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4 min
Carta de un suspiro vivo.
Amor |
05.06.13
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Sinopsis

Esta es la cuarta carta que te escribo y, sin embargo, aún no encuentro palabras adecuadas para nombrártelas desde el silencio donde están mis secretos más profundos. Hoy quiero romper mis sueños y mandártelos desde mi voz ronca y, mientras, el viento tintará con colores más vivos lo que quiero decirte.

Esta es la cuarta carta que te escribo y, sin embargo, aún no encuentro palabras adecuadas para nombrártelas desde el silencio donde están mis secretos más profundos. Hoy quiero romper mis sueños y mandártelos desde mi voz ronca y, mientras, el viento tintará con colores más vivos lo que quiero decirte.

 

Cierro los ojos y me parece que, incluso estando tan lejos, me tocas con tu tacto que recuerdo tan fino… Sí, lo recuerdo bien: esas tardes que pasábamos juntos sin temer a nada ni a nadie, los dos juntos contra el tiempo, absorbiendo cada minuto como si del último se tratase. Todo a tu lado se transformaba en mantos de pasión con los que arropábamos nuestra común ilusión. Por eso hoy te escribo, porque necesito mirarte a los ojos a través de estas líneas y decirte al oído todas las palabras, que a fin de cuentas, son de amor.

 

Se vienen en un instante, como en una película, las escenas que nos marcaron el rumbo; recuerdo bien el primer beso bajo un árbol de tu pueblo, lo marcamos con un gesto de boca y supimos al momento quienes éramos los dos, uno para el otro y el otro para el uno, rompiendo las cadenas del mundo para fundirnos los pechos en un tierno abrazo. Ese momento fue el “lugar” en el que yo nací. Recuerdo, también, cuando el silencio nos acechó por primera vez, y ahora son tiempos remotos para mí desde aquello, y aún huelo el frío del miedo por perderte. Se heló mi alma… Luego, recuerdo, que llegaste tú con tus manos empapadas de comprensión y sanaste mi corazón herido provocando mi llanto como si fuese un niño. En aquella ocasión “aprendí” a llorar. Se viene a mi memoria el día que te fuiste lejos de mí, sucumbí a la desgracia de amarte sin tenerte a mi lado… Entonces me volví un poeta maldecido y me até de nuevo a mi estandarte de dolor eterno, sin pausas, continuo, como mil púas pinchándome directamente en las venas, sangrando palabras de desconcierto por doquier y plasmándolas en folios de fuego. Aprendí a escribir versos con la palabra “Dolor”… Recuerdo tantas cosas que me ahogo de sentimientos al pensarlo y no acierto a decírtelo con palabras, esto, sólo lo haría mirándote por un instante a los ojos y darte una de mis lágrimas para que la pesaras, así sabrías lo puro de mi amor hacia ti, así sabrías por un instante lo que pesa mi conciencia sobre todas las cosas malas que creo de mí.

 

Juro, por el momento de mi muerte, que suspiro a cada instante por ti, que todas las noches escribo los versos más lindos que vienen a mis manos y que me dice la luna que esos son los que más te van a gustar. Me siento libre cuando pienso en ti, me siento más vivo y más sensible, a cada momento el viento me recuerda el perfume que dejas pasar desde que estoy vivo y tú sabes que mis palabras se vuelven más eternas cuando te las digo a ti… Y es que tú eres ese afán por conseguir el triunfo de la vida y la razón por la que seguir día a día, luchando contra toda adversidad, porque tus suspiros de apoyo están presentes cuando me caigo y me levanto para salir volando una vez más sobre tus alas de seda. Sólo una palabra tuya basta para sanarme de mis heridas. Siento en mi fuero interno que me sumerjo en la nada más profunda cuando tú estás triste, entonces intento apaciguar nuestra “ahora” tristeza dándote mis brazos, para que te apoyes en los hombros forjados por tu inmenso amor, porque tú sembraste la semilla de nuestro camino.

 

Hoy caminamos los dos por el mismo sendero, y juntamos nuestro eco de eternidad por los siglos, hasta más allá del fin, donde dicen que no queda nada, porque si tú estás conmigo nosotros haremos de la nada un algo. Te quiero, y te lo escribo como los poetas hacemos: con el corazón en una mano y en la otra la pluma que rompe el silencio de cuando tú no estás.

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    Todos, alguna vez, hemos sentido las ganas efusivas de "cantarle" al mundo nuestra alegría, pero también nuestro dolor...

    Maldito Operador Bastardo del Infierno no es más ni menos que un alterego preconcevido ya anteriormente por otras personas (si es que se pueden llamar personas) . Sin embargo, las historias son algo distintas. "Humor negro escrito como un recuerdo" es como yo lo defino. Todos los personajes descritos son ficticios (empiezo mintiendo, así que ésto promete).

    Maldito Operador Bastardo del Infierno no es más ni menos que un alterego preconcevido ya anteriormente por otras personas (si es que se pueden llamar personas) . Sin embargo, las historias son algo distintas. "Humor negro escrito como un recuerdo" es como yo lo defino. Todos los personajes descritos son ficticios (empiezo mintiendo, así que ésto promete).

    Maldito Operador Bastardo del Infierno no es más ni menos que un alterego preconcevido ya anteriormente por otras personas (si es que se pueden llamar personas) . Sin embargo, las historias son algo distintas. "Humor negro escrito como un recuerdo" es como yo lo defino. Todos los personajes descritos son ficticios (empiezo mintiendo, así que ésto promete)

    Maldito Operador Bastardo del Infierno no es más ni menos que un alterego preconcevido ya anteriormente por otras personas (si es que se pueden llamar personas) . Sin embargo, las historias son algo distintas. "Humor negro escrito como un recuerdo" es como yo lo defino. Todos los personajes descritos son ficticios (empiezo mintiendo, así que ésto promete)

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