cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

5 min
Cita
Amor |
17.11.14
  • 4
  • 1
  • 687
Sinopsis

Con indiferencia miró su viejo reloj con la correa de piel desgastada. Eran las 18:45. Quince o dieciseis minutos antes de la hora acordada. Siempre puntual, se dijo con orgullo a si mismo y entró en el café donde ella lo había citado.

Se sentó en una butaca al lado de los ventanales y, con extremo cuidado, colgó  su abrigo en un viejo perchero y dejó reposar el sombrero sobre sus piernas El paraguas, tumbado junto a sus pies, dejó un pequeño charco debajo de la mesa, que atraía la mirada del camarero cada vez que pasaba a su lado. Junto al café con leche reposaban sus guantes nuevos de piel, y la ausencia de cenicero y el olor a limpio le indicaban que no se podía fumar. Perfecto.

Mientras esperaba y sonaba Eight days a week, sacó de su monedero la carta que días antes ella había depositado en su buzón. Sin sello y sin remitente. Y la releío por enésima vez, haciendo caso omiso a las impertinentes voces del resto de clientes.

 

Estimado profesor Lubo,

Llevo varios meses asistiendo a sus clases de Literarura Clássica, y he de confesarle que siento una especie de obsesión por su manía en lograr que todo sea perfecto.

 

Otra admiradora. Y pensativo, contempló con calma el reflejo de su aspecto en el viejo espejo; pelo canoso, gafas de pasta, ojos veres, aseado... sumado a su carácter obsesivo, indiferente ante cualquier cosa que no le incumbiese, maniático, tradicional... Y continuó leyendo. 18:51.

 

Entre los versos de Homero y Hesíodo no puedo evitar admirar la forma en que coje la tiza y escribe sólo cuatro palabras en la enorme pizarra, como bebe a sorbos el café caliente de su taza negra y como se coloca las gafas cada diez minutos. Su cálida voz y su frío semblante. Esas arrugas que se le forman al lado de los ojos y que sus gafas dejan entrever y las primeras canas asomando por detrás de las orejas.

 

Sonrió levemente.

 

La primera vez que lo visité en su despacho intenté seducirle con una falda de tubo negra y una camisa ceñída blanca que dejaba entrever mi ropa interior, ¿se acuerda?

 

¿Cómo olividarla? Llevaba unas pequeñas perlas en sus orejas y un suave perfume de jazmín. Y en el mismo brazo en el que se apoyaba un enorme bolso de piel, reposaba una rebeca roja. Los zapatos de tacón eran del mismo color. Preciosa.

 

Pese a mis esfuerzos por resultarle atractiva y robarle una mísera mirada de deseo, usted me recibió con suma indiferencia. No obstante, fue ese día que supe que había algo en usted que lo hacía único.

Me explicó en poco más de cinco minutos porqué mi trabajo sobre la Ilíada estaba suspendido y no me dio ni una mínima idea de como resolvelo airosamente.

 

Uraño y antipático. Por alguna extraña razón se había propuesto no sonreir ni ser amable con nadie. Aterraba a sus alumnos, y ninguno de los profesores del campus le invitaba nunca a un café y a una agradable charla. Mejor así. En su mundo perfecto no había lugar para banalidades. 

 

No me ofreció café, a pesar del olor y el humo que salían de su termo, como tampoco me invitó a sentarme en esa silla de madera de roble que tiene en frente de su escritorio; la que tiene un pequeño cojín que compró en la India durante sus vacaciones hace ya dos veranos.

¿Recuerda el mercado de Anjuna? ¿Ese puesto de telas justo al lado de las especias? El olor del azafrán se mezclaba con el de los inciensos, y casi sin darnos cuenta nuestras manos se rozaron en un intento desesperado y fallido por conseguir esa almohada con pequeños elefantes amarillos bordados. Yo le miré y usted bajó la vista, y mientras, la señora gorda del vestido de flores se llevó ese pequeño tesoro que ambos queríamos rescatar.

 

Su reloj marcaba ya las 19:08, y empezó a impacientarse. No le gustaba la gente que llegaba tarde, ni mucho menos los típicos clichés que se utilizaban en estos casos: he perdido el autobús y he tenido que esperar al siguiente, el tren ha sufrido una avería y se ha paralizado el servivio, no llevaba suelto para un taxi, el gato sufrió una indigestión, se murió el pez, llamó mi madre...  En otras circumstancias, ni habría acudido a esa especie de cita a ciegas, pero adoró a esa chica desde el primer día en que, casi sin querer, rozó su delicada y suave mano. Aquellos ojos y una tímida sonrisa le cautivaron, así que pidió un zumo de arándanos y decidió esperar ocho minutos más.

 

Si le escribo estas líneas es sólo porqué me gustaría charlar con usted fuera de estas cuatro paredes. Si lo desea, encontrémonos el miércoles 13 a las 19:01 (a veces me retraso levemente) en el Café de la Opera.

Lilia.

 

Las 19:16. Decidió irse. Se puso con cuidado el abrigo y el sombrero, y cogió su paraguas mojado y los guantes. Pagó la cuenta y se despidió cordialmente del camarero. Ya no llovía, así que se fue a casa andando. Giró a la derecha, y la vió salir corriendo de la boca del metro y parase frente al escaparate de la tienda de lámparas para colocarse bien la falda y el pelo.

Demasiado imperfecta, pensó, y por un momento dudó en si la fatalidad de ella acabaría encajando en su mundo perfecto. 

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor

Escritora. Urbanita con alma mediterránea. Coleccionista de momentos.

Tienda

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
19.09.18
25.05.18
Encuesta
Rellena nuestra encuesta