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5 min
Consciencia criminal
Ciencia Ficción |
31.05.14
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Sinopsis

La peor cárcel es la eternidad.

Levanté la cabeza, y tras un sosegado pestañeo, al fin pude conseguir abrir por completo los ojos. Continuaba anclado a las brumas del sueño, éstas me hicieron atarme a la desconfianza hacia mis sentidos por unos breves instantes, y al momento de sentirlas disiparse, no hubo ninguna sombra que indicase duda; completamente sumido en la oscuridad más absoluta y completa, eterna.

Seguidamente, procedí a situarme en el interior de mis habituales instancias espacio-temporales, y ¿Cuál fue mi versal sorpresa al poder comprender que no las conocía?, ¿Qué demonios está sucediendo?, ¡No recuerdo nada, nada, nada!. Pensé aterrorizado, temblando y notando gotas de sudor frío derramarse por mi frente. Y aún así, la amarga sospecha no hizo más que empezar.

Con la cortapisa de los ojos, el resto del cuerpo se encontraba totalmente paralizado, ajeno por completo a mi propia voluntad y orden de movimiento inducido. Esos gigantescos esfuerzos por conseguir arrancar la más simple señal de vida a alguno de mis miembros, fue inútil. Estéril, cual desierto.

Procedí a mantener la naciente angustia bajo control y comencé a revisar el estado actual de mi mente. Breves intervalos de interdisposición genuina, pero nada que pudiese arrojar preocupaciones latentes. Intenté ser más incisivo en el análisis, y la sorpresa fue copiosamente desagradable, arrojando contenidos alto alarmantes ante mi, si bien la capacidad de razonamiento se encuentra en uso perfecto y a disposición, no es así con todos los contenedores memóricos de recuerdos a medio y largo plazo, estaban desaparecidos. De la misma forma que su capacidad de memorizar espacios y su sistema de vocabulario mixto. Ahora mismo no pasaba por más que un simple cubículo cerebral, ignorante y aislado, en medios inexistentes, en carencia total de estímulos para poder continuar.

Tal vez no fuese nada. Tal vez mi personalidad logre algo por sí misma, como teniendo el ‘yo’ como total y absoluta unidad corpórea… dios.

No es capaz de concebir una idea más tétrica y espantosa. Y aún así, pasa por su mente.

Noté la incapacidad latente para poder asimilar la evidencia que se dibujó ante mi, apoderándose de mi mente incompleta, obsoleta. Horror. Intentar ver fogonazos de intensidad cromática, luminosidad circular en movimientos cuadrangulares que retomaban sobre mi cuerpo un eje de rotación mágico -Escuché voces constantes-,  un susurro que me señalaban el camino, parecían saberlo todo, aunque lo más probable es que únicamente fuesen los impulsos alucinógenos que mi mente envía como respuesta a la nueva ausencia ambiental que padezco y a la que parece, me debo acostumbrar.

No sé el tiempo que en realidad llevaba inmerso en la marea de la sinrazón, aquella locura penetrante que importa pero no existe. Estoy en ella, navego por sus mares y desciendo por su pecho. Es todo, es mi destino, mi horizonte completo.

Sin previo aviso, una serie de candentes caracteres, mínimos, perfectamente legibles, empezaron a redactarse en el aire sobre el invariable fondo negro. No es una alucinación, pues ninguna puede producir tal nitidez de imagen.

Leía esos extraños símbolos.

‘Dicho mensaje ha sido grabado en la retina de su ojo izquierdo, fechado el cuatro de noviembre del año 3409. Pudiendo leer esta inscripción, asegura el total y correcto funcionamiento de los remanentes digitalizados informáticos unidos a su proceso penal, mantenido en curso actualmente’.

El Consejo Superior de la Judicatura, dictaminó de forma irreversible la sentencia, como final prolongado a su agonía, siguiendo los trámites pertinentes: Consciencia Criminal; perdición infinita.

[...]

‘En este momento, usted acaba de ser dispensado de todas sus funciones y abandona el Sistema Solar a una velocidad predeterminada de 35 km/s. Su cerebro se encuentra vaciado en un fluido amnioestable, en el interior de un procesador biointeligente, modelo Córsic -Indestructible-, con trayectoria fija autorregulada en dirección a su vacío interespacial más próximo.

'Su cuerpo fue sometido a un proceso incinerativo, como dicta la normativa procesal habitual en estos casos. La demanda solicitando clemencia, fue aceptada por el Consejo; por ello su consciencia fue desactivada antes de ser sometido al proceso de extracción cerebral dictaminado.

Como fue capaz de comprobar, su memoria ahora está anulado casi en su totalidad. No debe preocuparse, estás en un perfecto estado de conservación, y se irá recuperando de forma progresiva, de dicha manera, su acceso seguirá un camino similar. En unos eones, podrá tener un acceso completo, siguiendo el esquema psicométrico que le fue implantado según la pauta 8nJ764-C de su informe de sentencia. Así mismo, podrá recordar hasta la más insulsa y insignificante de sus experiencias anteriores al hecho, y de esta forma proceder a evaluar el nivel de ajuste existente entre el origen de su castigo y el grado de responsabilidad que tiene usted en el crimen cometido.

Si el azar está a su lado, podrá vislumbrar el final golpeando algún cuerpo que proceda de forma errática por el infinito, de todas formas, dicha causa de fin, tiene unas probabilidades remotas de suceder. En caso contrario, y asegurado, tendrá una vida eterna. Eternidad, de nada.

Buen viaje.

Hasta siempre.

 

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