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5 min
CON AMIGOS ASÍ QUIEN NECESITA MÁS
Varios |
09.11.14
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Sinopsis

piu, piu , piu , ¡Piu!

Dos personas charlaban amenamente.

(Un rico sin buenos amigos en el sentido aristotélico no es rico para nada. Vale decir ya, que un hombre sin amigos no es nada. Pero… pero… si uno no puedo vivir por sí mismo, y ser en éste sentido la amistad algo indispensable: no pudiendo soportar estar solo en la soledad, es un esclavo de la amistad).

Dos personajes, uno se llama “Uno” y el otro se llama “Otro”.

Otro: -He recorrido los límites de este mundo. He visto como ocho grandes bocas soplan creando el viento fuerte y feroz como asimismo la ligera brisa. Si retienen mucho el aire en las concavidades internas de su cuerpo el aire sale caliente, de lo contrario frío. Situados en los ocho puntos cardinales sus grandes labios de donde expiden de sus respectivos pulmones –pasando por sus colosales gargantas- suspiraciones, se encuentran. He ido hacia arriba elevándome en el cielo. Aunque todavía había aire o algo símil, me costaba bastante respirar y la presión funcionaba a la inversa: mi cuerpo se quería escapar de mi cuerpo. Cosa semejante y contraria ocurrió cuando en las profundidades del suelo terrestre me hallaba. Allí las grandes partículas de tierra se fundían con el calor del fuego, cuyo lugar era en el centro esférico del mundo. Mientras más me acercaba al núcleo del planeta mayor era la falta de oxígeno y mí sofocación. El agua en sus profundidades: cuando por esos lares paré, en sus abismos me deposité. Obscuridad solo observé. Pero después que pestañé, con toda una gama de increíbles criaturas con sus luminiscencias propias vislumbré y me asombré.

Uno: -Esto es imposible. Lo que dices. Deberías haber muerto de sed, hambre y sobre-exigir tu cuerpo en tu primer viaje.

Otro: -He muerto varias veces. Como ser ahora que estoy muerto.

Uno: -¿Cómo?, pero si estas vivo. Estamos… estoy hablando contigo ahora mismo.

Otro: - Es que querido amigo. Tú también estás muerto.

El uno (la unicidad) se amalgamó con el otro (nadicidad-totalidad). Ungiéndose así en armonioso equilibrio sereno.

 

 

 

 

 

 

Escribo esto, lo de a continuación, por las dudas.

Lo diré brevemente ya que no tengo ganas de escribir. Se incurre en el peligro de que la ciencia de hoy por hoy axiomatice todo todito. Cuando las preguntas más existenciales son, y son de origen, puramente filosóficos y religiosos: para nada axiomáticas y de cierta estirpe de “ciencias exactas”. Por primera vez, o no, se llegará a la extinción de una especia sin que ésta técnicamente se extinga. Cuando el animal metafísico deje de hacerse preguntas de ésta índole y dejar de ser por ende tal, dando paso al homo futurus. Un porvenir en el cual no habrá esperanzas ni posibilidad de que alguna hoja contenga poesía, esté dotada de algún valor o carácter literario. Solo habrás frases técnicas y operaciones dignas de las más altas matemáticas abstractas. Solo habrá integrales y derivadas que definan los procesos electroquímicos que genera el cerebro para expresar el amor que evocamos hacia uno mismo o el otro. Tal vez más hacia uno mismo si nos volvemos todos narcisistas, si es que ya no lo somos. Digo “otro” porque ni sé si en los posteriores siglos se querrán personas u objetos. A lo mejor las personas se conviertan literalmente solo en objetos: "literalmente" porque en la actualidad ya se trata a las personas como objetos.

 Las ciencias exactas no es la totalidad de lo que sea que sea que somos, sino una parte simplemente.

 El psicoanálisis (no psicología analítica) quiere reducir todo al individuo. Cuando se dice que es obvio que el sustrato por sí mismo no genera sus propios cambios también ocurre lo mismo con la psique. Hay cosas del individuo que recibe y emite que escapan a los límites del individuo en cuestión. No solo hay que cernir los asuntos del paciente en el paciente si no que éste también tiene que estar en apertura: el uno con el otro, no solo lo otro con lo uno (de adentro a afuera, no solo lo de afuera hacia dentro).

 Resumidamente, o en resumen, no digo que no haya que axiomatizar la naturaleza del universo o individualizar y centralizar ciertos conceptos ambiguos del paciente. Sino creer que se pueda axiomatizar o individualizar la totalidad de lo que sea que sea que somos cuando en realidad aquello no forma más que una parte de nosotros, de algo más grande o aún mayor.

(Cuando era niño me ponía la ropa o me cambiaba rápido por temer que unas fieras me atacaran: monstruos. Antes de dormir, cuando estaba acostado, en un contal imaginario acumulaba cifras descomunales para postergar el fin. Mientras más cifras y más grandes eran, más dilataba el final. Jugaba carreras imaginarias con gente de la calle sin correr. Me fijaba una meta y tenía que llegar allí antes que mis rivales transeúntes: caminar rápido como mucho pero nunca correr. Como a algunos niños o la mayoría, a mí también me encantaba y deleitaba de subir escalones, columnas pequeñas o rampas que me encontrara mientras caminaba en los paseos de aquí o por allí).

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