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4 min
CRIMEN Y CASTIGO
Suspense |
02.06.15
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Sinopsis

NO HAY TIEMPO QUE NO SE ACABE, NI DEUDA QUE NO SE PAGUE

CRIMEN YCASTIGO                                                                                                                                                                             No sé cuándo  comenzó, tampoco importa, pero hace un mes atrás tuve la primera sospecha de que me seguían, perdón, en singular,  de que alguien me seguía. No fue un aviso sonoro, visual, ni tactil, fue solo una intuición, un me parece. Paneé mi vista para hacer contacto sin que nada confirmara mi presagio y lo descarté, fue solo eso. Días más tarde otra vez. Me encontraba esperando el colectivo en la esquina de siempre, absorto en tratar de divisar a la distancia  su presencia, con la impaciencia natural que me provoca, cuando siento en la nuca una mirada, giré la, cabeza y me encontré con ella, una morocha infartante, que miraba hacia donde yo miraba. No pensé que podría provenir de otra persona, sus ojos negros podían clavar puñales. Le clavé la mía  hipnotizante, intensa, interrogante,  que ella respondió con un, “qué mirás viejo verde”…No podía explicarle la razón, solo me cercioré que no había nadie que pudiera ser testigo de mi vergüenza. Ahí comenzó mi  obsesión, aún en mi casa, en la pieza, en el baño en la cocina, sentía a alguien  que me observaba, me espiaba, me seguía en cada movimiento. Comencé a dormir de día, en la noche dejaba todo a oscuras, me alumbraba con la luz de una linterna. Retiré los espejos y no prendía el televisor porque era como que todos me miraban desde él. Se lo comenté a un amigo, que me dio la respuesta que esperaba, “ te estás volviendo loco, pelotudo”… Me recomendó ir al Borda y le hice caso. El diagnóstico del psiquiatra de guardia fue que sufría una paranoia que podría tener su origen en  una culpa no resuelta y me derivó a una psicoanalista para trabajar el conflicto. Yo sabía que no estaba loco por que en principio había aceptado la posibilidad de estarlo, pero  paranoia es un trastorno  psicótico caracterizado por ideas delirantes no extrañas en ausencia de cualquier otra psicopatología significativa. En particular, la persona con trastorno delirante o psicosis paranoica no ha cumplido nunca los criterios para la esquizofrenia y no tiene alucinaciones marcadas, aunque pueden estar presentes alucinaciones auditivas, táctiles u olfativas si éstas están relacionadas con el tema del delirio. Esto leí en Wikipedia y no quedé muy conforme. Si bien  no tenía que confirmaran mis temores, no tenía dudas que no eran infundados, y seguí sufriendo está patología, con hechos  que no voy a relatar para no hacerla larga,  hasta que unos quince días atrás , me encuentro con un pasacalle en la puerta de mi casa, “ Cuídate Neco…Vos sabés por qué…“ que me generó dos sensaciones antagónicas,  la alegría de confirmar que no estaba alucinando y la certificación  de que alguien me tenía en la mira. Comencé a rastrear en mi pasado, a buscar alguna culpa, una deuda no pagada, un ajuste de cuenta, pero nada era más sano que el Quaker, más dulce que el azúcar, más blanco que el agua, que el agua blanca…O sea, tenía que cuidarme pero no sabía de por, ni qué. Días más tarde, ese volante que alguien me entregó en la calle:  “Le informamos por única vez, para que tome las medidas pertinentes, que dentro de las cuarenta y ocho horas deberá presentarse en …….mencionando este aviso o será llevado por la fuerza”. No tenía dirección, el que me había dado el volante había desaparecido. Opte por la fuerza y aquí estoy donde me trajeron, haciendo la cola de los que vienen por el aviso. Me toca a mí, me atiende un gordo de pelo y barba blanca, me mira y dice.
.- Bueno Neco Tapera, venció su visa. Usted debe una penitencia de dos Padre Nuestro y cincoAve Marías no cumplida, por una masturbación confesa,  Se lo condena a un año de purgatorio.
                    neco
                                                                                                                                  

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