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6 min
Conversaciones de sofá.
Reflexiones |
28.03.14
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Sinopsis

Se acomodó en el sofá cogiendo el cenicero con las manos y le dio una intensa calada al cigarro de liar que acaba de hacerse minutos antes. - Yo quiero que se líe – Dijo tranquilamente.

Le dio un trago largo a su cerveza helada y observé como caía una gota sobre su pantalón, la dejó en su sitio y pasó su dedo índice sobre la zona mojada.

Se acomodó en el sofá cogiendo el cenicero con las manos y le dió una intensa calada al cigarro de liar que acaba de hacerse minutos antes.

 

  • Yo quiero que se líe – Dijo tranquilamente.

  • ¿Por qué? ¿Acaso eres un ultra y no me lo habías dicho?

  • No deberías dejar de ir a una manifestación porque te metan miedo en el cuerpo. - me miró a los ojos y me dedicó una sonrisa torcida - Después de leer todas las tendencias políticas, la única que me convence es la anarquía, así que sí. Soy anarquista.

     

Esa vez fuí yo quien le dio un trago a su cerveza. La dejé despacio sobre la mesa, y empecé a liarme un cigarro.

 

  • Vaya – fruncí las cejas, era algo que no esperaba, encendí mi cigarro.

 

La tele estaba apagada, hacía pocos minutos que se había ido la luz, es lo que pasa con las tormentas eléctricas. Teníamos 5 velas distribuidas por la habitación, que hacían danzar las sombras de nuestras cervezas.

 

  • ¿Qué pasa? - arrugó la frente - No todos los libertarios tenemos que ser violentos asesinos como te venden en la televisión, yo nunca he pegado a nadie, y tampoco he quemado mobiliario público.

  • No, si yo no digo nada. - negué con la cabeza – Se supone que esto es un país libre donde puedes decir lo que piensas.

  • Tan solo me solidarizo con los precarios que lo hacen. - esta vez su sonrisa fue más ancha.

 

Sonó un trueno, cada vez llovía más. Las gotas de agua caían fuertes sobre el cristal. Era un sonido precioso.

 

  • Tal y como está la cosa, entiendo tu postura, es la más lógica de echo.

  • No es postura, he leído mucho sobre política.

  • Lo sé, tienes un gusto muy peculiar para la lectura – le interrumpí, sonrió.

  • Socialista, socialdemócrata, comunista, fascista... - continuó como si nada – y te aseguro que mis preferidos son los anarquistas. - de nuevo otra sonrisa.

 

Cogió de nuevo su cerveza mientras yo le daba una calada a mi cigarro. El humo bailaba por la habitación adoptando las formas que el poco aire que entraba por la ventana le obligaba a tomar.

 

  • Mis preferidos, nadie. Aunque tampoco he estado nunca interesada en ese tipo de lecturas... ligeras. - sonreí.

  • ¿Tanto te ha sorprendido? - me miró a los ojos con gesto divertido.

  • No demasiado – dudé – Sé que tu filosofía política es de izquierdas, no sabía cuanto. Sin embargo, te comprendo, la política de hoy en día no hay por donde cogerla, todos mienten, roban, son interesados y es un constante “por el pueblo pero sin contar con el pueblo”. Hacen lo que les da la gana, y cada medida es más opresora que la anterior. - le dí una calada a mi cigarrillo y un sorbo a mi cerveza. Estaba empezando a calentarse.

  • También pienso que pacíficamente no se ha conseguido nada.

 

Esta afirmación me asombró. Era un chico poco hablador, de sonrisa tímida y actitud sencilla. Estar a su lado era fácil, cómodo. Increíblemente inteligente, hambriento de conocimientos.

 

  • En España al menos no. - había estado pensando un ejemplo, no se me ocurría ninguno

  • Y fuera de aquí lo que han dado son migajas, aunque esto es un debate más filosófico de mi ghetto ideológico – volvió a sonreír abiertamente

  • Ya... - me quedé pensativa.

  • Así, explicado de forma sencilla, te diré que yo solo creo en la democracia directa, en la justicia, igualdad social y en la abolición de la explotación el hombre por el hombre. - le dio una calada al cigarro y expulsó el humo pausadamente.

  • ¿La abolición de la explotación del hombre por el hombre? - pregunté citando sus propias palabras muy sorprendida. Él asintió y me dejó continuar – Vivimos en un sistema capitalista, y precisamente, esa es la característica más representativa de este sistema. Es nuestra lacra e insignia. Es imposible echarlo todo abajo, incluyes la sanidad y el transporte de alimentos, provocaría millones de muertes, no en la lucha por la anarquía, sino en el periodo de solidificación.

 

Me había acalorado con esto último, le di un trago a la cerveza y una calada al cigarro que se había apagado. Las gotas sonaban más fuerte en la ventana y a él apenas ya le quedaba cerveza.

 

  • Me temo que no estoy de acuerdo en eso último.

  • También pienso que volvería a crecer el sistema capitalista, la ambición es una característica del ser humano, el poder nos atrae. Además, no puedes conseguir que de la noche a la mañana todo se reorganice en un “por el prójimo”. - volvió a sonreírme.

  • Es que no creo que el poder y la ambición estén en el ADN del ser humano, es la sociedad, la educación, son los miles de años pensando eso mismo los quienes te lo han impuesto.

 

Le dio un trago largo a su cerveza terminándola, yo hice lo mismo, aunque a mi aún me quedaba.

 

  • ¿Seguro? - torcí la cabeza - ¿Y qué hay de tu ambición por el conocimiento? ¿Por qué estudias? ¿Por qué lees sobre política? ¿Acaso no es el deseo de saber más?

  • Me refiero a la ambición de tener más poder o dinero – dijo con un gesto cariñoso, presionando con su índice en mi frente, un silencioso “boba”. - Pero reconozco ser un enfermo, siempre quiero más. - le sonreí, ya le conocía bien.

  • Es que la ambición es innata en el ser humano, sino, nos habríamos extinguido. Lo que ocurre es que cada uno la focaliza en cosas distintas. Para nosotros es el saber por el placer mismo de saber. Para otro puede ser el poder. Ser admirado es una droga.

 

Me sonrió y sonó otro trueno.

Se acercó a mi y me besó despacio, mientras me cogía de mi muslo derecho. Sabía a malta y tabaco, una combinación extraña y perfecta al mismo tiempo. Sus labios suaves, perfectos para ser mordidos, se entrelazaban con los míos, y nuestras lenguas se juntaron, bailando al mismo ritmo.

Lentamente, nos separamos. Volvió a ponerse cómodo en el sofá y yo me levanté a buscar otro par de cervezas.

 

Parecía que no iba a volver pronto la luz.

 

 

- - - - -

Por Sara y X.

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  • Narrativamente tiene un salto al final. Pero ¡Hay alguien que piensa! Palabras como democracia directa no la utilizan los políticos ¡Da YUYU! Que el pueblo pueda escoger su destino libremente, ejemplo referéndum en Cataluña. Un saludo
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    Deslízate

    Se acomodó en el sofá cogiendo el cenicero con las manos y le dio una intensa calada al cigarro de liar que acaba de hacerse minutos antes. - Yo quiero que se líe – Dijo tranquilamente.

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    Es una lástima que las mujeres no tengan pene. Sin embargo seguro que ellas son capaces de comer bien un coño. -- Relato mordaz dedicado a los hombres que no quieren aprender.

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Puedo decir de mi que adoro recoger un montoncito de semillas de arce y lanzarlas alto para luego intentar cogerlas; que olvido a propósito el paraguas los días de lluvia, y que paso mis noches mirando el cielo, buscando siempre lo mismo. Soy curiosa, y me encanta aprender. Adoro los buenos consejos, y las conversaciones que duran horas, las pausas y los silencios.

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