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12 min
Ciel. Capítulo 1. Premoniciones por Lea Stanford
Fantasía |
26.08.15
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Sinopsis

5 chicas, o tal vez más quien sabe... son las protagonistas de esta historia, su misión, encontrar al heredero del trono de un reino perdido en espacio y tiempo, el camino no va a ser fácil, trampas, engaños y la horrible desconfianza, los principales obstaculos... acompaña a estas chicas que pasaran por toda clase de aventuras

_Desearía no sabes cuanto tener poderes  como los que se ven en las películas…- escuche que decía mi hermana mientras apagaba el televisor

“No creo que te cambie para mejor la vida… hace más de dos años, fue exactamente cuando cumplí 15 años que extraños acontecimientos fueron sucediéndome. Tengo premoniciones.

Es una especie de película que se desarrolla en mi mente. La mayoría de las veces me previenen de algo malo…”

_ ¿Lea?, Schown llamando a Lea- canturreo mi hermano mientras agitaba la mano frente a mis ojos

_ ¿Qué es lo que queres?- pregunté molesta

“Interrumpís mis pensamientos de una forma tan irritante hermanito”

_Llego Vi- dijo mi mellizo mientras entraba a mi habitación

_ ¡Ay Vi!- canturreo Schown burlándose de Frank

_Calláte tarado- respondió él defendiéndose

Los mire y reí.

“Estos dos no cambian más, viven peleando”

Me acerque al perchero, agarre mi saco negro y salí de mi habitación. Baje las escaleras y me dirigí a la puerta principal.

_ ¿Vas a salir así?- pregunto mamá mirándome acusadoramente

_Si, ¿Es ropa no?- dije mientras iba saliendo a la calle

_De vieja…- escuché desde la cocina

_Ya te dije que no me gusta esa ropa tuya- dijo mamá molesta

_Vuelvo temprano- dije saliendo, ignorándola por completo

En cuanto cerré la puerta, voltee a ver a mi amiga.

Violeta Hudson es mi amiga hace más de dos años. Juntas empezamos el colegio en el 2008. Las dos formamos parte de un grupo de cinco. Tenemos personalidades diferentes, pero coincidimos en gustos y algunas costumbres.

Hoy sábado en nuestro primer día de vacaciones. Las últimas vacaciones antes de ir a la universidad.

Íbamos en camino a buscar a las chicas. Queríamos aprovechar que la tarde no estaba tan calurosa. Por suerte faltaban como 20 días para el verano.

Caminamos un largo trayecto hasta llegar a la parada de colectivos. Subimos al primero que llego, conversamos durante el largo trayecto hacia el centro de la ciudad.

_Entonces vamos a la casa de Ouka primero y luego a la de Eluné y Eliza- repitió mi rubia amiga

Luego sonrió cerrando los ojos a la vez.

“Había visto esa expresión en otra ocasión. Bueno, no exactamente, la vi en una premonición y creo que ahora todo concuerda. Ella sonreía, bajábamos del ómnibus y nos dirigimos a cada casa según lo planeado, pero ninguna de nuestras compañeras podía salir. Entonces decidimos salir solas a tomar un café, en una cafetería cercana a la plaza. Hablamos por un largo rato y la vi sonreír de esa forma. Luego me miraba fijamente, segundos después la premonición terminaba. “

_ ¿Y si mejor las llamamos antes de ir?... digo por ahí no están disponibles- dije sacando mi celular del bolso

_No. Ya vamos a llegar. Igualmente si una de ellas no puede salir. Vamos a salir de todos modos ¿Queres?- me pregunto entusiasmada

_Si- dije guardando mi celular en el bolso

Minutos después bajamos. Caminamos unas cuantas cuadras y llegamos a su casa. Antes de pasar por nuestras amigas, había algo que tenía que hacer con suma urgencia.

Me invito a entrar, en cuanto entre me tope con un perchero, una jaula, había un periquito chillando.

Violeta se acerco a él y le acaricio la cabeza y el pico. Luego se dirigió a la cocina. Segundos después apareció con un a tapita llena de semillas.

_Tenía que darle de comer a Raúl- me dijo y abrió la jaula

_ ¿Raúl?- pregunte sorprendida

¿Qué clase de persona llama Raúl al periquito? Ese perico tiene cara de todo menos de Raúl.

_Si. Raúl- dijo sonriéndole

Luego volvió a la cocina, se lavo las manos y salimos.

_mmm… insisto en llamarlas- dije sacando mi celular

La rubia me miro fríamente y luego asintió con la cabeza.

_Está bien, llámalas- dijo finalmente

Marqué unos números, quería hablar con Eluné primero, pero no contestaba. Solo sonaba su contestador. Colgué y llame a Ouka, ella debería estar libre, tiene a su hermana para que la ayude con los quehaceres de la casa y demás.

_ ¿Hola?- pregunté

_Lea. Hola ¿Cómo estás?- me pregunto

_Bien, ¿Estás ocupada?, ando por el centro con Violeta y queríamos salir un rato a pasear- pregunté mientras salía hacia la entrada de la casa de Violeta

_Si. Hasta el cuello- me respondió

Violeta me miro y yo negué con la cabeza.

_Bueno, entonces será otro día- dije con pesadez

_Pero… ¿Qué paso?- me pregunto preocupada

_Nada… está ocupada- dije mientras marcaba otra vez

Ouka no se llevaba bien con Violeta por motivos que no me quedaron del todo claros, fue como odio a primera vista, pero motivos para detestarla no hay.

_ ¿Vamos a la casa de Eli entonces?- me pregunto

_Si, será mejor que vayamos a verla, no quiero quedarme sin hacer nada- dije mientras caminaba por la vereda

_Está bien- dijo ella

_Hay algo que todavía no entiendo…- dije a la rubia

Ella me miro sorprendida.

_ ¿Qué cosa?- me pregunto

_ ¿Por qué Ouka tiene algo contra vos?- pregunte mientras nos deteníamos en una esquina

Esperamos a que el semáforo se pusiera en rojo para poder pasar, segundos después Violeta respondió.

_No lo sé. No le hice nada. Solo trato de llevarme bien con todas, tal vez sea eso lo que le moleste o tal vez sea envidia…- dijo mirando hacia el suelo

“  ¿Envidia?, Si, claro, como no… no me vengas con eso Violeta, es cierto, coincido con Ouka en esto: No se le puede sonreír y ser amable con todo el mundo, mucho menos con aquellos que hablan mal de vos, no como vos lo haces Violeta”

_ ¿Te pasa algo Lea?- me pregunto preocupada

_No, nada- respondí sonriendo, quería ocultar mis nervios

Nos dirigimos a la casa de Eliza, que se encontraba a unas pocas cuadras de la casa de la rubia. Nos atendió su madre, dijo que había salido a hacer unas compras, hace pocos minutos.

Violeta y yo nos dirigimos a la plaza. Ella quería ir a una confitería. Accedí, parte de la premonición se estaba cumpliendo.

_Lea, si no queres no vayamos. Te noto algo nerviosa- me dijo antes de entrar

_No es nada Vi… entremos- dije abriendo la puerta

Al entrar al lugar, todo era distinto a como se veía a través de la vidriera. Era la casa de Violeta, la misma que hace minutos atrás dejamos.

“El perico en la jaula, se hamacaba, parecía estar feliz, escuche ruidos en la entrada, me escondí. Ni a Violeta, ni el perico me vieron ahí, la vi acercarse muy contenta hacia el perico, y le hablaba, le hablaba como si lo estuviera haciendo con una persona. Luego toco la jaula y pronuncio algunas palabras incomprensibles para mi, abrió la jaula, el perico salió y se transformo en un hombre, quien agarro a la rubia del cuello y la aprisiono bruscamente contra la puerta…”

_ ¿Lea?, ¿Lea?, ¿Estás bien?- me pregunto mientras agitaba su mano frente a mi rostro

_ ¿Qué pasa?- dije viéndola y mirando a mi alrededor

Todo estaba como lo había visto a través de la vidriera, quede totalmente sorprendida.

_ ¿Qué me decías?- pregunte mientras caminamos hacia una mesa

_Estás como… muy distraída, ¿Estás bien?- me preguntó

_Pensaba en mamá… debe estar necesitándome, quería que la ayudara con la cena, veo si vuelvo temprano- dije algo nerviosa

_Okey- dijo Violeta y se sentó

También hice lo mismo. Ambas pedimos café con medialunas, y mientras esperábamos a que llegaran conversamos.

_Mis padres trabajan todo el día afuera, con suerte los veo a la noche. Yo me encargo de la limpieza y el orden  de la casa- dijo y luego bebió un sorbo de café

_En casa somos nosotras dos las que ayudamos a mamá. Frank y Schown ayudan a papá. Emma ayuda en la cocina y yo en la limpieza- dije comiendo

_Emma es una hermosa persona… desde el primer día en que la vi, supe que me llevaría muy bien con ella, tenemos tanto en común- dijo sonriendo y luego cerró los ojos

_Si, Emma es muy madura para su edad- dije sonriendo también

_Sabes… ella me había contado que… tu abuela les contaba una historia, una triste historia respecto a un reino, me llegue a interesar mucho por ello, tanto que busque información sobre él, pero no encontré nada… fue extraño porque, encontré un libro en la biblioteca de mi abuelo, que contaba algo relacionado con la historia de Ciel- me dijo mirándome fijamente

_ ¿Ah si?- pregunte sorprendida

Mi abuela Natalie nos conto la historia de Ciel cuando Emma y yo éramos tan solo unas niñas. Nos hablo sobre un reino mágico, donde todo era paz y tranquilidad. Un mundo ideal. Nos conto sobre las 6 guardianas que cuidaban al rey Eliot que poseían poderes increíbles, cada una más sorprendente que la otra. Que los tiempos de paz, suelen traer consigo tiempos oscuros, tiempos difíciles y que no hay que confiar en nadie, en absolutamente nadie.

_Lea… estás fuera de lugar, ¿Seguro que estás bien?- pregunto Violeta insistentemente

_Sí, claro que estoy bien- dije calmada

Saqué la billetera de mi bolso y llame al mesero

_Traiga la cuenta- dije

Violeta se apresuro a terminar.

_Me hubieras avisado que ya querías irte- me reprendió algo molesta

_Perdona Vi, pero quiero irme a casa. Sin las chicas esto es algo…- dije poniéndome de pie

_ ¿Aburrido?, ¿Soy aburrida?- me pregunto poniéndose de pie

Llego el mesero y nos cobro la merienda, luego salimos del lugar y caminamos en silencio por unos cuantos segundos.

_No es lo mismo estar con las chicas que estar sin ellas- dije tratando de componer las cosas

_Entiendo- dijo mientras cruzábamos la calle

Pronto el cielo oscureció, así, repentinamente, como si dios estuviera enojado con algo y la oscuridad indicara su ira. Rayos y relámpagos inundaron el cielo, nos refugiamos dentro de la confitería, mucha gente lo hiso también. En cuanto la lluvia ceso corrimos hacia la casa de Vi. Luego llovió nuevamente.

La luz no funcionaba, nos quedamos sentadas en el living, trate de llamar a papá, pero no había señal, decidí quedarme hasta que parara de llover y luego tomaría el colectivo a casa.

_Parece ser que no va a parar de llover- dijo Violeta levantándose del sillón

Me levante también y me acerque a la jaula de “Raúl”.

_Puedo preguntar, ¿Por qué elegiste ese nombre?- dije a mi amiga

_Cuando lo traje ya tenía ese nombre- respondió sonriendo

_Raúl, qué bonito nombre- dije mirándolo

_Lea… fui muy descuidada, estás toda empapada, ¿Por qué no me pediste ropa?- me reprendió la rubia

_Sácate eso que te presto ropa…- dijo yendo hacia su habitación

Me saque la remera y luego el pantalón, sentí como si alguien me observara, era una horrible sensación, me gire para ver a mi alrededor, solo estaba Raúl.

_ ¿Paso algo?- me pregunto Violeta mientras se acercaba a mi

_No, nada- dije estirando los brazos para sujetar la ropa que acababa de traerme

_Ahh… es un vestido- exclame sorprendida

_Si, es que creo que te quedaría muy bien- comento sonriendo

“Si hay algo que odio profundamente son los vestidos, como odio los vestidos… son tan feos, tan llenos de colores y… con escote, ¿A quién carajo le importa cómo se te ve la raja de las tetas?, por dios, ¡Qué horror!”

El vestido que Violeta me prestó era de color lila, un lila suave, daba la impresión  de suma tranquilidad, obviamente eso no iba conmigo. Quien me conoce sabe que Lea Stanford no es sinónimo de tranquilidad, esta más bien se aplica solo en Violeta y Eliza.

Me vestí rápidamente, aunque de mala gana, me gire a ver nuevamente al perico, él estaba observándome detenidamente.

_Pareciera que en su otra vida fue humano- dije riendo

Violeta me miro sorprendida.

_ ¿”Su otra vida”?- pregunto

_Si… viste que dicen que en la otra vida fuimos de tal forma, para justificar como somos y demás- dije mientras terminaba de arreglarme

_Ah… es verdad. Raúl a veces te mira como si fuera un humano- dijo mirándolo

Al oír eso, inmediatamente recordé mi premonición, el perico se transformaba en hombre, era un morocho de ojos café, de gran altura y tamaño, hacia ver como a una niña a Violeta y a mí.

_Si fuera humano, ¿Qué crees que haría?- pregunté

Violeta miraba entretenida la jaula y acariciaba la cabeza del ave.

_ ¿Eh?, ¿Qué dijiste?- me preguntó

_No, nada, olvidate- dije mientras los miraba

Pronto sonó mi celular, era papá quien llamaba.

_Hola papá- dije rápidamente

_Lea, hija ¿Dónde estás?, está lloviendo muy fuerte, ¿Qué haces que no estás en casa?- me reprendió

_Sali con Violeta… ahora estoy en casa, se mojo la ropa y me cambié- dije  luego se corto

_ ¡Papá!, ¡Papá!- grite inútilmente

“Lo importante es que me escucho, él va a venir por mi y vamos a casa”

Los días de tormenta me ponen muy nerviosa, los odio, odio el estruendoso ruido que hacen y odio la lluvia más que a nada en el mundo.

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Escritora Fanática del pop coreano, del animé y del rap español Ulzzang en los tiempos libres #Cantante" en youtube

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