cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

5 min
Como si de porcelana se tratara
Drama |
22.01.12
  • 0
  • 0
  • 2131
Sinopsis

-Señorita... con urgencias, por favor-

Zed le acarició el pelo suavemente, como si de fina porcelana se tratara. Con los dedos deshacía los nudos que con el alboroto habían aparecido. Ella le agarra del cuello pero apenas le quedaban fuerzas, siquiera para pronunciar con claridad sus últimas palabras. Un sudor frío recorría e inundaba todo su cuerpo. Al fin cedió y su brazo cayo pesadamente sobre el tapiz. Zed lo arrimo con cuidado al cuerpo inmóvil de su esposa. Quedo consciente de pensamiento, pero más allá de su alterado cerebro nada respondía. Incluso en este un torrente de pesadillas y visiones emanaban con fuerza produciéndole incontrolables gemidos y temblores de miedo y rencor, de interrogantes y apenadas respuestas. ¿Tienes frío verdad?- le susurro Zed al oído, -no te preocupes, es normal-. Arrastro de ella acercándola lo más posible junto al fuego de la chimenea. –Espera, ahora vuelvo- y marcho pesadamente hacia el sofá, agarrando uno de los cojines de loneta para después colocarlo debajo de la cabeza de su esposa. Los ojos de la mujer continuaban abiertos pero ese reflejo que denotaba la vida en todas las personas desaparecía paulatinamente, abriendo paso a una fija y oscura neblina. Zed se acerco al teléfono.

-Señorita... con urgencias, por favor-
-[...]-
-Si... necesito una ambulancia. Si es urgente, se trata de mi esposa-

Colgó el teléfono, y sin dejar de mirar a su esposa que yacía cual larga era en el suelo, subió levemente el volumen del aparato de música y se sentó cómodamente en su sillón de lectura. Abrió una caja tallada en bronce que tenía en una mesita contigua y saco un enorme puro habano que su sobrino le trajo como regalo de cumpleaños de la mismísima Cuba, para dar buen provecho de el. Tal vez no poseía otra debilidad, por supuesto descontando a su amada esposa. Dio un gran sorbo al whisky que sujetaba con la otra mano, como en las grandes ocasiones, aquellas en las que algo se celebra y él las disfrutaba siempre con su puro habano y su copa de whisky. El salón, débilmente iluminado por el tenue pero resplandeciente fuego de la chimenea, era ocupado en toda su extensión y rincones por sombras móviles que serpenteaban lentamente y que en ocasiones a ella le parecían ofensivas. Intentaba cerrar los ojos cuando personajes imaginarios acechaban a su marido, pero este sabedor de que su obra llega felizmente a su fin sin que nadie le entorpeciera, disfrutaba el momento como siempre le habia gustado, como una victoria. Ella, totalmente inmóvil, continuaba allí tumbada, con la única sensación de vida a través de su acelerada respiración, interrumpida a veces por involuntarios tosidos y contracciones. Él la mira fijamente, sin ningún tipo de miedo, rencor o arrepentimiento. Era una mirada plácida, tal vez más aterradora en los propios ojos de la mujer. En cambio, él, recordaba fugazmente el inalterable pasado en común.

-Créeme, - le comento en voz baja a su esposa, -es chocante que después de veinte años tengas que escucharme por primera vez, en estas circunstancias,... pero reconoce que me has obligado a hacerlo de esta forma. Nunca me hiciste el más mínimo caso y ahora te obligas a hacerlo. Bueno, realmente solo si quieres. Han sido veinte largos años, pero tan efímeros que uno se pregunta si han valido la pena. No quiero pensar en ello, la verdad es que llegaría a cabrearme. Veinte años sin nada de nada, ¿dónde quedaron las sensaciones, querida?. Creo que podría resumir si tu quisieras toda nuestra vivencia en una postal. Pero no te enojes, supongo que toda la culpa no ha sido tuya. Yo asumo parte de ella, de echo ya me arrepiento... -

Zed se levanto de nuevo y se sentó suavemente junto al cuerpo de su moribunda mujer. Le cogió la mano y después de acariciarla levemente con sus labios, le abrió los agarrotados dedos que con desmesurada fuerza le habían producido heridas en la palma dejando escapar un fino rio de sangre. Cuando los hubo enderezado sitúo en ella un frasco de cristal con un blanquecino liquido dentro.

-...¡Pero no te guardo rencor, querida!. Tienes que creerme. En tu mano he dejado la vida, es decir, la curación que te permitirá darme la razón. Si soy culpable que se me castigue por ello. Si fuiste tú, Dios decidirá con tu vida. Yo la he dejado en tu mano, así que decide por tu cuenta. Yo no puedo hacer más, al fin y al cabo somos marido y mujer en lo bueno y en lo malo, en la felicidad y la tristeza. Pero depende de tu voluntad por concederme o no la razón, en tu mano esta la decisión.-

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor
  • 47
  • 4.54
  • 154

ir descalzo, café y cigarro, el frio abrigado, la lluvia, la mirada, otro café con cigarrillo por favor, los gatos y en especial las gatas aunque renieguen de serlo, los folios nuevos,

Tienda

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
11.09.20
10.03.20
Encuesta
Rellena nuestra encuesta