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4 min
Carolina
Amor |
22.04.15
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Sinopsis

Me traté de incorporar de la cama en la que estaba, el cuarto estaba un poco obscuro y sentí algo raro en mí, revisé la habitación, prendí la luz y miré que mi cuarto estaba diferente, estaba pintada de un azul verdoso que yo no recordaba, sentí frío y me dí cuenta que solo tenía unos shorts puestos, decidí irme a bañar pero no pude encontrar mis artículos de baño, entonces comprendí que no era mi casa, miré hacia la puerta y vi una toalla colgada, la tomé y me dirigí al baño.

Unos interruptores pegados a la pared de la habitación me indicaban que los tenía que tocar para poder calentar el agua pero cuando los toqué sonó un timbre que llamó mi atención haciendo que yo me asustara y saliera corriendo de la habitación, al bajar las escaleras encontré a un amigo de la infancia que reía y me dijo:

Te están buscando, debes de irte ahora mismo. Fué demasiado lo que hiciste la noche anterior.

Le pregunté qué había pasado a lo que el me respondió: Hiciste una fiesta en casa de Gustavo mientras el no estaba y te acostaste con su hermana.

Sorprendido le dije que eso era mentira, que yo nunca había hecho tal cosa.

Me tomó del brazo y me llevó hasta la cochera para enseñarme todas las botellas y vasos que estaban tirados, al llegar solo ví una maceta rota y montoncitos  de tierra regados de esta misma por toda la cochera. Le pregunté que si eso era todo lo que había pasado, cuando él me iba a responder escuchamos ruidos en otra parte de la casa, fuimos hasta allá y me percaté que los ruidos venían de la cocina, al asomarme, ví a una mujer que limpiaba todo el desorden que estaba en la cocina, se veía enojada y volteó a verme y comenzó a llamar a alguien para después seguir limpiando.

Mi amigo me empujó a la escalera, corrimos hasta la habitación en la que yo me encontraba en un principio, cerró la puerta quedándose el afuera y me dijo: Debes irte ahora, no es seguro que sigas aquí, yo me ocuparé de ellos.

Supuse que Gustavo y otros amigos venían por mí para hacerme pagar por lo que había hecho en su casa y sobre todo lo que su hermana y yo tuvimos la noche anterior.

No sabía qué hacer para irme de ese lugar, miré por l ventana para ver que tan alto estaba y si podía saltar al patio trasero pero estaba muy alto y sin pensarlo supe que me rompería una pierna, revisé el armario en busca de algo con qué defenderme pero solo encontré ropa colgada, escuché muchas voces afuera del cuarto y enseguida como las personas que estaban afuera discutían, no pude escuchar claramente lo que decían hasta que oí sollozar a una mujer y escuché su voz, era Carolina que le decía a su hermano que ella había tenido la culpa de todo, Gustavo no quiso escucharla y comenzó a pegar en la puerta haciendo que esta se tambaleara.

 Me preocupó lo que me podían hacer pero no podía escapar, estaba encerrado, no tenía salida, me dejé caer en la cama y mientras lo hacía cerré mis ojos. La puerta se abrió dejando entrar a Gustavo que trataba de alcanzarme mientras Carolina lo jalaba hacia afuera para que no me hiciera daño.

 La escena de desvanecía dejando atrás los sollozos y gritos que me atormentaban.

 Mi mano resbaló de mi cara haciendo que me pegara contra el escritorio, Carolina se reía con su amiga Ana que vieron como me pegué, me dió mucha pena y me puse rojo, no quería voltear a verla ya que supuse seguía riendo.

La clase terminó dijo el profesor, me dí cuenta de que me había quedado dormido por 5 minutos, volteé hacía donde Carolina estaba sentada, ella seguía mirándome con una sonrisa, pensé en contarle lo que había soñado e invitarla a salir esa tarde, pero llegó Gustavo y se la llevó, su mamá ya los esperaba en la entrada de la facultad.

No era la primera vez que la soñaba, desde hace mucho yo ya lo había hecho.

Será otro día que la invite me dije a mi mismo. Tomé mis cosas y salí del salón, dejando así otro día sin ella, sin atreverme a hablarle.

 

 

Carolina.

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