cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

6 min
Concejos prácticos para caminantes callejeros
Varios |
28.12.16
  • 4
  • 3
  • 1715
Sinopsis

Manual irónico y un tanto cierto sobre caminar en la calle.

 

 

Concejos prácticos para caminantes callejeros

 

Sé que hablaré sobre un acto que va siendo cada vez más inusual en la rutina humana. Los autos y otros medios de transportes se multiplican a una escala casi tan preocupante como la propia humanidad. Aún así ello no me detendrá. Daré una serie de concejos a aquellos que todavía se esfuerzan en mover los pies en forma alternada. Lo hago como quien sigue jugando a la Nintendo 64 en vez de la PlayStation 4. Algunos por una nostalgia irracional, otros por ser pobres, otros por razones desconocidas por el universo.

Si usted no es frecuente caminante callejero, no se preocupe, yo lo ayudaré a sobrevivir a esta tarea. Si vive en un país tercermundista, es probable que tenga que mirar unos 45º hacia abajo, con el objetivo de no tropezarse con una baldosa rota, caerse por causa de un linyera pidiendo limosna, o resbalarse por culpa la mierda de un perro. De esta forma, podrá esquivar los estorbos de mejor manera que los keniatas en los 3000 de obstáculos.

Si da la casualidad que se encuentra con otro ser humano o criatura caminante no identificada en camino opuesto al suyo, pueden surgir algunos inconvenientes. Hay varias estrategias en cuanto al contacto visual que uno debe realizar con nuestro colega. Puede inclinarse por seguir con la regla de los 45º, ignorando al la otra persona. También puede entrar en el juego de miradas multidireccionales, procurando ver a la persona sin hacer contacto visual. Si usted tiene aspectos de maníaco, le recomiendo mirar penetrante hacia los ojos del otro caminante. Lo más común es que la otra persona se asuste. Aunque puede recibir golpizas o algún que otro beso, entre cosas aún no confirmadas.

En cuanto al derecho de paso, diremos que usted tiene que mantener siempre su derecha (esto es universal, inclusive en Inglaterra, aún así falta confirmar datos en colonias británicas africanas, en un futuro se dará a conocer dicho dato), en el caso que su camino se vea interrumpido por el desplazamiento de otro caminante callejero. Si usted ve que la persona ignora este valioso conocimiento, está con la mirada absorta en el celular, o es idiota, tiene autoridad de esquivarlo por la izquierda, bajo la impronta de que si corriera un centímetro más a la derecha se caería del cordón.

Si su vida no es muy interesante, o más prolijamente dicho es curioso, es probable que escuche conversaciones ajenas. En un bar o en el colectivo, usted no se pierde los detalles de la charla. Pero si usted está caminando, esa conversación se reduce generalmente, a una frase conformada por cinco palabras aproximadamente. Tiene que imaginarse toda la conversación en base a esa frase. A veces es duro, porque unos se queda con la intriga al contexto de las palabras. Pero la virtud está en hacerse idea del universo de la conversación a través de unos escuetos símbolos sonoros. Si lo desea, puede prejuzgar a raíz de la apariencia de los caminantes- parlantes. Si quiere ser parte del los que hablan, búsquese un compañero de viaje. Los temas filosóficos existenciales son ideales. Si se acerca alguien y la conversación no es interesante, puede largar una frase previamente formuladas para casos de emergencia. Así usted no quedará como ser no tiene algo interesante que decir.

En el caso de encontrarse con otro caminante, pero vaya a su misma dirección, las instrucciones son diferentes. Si su paso es lento, o le falta la pierna izquierda, no dude en colocarse a la derecha. Si va a una velocidad acelerada, los puede pasar por la izquierda. La incómoda situación de ir a la par de alguien se resuelve de diversas formas. Puede acelerar momentáneamente, pasarlo, y luego reducir la velocidad, se recomienda unos diez metros de distancia para personas asustadizas. Si en cambio es de perfil bajo, solo disminuya la marcha, para que la otra persona lo pase. Deje un espacio adecuado, y resígnese a dar zancadas fuertes, o respirar en la oreja de otro caminante, si no quiere quedar como psicópata. En el caso que ambos recurran a esta última técnica, se va a parar en seco, procurando que olvidó algo. Y retome su viaje una vez el otro se haya cansado de esperar. 

En caso de no contar con un amigo para una profunda charla (la cual se debe adoptar a la magnitud del recorrido) póngase auriculares. La música debe aislarlo de la contaminación sonora. Es preciso que esté alerto al cruzar la calle. Relájese, y deje que sus piernas dibujen el camino.

Si usted no sabe qué recorrido tomar, la respuesta es muy sencilla. Luego de calcular el viaje más eficaz en cuanto a cantidad de cuadras, lo mejor es optar por zigzaguear las manzanas, con el fin de evitar la rutina de la misma calle. Si ya conoce el camino, y tiene razones suficientes para caminar por una calle en línea recta es libre de hacerlo. Recomendamos caminar de noche, así su viaje será más ameno. En caso de caminar en una calle sin luz, limítese a pensar en una película de terror slasher de los años 80´. Si la calle es sin salida, tenga la precaución de que no sea un laberinto de una dimensión desconocida del universo o un agujero de gusano.

Los mejores acompañantes para estas caminatas son los perros callejeros. Los amos del asfalto. Invisibles, como fantasmas siempre presentes. Si alguno se acerca a usted, acarícielo suavemente en la cabeza, no le importa que tenga sarna. Estos fieles perros lo acompañaran para donde sea que vayan, y a veces se llegan a hacer jaurías. Cuando el llegue a su destino, y sea la hora de esa dolorosa despedida, agarre valor. Estos perros están acostumbrados. Véalo como una despedida, no como un abandono. Es ahí cuando los caminos convergen hacia diferentes lados. El perro dará la vuelta, y seguirá su inconexo recorrido sobre las calles de la ciudad. Y se perderá en la niebla suburbana. Salude entonces, al eterno caminante.  

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor
  • 124
  • 4.58
  • 85

23 años. Me gusta leer, ver películas clásicas, escuchar música, los deportes, viajar, etc.

Tienda

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
Encuesta
Rellena nuestra encuesta