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4 min
Cortejo a la Décima
Humor |
01.05.14
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Sinopsis

Hay quien no le gusta que aquí el deporte sea un tema de inspiración... Pero yo insisto, pues además va en clave de humor. O eso pretendo.

Hola, ¿eres la Décima? ¿No? Ah, que eres “la Copa de Europa, en general, sin colores”… Bueno, tranquila, no te hagas la estrecha. No me reconoces, pero somos viejos amigos. De hecho, te lo puedo asegurar, tú y yo hemos tenido relaciones íntimas y placenteras hasta nueves veces ya… Hazme caso, nadie ha estado contigo tanto como yo. Aunque cada temporada te sometan al hechizo del olvido, soy el amor de tu vida. Sí yo, el Real Madrid. ¿Ahora sí te puedo invitar a una copa? Camarero, un par de orujazos buenos. Claro que sí, marcando estilo…

 

Yo también estoy un poco nervioso. Aunque soy un reputado galán, llevaba 12 años sin estar cerca de ti… Es cierto que en la final me las tendré que ver con mis vecinos de ciudad. Sí, ya los verás, unos que van vestidos de colchón antiguo, se hacen llamar indios y llegan hasta ti bufando ataques en mi contra. Son unos chicos majos, pero un poco estridentes. Reconozco que te susurrarán un buen argumento: son vírgenes… Sí, sería su primera vez contigo. De hecho, solo tuvieron una oportunidad de llevarte al catre. Pero ahí sí que es lógico que no lo recuerdes. Fue hace 40 años y, en el último segundo, cuando iban a culminar la gesta, un teutón de nombre impronunciable lo dejó todo en coitus interruptus. En el fondo, sé que no te gusta estar con esos alemanes engreídos. Pues que sepas que llego hasta ti habiéndoles dado sopas con ondas en su propia casa. Menuda les metimos a los hijos de Angela Merkel. Ese es un punto para ligar contigo, ¿no?

 

Entiendo que te embruje la idea de estrenar a unos chicos que llegan a tus pies a base de trabajo, sacrificio, superación, alegría y unidad. No puedo negar que se lo merecen también. Y, para ser justos, acepto que nosotros llegamos a este duelo algo divididos. Y, si no, ya lo hubieras visto sin nos la hubiéramos jugado ante un tal Mourinho. Entonces, íntimamente, muchos de los nuestros habrían deseado ver reivindicado ante nosotros a su falso mesías… Hazme caso, has estado dos veces ya con este impresentable y te aseguro que no te gusta estar con él. Llegado el momento del goce, solo se mira al espejo y habla de sí mismo. Otro puntazo más para mí, ¿no? Además de la sinceridad, eso que tanto os gusta a las mujeres de nosotros... Bien, vamos por tres puntos. Un triple, de esos que tanto necesitarán mis hermanos del baloncesto en su asalto a tu prima: la Novena.   

 

Pero te voy a ofrecer el último y definitivo argumento: los indios del colchón, aunque son unos buenos chavales, pecan bastante de algo tan feo como el odio. Te aseguro que si Mourinho se mira al espejo cuando está contigo, estos no cesarían de darse la vuelta y decirnos: “Mirad, vikingos malos, estoy con vuestra musa”. Claro que celebrarían la victoria con alegría y euforia, pero las chanzas hacia nosotros acabarían imponiéndose y esto ya sería eterno: pase lo que pase en lo que queda de historia del fútbol, ante cada posible derrota ante nosotros, siempre vendría la letanía: “Sí, pero os quitamos la Décima”. Siempre, siempre… Sería una maldición eterna. Por ello, para que triunfen los buenos sentimientos, yo te propongo un pacto: si ganamos nosotros, la felicidad por alcanzar el viejo sueño sería pura y sana. No habría revancha, al menos no más allá de unos días. Solo unos días…

 

En definitiva, bella dama, te propongo culminar una historia de amor. Porque, aunque te haya hablado aquí de catres y casquetes, es para hacerme el duro y porque sé que ya soy algo viejo, mientras que tú siempre eres joven. Siempre eres la misma, glorioso hechizo. Bien lo sabes, eres el amor de mi vida. Nada me rejuvenece tanto como desearte y conseguirte. Y sería la décima ocasión… El número perfecto. Por favor, no te dejes llevar por las apariencias. No soy un caballero ajado. Soy un luchador, un legionario. ¿O cómo crees que he conseguido ser el que más veces te ha conquistado? ¿Desde la prepotencia, como dicen? No, es desde la pasión, la locura, la vida que estalla. Es desde el amor de toda una vida.

 

MIGUEL ÁNGEL MALAVIA

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Conquense y madrileño, licenciado en Historia y Periodismo, ejerzo este último. Libertario y comunitarista, voto al @Partido_Decente. Mi pasión es escribir.

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