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8 min
CONTRATO INDEFINIDO
Humor |
24.03.13
  • 4
  • 18
  • 13780
Sinopsis

Espero que no tengamos que esperar a esto para firmar un contrato indefinido... ojalá se arreglen las cosas pronto...

 

No quiero adelantar acontecimientos y les voy a contar todo de pé a pá. ¿Alguna vez Ud. ha tenido un capullo de jefe?… ¿sí? Pues igualito que yo entonces.

Me llamo Sandra, tengo dieciocho años y soy secretaria de un abogado de renombre. Miles de casos llegan cada día a su mesa, es bueno el tío… bueno quiero decir en su trabajo, porque es un usurero de cuidado. Ni mil eurista soy… vamos que cobro novecientos noventa euros, ¿y digo yo? Diez euros  podría poner cada día 1 de cada mes, sobre la mesa y así acallar las voces que le llegan… ¡Ni mil euristas somos!… vamos yo en su lugar,  me sacaba un puñado de euros y los tiraba a la cara para hacernos callar, pero no… esa breva no parece caer.

Cuando entré a trabajar en este despacho, ya alguien me informó que al jefe le gustaba el café bien cargado. ¡Eh, eh que yo no soy camarera… soy secretaria!- Argumenté.  Todos se rieron.

Y sí quiero ganar esos casi mil euros, no solo preparo un café bien cargado, sino un cortadito sin espuma para Esther,  su socia del buffet.

Bueno se preguntaran  Uds. porque no busco otro trabajo. ¡Ay, qué más quisiera yo!… pero está difícil la situación. Y como bien dice él, me tengo que dar con un canto en los dientes por tener trabajo… con un canto le voy a dar yo en los suyos… tan blanquitos que parece un anuncio de dentífrico… porque ay que jod… encima el tío está de moja y pan.

Pero sigue siendo mi jefe y por lo tanto un cap…

Cada mañana al escuchar el inequívoco sonido de la canción de “Titanic” ¿sí, que pasa? Pues eso, que soy una romántica empedernida. Me entran unas ganas terribles de llorar, de no levantarme de la cama, de… joer… que me la cargo hoy… me despiden, hoy me despiden, que no llego a preparar la carpeta que tiene que llevarse al juzgado.

¡Ufff, por los pelos! Y eso es precisamente lo que me dijo cuando llegué al despacho.

-Parece que no ha dormido bien Sandrita. Vaya Ud. a asearse un poco, viene un poco despeinada.

Lo mato, es que un día lo mato. ¡Sí! me trata de Ud. pero siempre pone la coletilla del diminutivo de mi nombre.

Sandrita, Sandrita… bueno es que dicho así algunas veces me lo imagino… ¡Sandraaaaaaaaa!…. Huy es Esther su socia, a ver qué mosca cojonera le ha picado a esta… que también se las trae.

¡Ah bueno! que quería su café de la mañana. Y digo yo, ¿no existe una cafetera de esas del tío este del George Cloney, que hace unos cafés de muerte? Estos no la compran solo por incordiarme… ¡Sandrita, Sandrita!… voy…voy…

Durante los veinte minutos del desayuno, he bajado a la cafetería de siempre.  Sobre la mesa donde suelo acudir cada día, el cliente que me ha precedido  ha dejado una revista y mientras pido el desayuno, me limito a hojearla…

Llama mi atención una página de psicología, preguntándome ¿Cuál es tu color favorito?

Y sin dudarlo he respondido el blanco… o el rojo también. He dudado mientras degusto esos bollos de nombre afrancesado.

Y me he contemplado a mí misma. Sonrío. Con los colores me ocurre lo mismo que con los números, me gustan los primos… el 7, el 11, el 13, el 31…

Y con los colores estoy en la misma indecisión, no se por cual decantarme, sin ninguna duda elijo de la gama de colores, el blanco y el rojo.

Y sigo leyendo.

El blanco: ternura… paz…

El rojo: pasión… sangre…

* * *

-¿Donde me encuentro?- Me pregunto. Y creo escuchar una simple respuesta a lo lejos.

-En el más allá.

Bueno sí, siempre he estado más allá que pa cá.- Pienso de nuevo,  y sigo caminando, hasta encontrarme con él, que me saluda como alguien conocido.

-Hola Sandra te estábamos esperando.

-¿A mí?- Pregunto confusa, mientras mi cerebro intenta procesar donde he visto yo su rostro, me es familiarmente conocido.

-¿Usted me conoce?

-¡Claro! Eres Sandra tienes dieciocho años casi diecinueve y acabas de sufrir un accidente de coche.

-¿Pero que dice hombre? Eso no es posible…

El hombre mira sus apuntes y me mira de nuevo, esperando mi reacción. Sin embargo yo espero a la vez. Y acierto, pues es él quien de nuevo pregunta.

-¿Tu recuerdas lo último que hiciste ayer?

Mi mente divaga breves segundos, buscando la respuesta adecuada. Lo último… lo último…

Mi jefe y su socia tenían un juicio, así que después de prepararles los últimos informes y actas que debían presentar, me limité a leer la revista que había encontrado durante mi desayuno. Me llamó la atención… una serie de consejos contra el estrés.

  1. Respira profundamente. Repítelo durante  cinco minutos (antes de escuchar de nuevo a mi jefe con su llamada. ¡Sandritaaaaaaaaaaa!
  2. Mantén alguna actividad con las manos.¡ Humm, buena idea para hacerme la manicura! - Me gustan estos consejos, pensé.
  3. Come algún plato que te recuerde tiempos felices. El arroz con leche de mi abuela… me transporta a la infancia… sí ya sé que hace poco la dejé y no puedo añorarla demasiado...( digo la infancia no a mi abuela)
  4. En casa, o dónde lo creas necesario tararea tu canción favorita…” Tú dices blanco y yo digo rojo… tú dices voy… y yo digo vengo” taratara…
  5. Baila, corre… ¡suda! La actividad física es la mejor manera de liberarte del estrés. ¡Sandritaaaaaaaaaaaa… voy, voy corriendo a llevar esos informes¡ ¡Que pesado por Dios!
  6. Viaja mentalmente al lugar dónde prefieras. La imaginación no tiene fronteras… el bolsillo sí claro… y siendo mini mil eurista… ¡ya puedes tener  imaginación, ya!
  7. Evita las pequeñas incomodidades. Ejem, creo que con dieciocho años, las hemorroides como que todavía no… ¿no? El escribiente alza la mirada de su papel y me mira fijamente. ¿He dicho algo malo?- Pregunto y él me invita a que continúe hablando de esos  consejos.
  8. Cuando te vayas a acostar aparca las preocupaciones. ¡Imposible! Lo intento una y mil veces, pero a cama me llevo las ultimas reprimendas de mi jefe. Si el olvida dónde deja las cosas, que no me llame a casa por teléfono… porque así no hay quien descanse.
  9. Sé un poco narcisista. Recuerda algo bueno que te hayan dicho… ¡Sandrita. Me gusta su vestido nuevo! Hummm,  pero si me lo compré hace dos años en rebajas.
  10.  Y leí el último consejo, antes de salir de la oficina. Sí eso lo recuerdo bien. Decía algo así como. Desconecta varias veces al día, para ello da un paseo, mira por la ventana, sueña… y creo que exactamente eso es lo que me ocurrió… miré por la ventana… soñé… y estaba tan inmersa en mi sueño, que no fui consecuente de mis actos, me salté un stop. Claro lo recuerdo perfectamente. Blanco… rojo… Hummm ¿curioso verdad? Hasta el último minuto esos dos colores son parte de mi existencia.

-¡Soy minero! “Yo no maldigo mi suerte porque minero nací y aunque me ronde la muerte no tengo miedo a morirrrrrr”…

Ambos miramos hacia donde proviene la  melodía que llega hasta nosotros. Es otro como yo… y le indico que espere a la cola…

-Esto ya parece la del Inem.-Dice una mujer en voz alta y con cara de fastidio,  que lleva una carpeta y observo que es del registro civil.

Pienso en el morro que le echa… ella es una funcionaria… vamos lo que me faltaba que viniese una que trabaje en la seguridad social también.

-¡Bueno esto ya está! Dice el hombre de barba blanca… ¡Creo que me tengo que jubilar ya, así que le he contratado en mi puesto!

Era lo que estaba esperando, un buen jefe que creyera en mí. –Pensé nada más recibir las llaves al nombrarme “La guardiana de los Cielos”.

Y sonreí, vaya sí sonreí cuando descubrí los derechos adquiridos en mi contrato…¡ había conseguido por fin un contrato indefinido!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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  • Un relato ameno y divertido, te engancha la sonrisa desde el principio. Aunque un tanto costosa la manera de conseguir el indefinido, casi mejor quedarse con el temporal. Y eso de un más allá de curro me dio un repelus, ya lo que nos faltaba. Vamos, que si hay que ir se va, pero ir para nada...es tonteria. :)
    Que bueno compi, me encanta,sabes hacer reir como nadie
    Relato muy ameno y divertido, con un ritmo desenfadado y trepidante, donde, casi sin tregua ni respiro, vas acumulando " gags " y situaciones de hilarante comicidad ( el canto en los dientes, pacá y pallá, Antonio Molina dando la brasa en el cielo ) hasta ese brillante remate final del contrato para toda la eternidad y la fatalidad de la dualidad rojiblanca como una bicromática paradoja celestial y laboral. Un gran relato de engañosa sencillez y fascinante complejidad.
    Tu relato me ha retrotaído a mi primer empleo, ¡menos mal que no acabé con un contrato indefinido! Gracias por las risas.
    Lucía este es un relato muy bien escrito con unos guiños humorísticos fenomenales. Me siento identificado en muchos aspectos. Un saludito
    Mí querido Lázaro, yo también me alegro de verte por aquí, espero que estés bien. Muchísima razón en tus dos propuestas...ya sabes que la paciencia no es mi virtud y estos son esos relatos que te salen del alma en un momento que necesitas evadirte un poco de la realidad y por ello no presto la atención que debería. Mil gracias. Y a tí Juampy... pues sí hay que seguir trabajando... aunque sea en el más allá.
    Hola, Lucía. Me alegra de verte con tanta energía por aquí. Un relato original y refrescante, con tu estilo y humor muy propios. Dos consejos que, para mi gusto, pueden mejorarlo: no sé si lo mejor es que ya desveles la naturaleza del trabajo al principio del relato. También, creo que la lista de consejos es demasiado larga y un poco forzada al final del relato. Un besote.
    je je! hay que seguir trabajando no?
  • Llegó mi turno... esta semana estaba muy liada pero no he querido que pasara más tiempo... así que Roberto es hora de que pienses en una buena venganza... jejeje. Esto se acaba y me da penaaaa...lo he pasado bien. Gracias a todos por dejarme compartir espacio en estas páginas.

    La historia se reparte en tres capítulos...los niños soldados y el porqué de su crueldad. Siempre detrás de ellos está la mano negra...

    La historia de Samir la voy a repartir en tres entregas...

    Espero que no tengamos que esperar a esto para firmar un contrato indefinido... ojalá se arreglen las cosas pronto...

    No he podido evitar incluir un toque de romanticismo...drama...y alguna sorpresa. Espero que os guste,lo he escrito con mi mejor intención y he disfrutado haciéndolo. Ahora le toca a nuestra compañera Marfull así que ánimo, y a seguir escribiendo que es lo de que se trata.

    De lo bueno a lo malo solo hay un paso...y viceversa...

    A veces se escoge el camino equivocado para llegar a un fin...

    Una ilusión... un hecho... y no solo una vida destruida. Es un relato largo y por eso lo enviaré en tres o cuatro capítulos. Me apetecía volver...

    A escribir se aprende escribiendo, no dejemos nunca de hacerlo.

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Me gusta escribir para transferir a la realidad cosas positivas. Y en esta balanza de la vida además de obligaciones compartimos aficiones.

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