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9 min
Cero Negativo - Capítulo 1
Terror |
21.04.15
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Sinopsis

La esposa de William sucumbe al cáncer, científicos dicen haber encontrado la cura para este años más tarde, asegurando que modificando el virus para que se ataque a sí mismo podrían curarlo.

Me despierta la alarma como cada mañana y empieza a sonar la radio con las noticias del día, se podría decir que casi nunca escucho lo que dicen, es solo que me gusta tenerla de fondo.

Radio: ¡Son las siete de la mañana, es hora de levantarse y hacer algo productivo, y para los que ya llevan un rato despiertos os deseo un buen día!

Mi nombre es William Blake, tengo treinta y tres años y soy mecánico en el taller de mi cuñado. Mi esposa, Meryl, sucumbió al cáncer hace ya dos años, recientemente en las noticias aparecen muchos científicos alegando que están muy cerca de curar el cáncer gracias a unos avances en la modificación del propio virus para que se destruya a sí mismo. La verdad es que no entiendo mucho de eso y tampoco me interesa entenderlo, lo único que se me viene a la cabeza cuando veo esas noticias es que deberían de haberse dado más prisa. Después de terminar mi desayuno me dispongo a ir al trabajo, de camino sintonizo la radio para ver si escucho algo de música, sin embargo me encuentro con más noticias.

Radio: ...lo que parecía ser una oleada de bromas pesadas a emergencias esta madrugada ha resultado ser un caso de máxima alerta. Según las autoridades un gran número de personas han perdido el juicio y han empezado a atacar a otras, de momento ha habido más de sesenta ingresos en el hospital de San Lorenzo por heridas graves de mordiscos y arañazos. La policía recomienda precaución dado que se desconoce la naturaleza de estos ataq...

Mientras escucho tal noticia y subo el volumen de la radio, ambulancias y vehículos policiales pasan a toda velocidad por mi lado, no puedo dar crédito a lo que está pasando. Mientras conduzco preocupado intentando llegar al taller un coche embiste al mio por la derecha, recuerdo mucho movimiento, la conmoción, me pitaban los oídos y apenas escuchar nada. Acto seguido me encontraba boca abajo sujetado por el cinturón de seguridad, estaba sangrando, pero nadie venía a socorrerme, a pesar de querer gritar no puedo, poco a poco la luz se apaga y quedo inconsciente.

Me despierto más tarde, es de noche, un gran dolor me recorre desde la pierna derecha hasta la espalda, sigo dentro del coche, no puedo creer que nadie haya venido a ayudarme después de sufrir un accidente. Mientras intento sacar mi pierna derecha me doy cuenta de que un trozo de metal se me ha clavado profundamente en el muslo, el impacto con el otro coche me había desplazado contra la pared de un edificio. Mi coche estaba totalmente destrozado y apenas había quedado intacto el asiento del piloto. Logré salir del coche arrastrándome por la ventanilla, mi corazón late a toda velocidad, al salir veo el coche que me embistió contra la pared, es una furgoneta plateada, tras hacer un gran esfuerzo para incorporarme apoyándome contra la furgoneta logro llevar mi cabeza a la ventanilla de esta. El conductor está muerto, su cabeza se ha destrozado contra el volante durante el impacto, al ver semejante imagen me caigo al suelo gritando de sorpresa.

A mi espalda escucho el sonido de un gruñido, al darme la vuelta veo a una persona, le falta un brazo, sin embargo avanza hacia mí con sus ojos clavados, sus pasos son torpes y lentos. Mientras el terror y la confusión se apoderan de mí recuerdo lo que escuché en la radio, y pensé que quizá fuese una de esas personas que habían perdido el juicio. Intento retroceder arrastrándome pero en poco tiempo choco contra la furgoneta y aquel hombre se abalanza sobre mi, hago fuerza con mis brazos para intentar alejarlo de mi, pero sus movimientos lo hacen muy difícil, el hombre hace un movimiento de mastique, lo que me hace pensar que quiere morderme por alguna razón. Presa del pánico asesto un puñetazo al hombre, pero este no se inmuta. Al perder un brazo de sujeción para golpearle el hombre se acerca mucho a mi cuello mientras produce sonidos que me aterran, para evitar que me muerda agarro su cara, el agarra mi hombro con sus mano y sus dedos se hunden en mi piel. Pese a tener solo un brazo la fuerza de ese “hombre” era increíble, creo que nunca he sufrido tanto dolor. Mientras grito hago un movimiento seco y llevo su cabeza contra el suelo, salpica algo de sangre, pero no me detengo ahí, levanto su cabeza y la vuelvo a golpear contra el suelo varias veces mientras las lágrimas se me saltan a causa de los actos que estay cometiendo. Al ver el cráneo destrozado en el suelo vomito y me agarro la cabeza, no puedo creer que esto esté pasando, pero antes de que pueda decidir qué hacer escucho pasos que se acercan, con la esperanza de que sea alguien que pueda ayudarme espero a ver si es alguien normal, pero al entrar en la luz de la farola más cercana veo que es otro de esos locos, quizá, gracias a la adrenalina, logro levantarme y empiezo a correr en le oscuridad, las pocas luces que hay encendidas parpadean, se escuchan a más de esos seres en la oscuridad, corro todo lo rápido que me permite mi pierna dolorida mientras me agarro el hombro aún sangrante. A lo lejos veo las luces de un coche de policía parado en medio de la calle, sin dudarlo corro hacia él. Al llegar no veo a nadie allí, entro al coche e intento buscar la radio para intentar buscar ayuda, mientras estoy buscando escucho los pasos y gruñidos de esos seres y antes de que puedan alcanzarme cierro la puerta rápidamente, son muchos y golpean los cristales con fuerza. Mientras miro aterrado la escena veo que las llaves están puestas en el contacto, así que pongo el coche en marcha.

Conduzco durante unos minutos y lo que veo es aterrador, las calles están llenas de estos seres y vehículos estrellados por todas partes, muchos de ellos se abalanzan sobre el coche sin pensarlo y los atropello. A ellos no parece importarles pero para mi es una pesadilla hecha realidad. Hablo por la radio pero nadie responde, lo intento varias veces. Al mirar la guantera encuentro una pistola y una caja de munición, las miro sin saber si debería cogerlas.

Detengo el coche en un callejón, cojo la pistola y la munición, salgo del coche con cuidado, al volver a moverme el dolor de mi pierna se intensifica notablemente, me dirijo al maletero del coche y lo abro, allí encuentro una escopeta, una caja de cartuchos y dos chalecos antibalas. Tras coger todo esto menos un chaleco cierro el maletero y me subo al tejado del coche. Me engancho a una escalera de incendios y trepo con bastante dificultad pero logro llegar al primer piso, abro la ventana y me cuelo dentro. Estoy en el baño de la casa de un desconocido, pero me siento a salvo. Apoyo la escopeta contra la pared y abro el botiquín. Tras quitarme el chaleco antibalas y un buen rato, logro curar y venderme las heridas, debido al cansancio me quedo dormido contra la pared agarrando la escopeta.

Me despierta un golpe en la puerta, el cual se repite apenas dos segundos más tarde, no parece alguien llamando a la puerta. Aún dolorido me levanto, mientras apunto con la escopeta, con la otra mano agarro el pomo y lo giro a pesar de que los golpes no cesan. Con un movimiento rápido abro la puerta y retrocedo, veo a una anciana, parece uno de ellos por su forma de moverse y los sonidos que emite, en la oscuridad apenas pude verlos bien pero ahora podía ver bien. Sus ojos estaban ensangrentados, la piel es pálida y parecen estar en algún tipo de trance. Mientras apunto, le grito que retroceda o le dispararé, pero parece que no escuche nada de lo que digo, cuando se acerca lo suficiente le golpeo con la culata para intentar dejarla inconsciente, tras el golpe, cae y su cabeza choca contra la pared, se escucha como su cuello cruje, pero ella aún mueve su boca como si no hubiese pasado nada.

Salgo del baño y cierro la puerta asustado al renunciar que esos seres puedan seguir siendo humanos. Mientras apunto e intento hacer el menos ruido posible registro toda la casa para ver si hay más de ellos, pero no hay nadie. Enciendo la tele pero todos los canales están en modo de espera, sin señal. Me siento en el sofá cabizbajo sin saber que pensar, mis tripas rugen, llevo un día sin comer nada.

Me hago un sándwich en la cocina, mientras lo estoy haciendo veo un soporte para cuchillos de cocina, cojo uno y me lo guardo en el cinturón. Mientras estoy comiendo, de repente, suena el teléfono...

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    La esposa de William sucumbe al cáncer, científicos dicen haber encontrado la cura para este años más tarde, asegurando que modificando el virus para que se ataque a sí mismo podrían curarlo.

Un chico corriente que pasa inadvertido.

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