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3 min
Confesiones hundidas en el mar
Reflexiones |
16.05.15
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Sinopsis

Te quiero, Á.

Hace tiempo que no me miras, ¿será que ya no me quieres? No puedo mentir si me preguntan por ti e intento decir que no te echo de menos, el brillo de mis ojos delata lo que mi corazón esconde. Esconde y entierra. Entierra y hunde, dentro de un baúl, en la sección de sueños rotos. Eres perfecta. Bueno, miento. No eres perfecta. Eres el tipo de persona, con el tipo de gustos y "ticks" que busco. Me gustaba cuando, con esa voz dulce y ese tono adormecido me decías que me querías. Lo escribías. Lo pensabas. No me lo decías. ¡Joder! ¿Qué he hecho para no merecerte? Aunque quizás el verbo merecer no es el correcto. ¡Mierda! No soy capaz de formar parte de tu vida, y encima me echas. ¿O me fui yo? No. Yo solo me iria si me lo pidieras, mientras me arrancas el corazón del pecho y me dices que me quieres. Solo así podría arrastrarme de dolor e irme de tu vida. Dime, ¿besas a otros por igual? Aunque no me besaste. ¿Les miras igual, mientras te muerdes el labio? Aunque tampoco me miraste. Disculpame por levantar la voz. Solo quise susurrarte al oido que te quiero, mientras te anclo a mis dedos. Perdón por ponerme posesivo, he aprendido con el tiempo que no puedo forzarte a quererme y mucho menos con 400 kilómetros entre nuestros labios. Te he respetado y tú me has herido, golpeado y humillado. Humillado a mi y la poca autoestima que quedaba. Por qué no me dejaste quererte. De ninguna forma me has dejado quererte. Me duele, me duele, me duele, me duele no quererte. Me duele no tener tus buenas noches. Me duele no tenerte de ninguna forma. ¡He llorado por ti! Deberías sentirte afortunada, eres la primera amistad por la que lloro. Y nunca lo sabrás. Nunca sabrás con exactidud cuánto te echo de menos, cuánto te quiero y cuánto me gustaría tenerte en mi vida. No lo sabes. Tampoco lo sabrás, porque creo que no me mereces. Y aun así, sigo queriendo poder pasar la mano por tu cuello, acercarte a mi pecho y volverte a susurrarte otra vez más cuánto te quiero. ¡Te quiero! Deberías apreciarlo. Deberías apreciar que alguien como yo te quiera. Te he dejado entrar a mi vida y quedarte, ¡¿por qué no lo aprecias?! Te hice un hueco en mi baúl de sentimientos, lo decoré de rojo y con los discos que te gustan. Lo decoré de ti para ti. Te quiero y nunca vas a leer esto, ni sabrás cuánto lo hago. Te quiero, joder. Te quiero.

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