recuerdo que mi Wampiro bajó la guardia. No porque se prodigara en muchos “Te quiero” o cosas por el estilo. No. La sensación de amor y de deseo no depende tanto de las palabras, sino de las miradas, del mensaje del cuerpo y de la voz. Y fue eso lo que me habló.
La Bruja, la Gata, la Ojos bonitos, escuchó de nuevo en ese lenguaje corporal, que él la amaba.

                                                                                                                                             **

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  • Menuda montaña rusa...
    Escribe tus comentarios...
    A veces me da la sensación de que escribes - o tu personaje narra- en tiempo rea,l como una crónica diaria de algo que está ocurriendo de verdad.. Si es así gracias por compartirlo y si es algo intencionado lo haces muy bien. Saludos
    Escribe tus comentarios...Sorpresa sorpresa, pensé que había acabado. ¿sos? ¿tu protagonista es argentina? Pues nada, avisa cual es final de la historia cuando llegue. Pero sin "hogar", como tu dices, es difícil que una historia de pasión perviva en el tiempo. Incluso con hogar son pocas las que perviven, más allá de la complicidad. La grandes historias de amor de las que tengo conocimiento no perduraron en un espacio lineal, sino plagadas de altibajos o discontinuidades, y con otras relaciones por medio. En cualquier caso el giro de la historia es interesante.
  • Súbdita de RA y animadversión por EOLO. En cuanto a la Influencia de BACO Y AFRODITA os hablo otro día. jajaja.

    Como fotógrafa sé reconocer un cuerpo bonito; como mujer todavía más.

    Soy asi de dual, que no de bipolar eh!!!

    Estaba pensando en mí, en como me siento en estos momentos... y apareces tú en mi pensamiento y ya somos nosotros.

    Para ser una sinverguenza reconozco que cuelgo este poema con pudor. Pero es que la envidia te hace experimentar...

    Siento, luego existo. Sueño, luego duermo.

    Dios David por supuesto. No Buda, como ahora comprenderéis...

    - Mi jefa no me cae bien. Es altiva, gritona, trepa, y más delgada que yo. - Sara. Siempre estás con lo mismo. Podrías decirle algo con amor? - Sí. AMORFA! (Este chiste es más viejo que la polka, pero creo que viene al huevo, jajajaja)

    Por increible que parezca hay momentos que me siento triste. Suerte que duran poco. Y rezo para siempre así sea.

    Hoy estoy creativamente juguetona. Tengo una par de fotos subiditas de tono que quiero retocar con el photoshop. Asi que tengo para casi un més .... nye, nye.

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