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10 min
CONEXIÓN CON EL MISTERIO
Reales |
28.11.21
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Sinopsis

Aunque esta historia fantástica que sucedió realmente en Austria, yo la he situado en mi tierra natal, y que el mismo lector saque sus propias conclusiones.

A mediados de los años 80 del siglo anterior la familia Fernández que estaba compuesta por un joven matrimonio con una avispada hija de doce años de edad llamada Olivia, se instalaron a vivir en una casa de planta baja precedida por un pequeño jardin que estaba ubicada en la población San Cugat del Vallés de la provincia de Barcelona, cuyo propietario era el abuelo paterno de la niña, la cual la había cedido a su hijo Enrique para que éste pudiera ahorrar una cantidad de dinero debido al alto precio del alquiler de los pisos de la gran ciudad.

Como era de esperar aquella familia se adaptó enseguida en aquel rincón del mapa; y como el matrimonio disponía de dos coches no representaba ninguna dificultad desplazarse a sus respectivos lugares de trabajo que estaban en el centro de la capital catalna.

Así que Elena, que era la esposa de Enrique, la cual era una atractiva mujer de cabello castaño y ojos del mismo color; que unos años atrás había sufrido un aborto y por esta razón se esmeraba de un modo algo exagerado en el cuidado de su hija, se ganaba el sustento de administrativa en una Gestora, mientras que su cónyuge era el jefe de personal de una empresa de artículos deportivos.

Sin embargo ellos no se habían llegado a imaginar que al medio año de vivir en dicha población la cotidiana placidez de la que disfrutaban se iba repentinamente a truncar a causa de un desgraciado giro del destino como si éste se cebara en la existencia de aquellos seres, porque Olivia, la hija del matrimonio Fernández empezó a sentirse mal, por lo que sus padres con logica preocupación la llevaron al médico quien le diagnosticó una severa leucemia de difícil solución.

En el transcurso de la enfermedad de Olivia su madre en medio de la angustia que la corroía por dentro se resistía a creer en un irremediable final y se agarraba como a un clavo ardiendo en un hipotético restablecimiento que nunca iba a llegar ya que en efecto la pequeña falleció al poco tiempo de habérsele declarado la enfermedad.

-¡No hay derecho! ¡¿Por qué le ha tenido que tocar a nuestra hija irse tan pronto?! ¡La vida es injusta, injusta, y más valdría no haber venido a este perro mundo! - le gritaba Elena con desespración, con rabia a su marido en aquella casa donde la ausencia de Olivia se hacía dolorosamente muy evidente-. Y creo que no hemos hecho lo suficiente para salvar a Olivia. No, no...Deberíamos de haberla llevado a los mejores especialistas y tal vez ahora seguiría con nosotros - añadió ella carcomida por un dañino sentimiento de culpa.

- Mujer, no digas éso. No te atormentes más. Se ha hecho lo que se ha podido, pero en realidad no había ninguna esperanza de que la cosa saliera bien - le respondía Enrique que en el fondo se sentía tan triste como Elena.

- ¡Sí que lo digo sí...! No me harás cambiar de opinión.

A Elena la inicial rebeldía que sentía por lo acontecido con su hija se le transformó en una honda tristeza que se reflejaba en una apatía por todo lo que la rodeaba, y que por supuesto repercutía en su quehacer laboral. Tanto era así que el jefe de la Gestora quiso hablar en privado con Enrique en una cafetería para que éste tomara cartas en el asunto sobre el decaído estado anímico de su mujer.

- Mire, yo aprecio mucho a Elena y siempre la he considerado una trabajadora muy eficiente, pero desde lo que les ha sucedido con su hija parece que a ella todo le da igual. Quizás convendría que la viera un psicólogo - le sugirió el gestor.

-Creame. Yo ya no sé qué hacer. Yo trato de ofrecerle todo mi apoyo, pero es que ella se niega a aceptar mi ayuda.  Mi mujer se pasa horas en la habitación de Olivia acariciando su cama, sus juguetes... Y esto es hurgar en la herida - confesó Enrique-. Y no estoy muy seguro de que ella quiera ir a un psicólogo. Diría que la tomo por loca.

- Ya, ya... Pero hay que intentarlo. Usted insista que es por su salud mental.

En otro orden, un profesor de bioquímica de la Universidad Autónoma de Barcelona, que a su vez era miembro de la Academia de las Artes y Letras Européena de París y poniente en el Primer Congreso de Parapsicología, llamado Sergio Darnell, que además de ser un hombre de mediana edad, de estatura mediana y de recia complexión; con una barba de chivo, era asimismo un concienzudo investigador de campo sobre lo ignoto, por lo que una habitación de su domicilio él la había convertido en un laboratorio en el que había magnetófanos y toda suerte de cintas electromagnéticas con voces grabadas de personas supuestamente desaparecidas; así como también tenía un viejo televisor en blanco y negro y cámaras de vídeo, un día decidió escudriñar un raro fenómeno paranormal que se estudiaba en Roma y en Austria llamado la psicoimágen que se supone que se trata de una manifestación holográfica de personas fallecidas.

Él encendió el viejo televisor que estaba con la antena desconectada - esto era importante- frente al cual tenía instalada una cámara de vídeo, lo que daba lugar a un circuito cerrado de motorización, y entreambos (el televisor y dicha cámara) había otro aparato para registrar los resultados de la cinta. Así que en los campos de retroalimentación que se produjeron al encuadrar la pantalla del televisor con la cámara fue donde se generó el singular fenómeno.

Entonces la pantalla del televisor del profesor mostró el consabido jaspeado y posteriormente al cabo de mucho rato de espera, para su sorpresa empezó a formarse la figura de una niña alrededor de doce o trece años; morena y vivaz que parecía hablar pero no se sabía qué decía puesto que la psicoimágen careccía de sonido.

Mas Sergio Darnell que era de un temperamento resuelto, al percatarse de que la figura de la niña pedía algo se puso en contacto con una profesora de sordomudos para que leyera en los labios de la misteriosa niña. Y efectivamente en una próxima aparición la psicoimágen infantil volvió a manifestarse y la profesora de sordomudos leyó en los labios de aquella figura que ésta llamaba a sus padres.

Parecía ser que aquella psicoimágen de la niña era nada más y nada menos que Olivia, la hija del matrimonio Fernández.

Sergio Darnell se puso en contacto con los apenados padres de Olivia y tras mucho vacilar, con gran esceptismo dado que en el ambiente predominaba un tosco materialismo que niega toda trascendencia metafísica o espiritual; un paticorto reduccionismo que sólo contempla lo inmediato, el matrimonio Fernández se presentó en el hogar del  profesor.

Como es natural ellos se sentían zarandeados por sentimientos encontrados. Por un lado iban entre desconfiados, temerosos y tristes; y por el otro lado se sentían entre sorprendidos y curiosos.

Sergio recibió a la pareja con su habitual seriedad y la hizo pasar a su laboratorio particular. Una vez más junto al investigador se hallaba la profesora de sordomudos dispuesta a traducir lo que la fantasmagórica niña pudiese expresar.

Sergio Darnell preparó el equipo y mientras esperaban con el ánimo en vilo a que se manifestara la psicoimágen Elena tomó de la mano a su marido como bucando su protección. Pues al fin y al cabo ellos estaban ante una experiencia fuera de lo común, inaudita que pertenecía al ámbito de lo más desconocido de la vida, de lo que nadie hablaba.

El jaspeado ocupaba toda la pantalla del televisor; aquello en principio daba la impresión de ser una tomadura de pelo, Pero al momento empezó a perfilarse como si de una mano invisible dibujara aquellas figuras, a veces en un tono verdoso la consabida psicoimágen de la niña, la cual hacía un gesto con la mano que bien podía ser un saludo.

Entonces Elena dio un respingo en la silla y se quiso lanzar sobre el televisor; mas su marido la sujetó con fuerza por los hombros. Ella reconoció a su pequeña Olivia. Estaba segura de que era su hija. ¿Cómo podía ser aquello? Casi que no se lo podía creer.

- ¡Hija mía, si estás muerta...! - exclamó la mujer presa de una fuerte emoción.

- No, mamá. Esto es la vida de verdad. No quiero que sufras más, porque yo estoy bien - respondió Olivia desde el otro lado.

Posteriormente Sergio Darnell hizo una foto de la psicoimágen de la pequeña Olivia y se la regaló a sus padres. Y quien suscribe este relato tiene otra copia de la misma.

- Nosotros... nosotros... le estamos muy agradecidos - expresó Enrique al profesor. En realidad el matrimonio no sabía muy bien qué decir porque aún no había salido de su asombro; pues necesitaba un tiempo para asimilar aquella experiencia.

- Hay que ser muy cauto con estas pruebas porque todavía hay mucho que invesigar - respondió el profesor con suma cordialidad-. Es sabido que el ser humano está compuesto por una estructura. Primero hay las células, a éstas les siguen las moléculas las cuales están formadas por átomos. Pero el átomo tiene una base de partículas subatómicas, que en el caso que nos ocupa es posible que en ellas vaya implícita nuestra personalidad, que no se pierde al abandonar este mundo precisamente porque la Nauraleza es muy tacaña consigo misma y no deperdicia nada; de igual modo como una estrella que al terminar su ciclo vital su fundamento atómico y subatómico crea otro astro. Por otra parte es posible que al formarse el universo las partículas elementales del átomo que son la semilla de éste hayan vibrado como las cuerdas de un violin generando un cosmos estratificado, dividido en varias dimensiones. A esto se le llama en Física Tórica la Teoría de las Cuerdas. Y es posible que una de ellas cruce nuestro planeta.

- ¿Y es en una de estas dimensiones donde está nuestra hija? - inquirió Elena con un hilo de voz sin soltar el brazo de su marido.

- Puede ser. Pero les informo que las psicoimágenes que yo he registrado, que son paranormales y espontáneas, pertenecen a personas cuyas almas, por decirlo así, están todavía en la INTERFASE de la otra dimensión. Es decir que ellas están en "tierra de nadie" y por lo tanto son más accesibles a manifestarse en mis aparatos - explicó Sergio con una sonrisa-. Ustedes si desean que su hija descanse en paz; que su alma sea más feliz no deben de invocarla con tanta tristeza y vivan tranquilamente sus vidas.

Cuando el matrimonio Fernández salió a la calle Elena le dijo a su esposo:

- Oye. No digamos nada a nadie de lo que hemos visto, que sino se reirían de nosotros.

- Claro.

Y pronto llegaron a su casa.

 

                                             FRANCESC MIRALLES

 

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    Saludos Francesc...Ese tipo de experiencias, relacionadas a los fenómenos sobrenaturales siempre resultan interesantes y además, envueltas en las expectativas de ser ciertas o no. Quien las haya experimentado tendrá su propia historia para contar o creer. Un abrazo!!
    Muy interesante historia, Francesc. La verdad es que todo lo relacionado con lo que hay más allá de la muerte es un misterio y, por tanto, cualquier hipótesis puede resultar válida. Un abrazo, compañero
    Ver para creer y aún así queda la duda. Felicitaciones por lo bien estructurado y narrado el fenómeno psíquico, francesc, Un cordial saludo. Para vida después de tanta muerte no hay sitio o espacio para habitar.
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He realizado estudios de psicologgía profunda y metapsíquica:; he publicado relastod en algunas revistas; y hace años que colboro y llevo tertulias literarias.

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