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3 min
Comodín
Amor |
29.10.14
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Sinopsis

Ser la segunda opción nunca fue decisión de nadie, recuerda que siempre tienes que tener cuidado con lo que eliges porque con el tiempo, nunca sabes si te podría tocar a ti ser la suerte que un día dejaste ir.

-Vamos a jugar a un juego- dijo

-¿Cuál?

-Uno en el que vas a perder

-¿Por qué estás tan segura de que voy a perder?

-Porque lo has hecho durante toda tu vida.

Estábamos frente a frente. Empezó a barajar las cartas, como si no tuviera prisa en que empezara el juego.

Cuando acabó, dio un golpe seco en el suelo con ellas y me las fue repartiendo una a una, boca a bajo. Me miro y me dijo que les diera la vuelta y escogiera una de entre la mitad de la baraja que me tocó. Quería pensar fríamente en escoger una por razonamiento, pero al final me decanté por los impulsos que me producía una en concreto. La cogí y le di la vueltamientras la miraba a ella.Tenía una sonrisa en la cara como si ya supiera lo que le iba a decir. El comodín.

Se la enseñé y solo me dijo: “ves? Y así durante toda tu vida”

No entendía nada. -Todavía ni hemos empezado a jugar, qué dices?- le dije

-No hace falta que empecemos, ya hemos terminado. No lo ves?

-Qué tengo que ver?
-Tu carta.
-Es solo una carta! Me podría haber tocado cualquier otra, no vamos a jugar?

-Lo que no entiendes es que no es solo una simple carta, y sí, podría haberte tocado cualquier otra, pero te ha tocado justo esa. Veo que no lo entiendes, no hay nada a lo que puedas jugar.

Entonces volví a mirar la carta, y entendí lo que quería decir. Yo era el comodín de mi vida, de tu vida, de todo mi alrededor. Y no es fácil para un comodín escapar de su destino, porque las demas cartas lo necesitan para poder seguir jugando. Da igual lo que corras, donde vayas, donde te escondas, te encontraran para que vuelvas a la baraja.

Solo alguna vez ese comodín podrá salir de esa baraja, y hacer su mundo con sus propias reglas, sin tener que depender de una reina de oro. Cuantas veces lo cogieron solo para arrancarlo de las demas cartas, siempre dejandolo en un rincon, o perdido debajo del sofá, porque al fin al cabo ¿para que sirve un comodin? La mayoria de veces aparece representado como un simple bufón, del que poder burlarse, al que puedes ver débil, inútil. Porque un comodín siempre tiene que esperar a que un juego requiera de él para ser usado.

Tiempo, siempre estaba condicionado por el tiempo, solo para que unas manos decidieran elegirlo a él de entre toda una baraja, unas manos que nunca llegaban ni a rozarlo siquiera. Siempre acompañado de un tic tac que le susurraba: “un poco mas,solo tienes que esperar un poco mas, ya sabes que todo pasa por algo”

Cansado, un día se romperá el mismo y expandirá uno a uno sus trocitos , camuflándose entre pequeñas piedras, flotando en el agua hasta que se hunda en las profundidades del mar y entonces, no habrá comodines a los que dejar al azar. O incluso habría que cambiar las reglas, porque tampoco puedes olvidar que irónicamente, el comodín también es necesario y le puedes dar el valor que desees; puedes hacer que sea tu horrible perdición o tu alocada suerte.

Ten cuidado con el valor que desees, porque entonces no habrá vuelta atrás

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    Las idas y venidas Los si y los no, mañana, pasado, puede o quizás. Querer y no poder.

    Una reflexión de un día cualquiera, donde solo caes y tropiezas, pero nadie te enseña a levantarte.

    Las dudas, los miedos, son los únicos que pueden frenar las pasiones humanas que deberían dejarse llevar como a quien se le escapa un papel en un día de invierno.

    La búsqueda infinita de tu vida, del camino que debes seguir, incluso de algo que está fuera de los límites de la vista, del tacto o de la razón. Cuando no crees que puedes tropezarte con el sentido de tu vida, de repente te lo encuentras de golpe, de la forma más inesperada.

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