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7 min
CUANDO EL ESCRITOR NO TIENE DECÁLOGO
Reflexiones |
12.07.20
  • 4
  • 6
  • 307
Sinopsis

Una reflexión sobre un Decálogo realizado por el propio Escritor.

                           

   “El verbo leer, como el verbo amar y el verbo soñar,

no soporta el modo imperativo” 

                          Jorge Luis Borges  

 

 

Con el mayor de los respetos y entera consideración hacia todos Ustedes.                                               

 En meses recientes, me motivó escribir en esta página web, después de revisar otras de la misma índole y examinando  al azar, me topé con unos escritos que estimo de alto valor literario, en relatos, historias y poesía, entre otras expresiones. Así fue como empecé a leer  y comentar la producción intelectual de algunos escritores de  gran porcentaje meritorio, de la gran variedad  que conforman este vínculo, y trasmitir mis relatos, aunque ya he publicado  creaciones en otras vías, que no vienen al caso ser comentadas. El interés de este escrito es reflexionar  sobre el objetivo de los  Decálogo del  Escritor, elaborados por literatos célebres y afamados en el mundo de la letra universal y la lección que nos pueden ofrecer a través de ellos.

En la antigüedad, localizamos Los 10 Mandamientos, que, según los judíos y cristianos, Dios se los ofreció a Moisés  en el Monte Sinaí.  Mandamientos que, al parecer, diferentes religiones lo comparten, de una u otra forma, y que han estado al alcance del conocimiento de la generalidad  de la comunidad mundial. En este orden de ideas, Decálogo se interpreta como el conjunto de reglas, consideradas básicas para la realización de una actividad, profesión u oficio.

Etimológicamente Decálogo, proviene del griego “deka”, que identifica al número 10 y “logo”, que es en referencia a la expresión o palabra. Su utilidad estriba, en estar construido por una agrupación de normas, las  cuales deben ser acatadas por las personas para las cuales ha sido creado, como  sugerencia para la actividad a desempeñar. Por ello encontramos Decálogo dirigidos a casi todas las profesiones: Decálogo del Médico, del Abogado, solo para mencionar a dos de las reconocidas carreras profesionales.

En la actividad del escritor, son reseñados por los  literatos, Decálogos, inspirados en  su propia experiencia y sentir, recogidos como insinuaciones y  consejos, unos expuestas con humor elegante, con una singularidad personal e “Ironía Amarga” como  la obra  del escritor guatemalteco, Augusto Monterroso (1978), que, aunque nació en Honduras, optó por la citada nacionalidad en virtud de una inclinación familiar. Este  autor, propone 12 enunciados en su Decálogo, dejando al interesado, apartarse de 2 y quedarse con 10 de los expresados, en este, su parodia no puede ser más real.

Ernest Hemingway, registrado como unos de los más influyentes escritores estadounidenses, propone un Decálogo, conforme a su sello personal, impecable en su propuesta y uno de los quizás, más conocidos por escritores consagrados y admiradores de este notable dramaturgo.

Stephen Vizniczey, escritor de origen húngaro, en 1977, publicó en el The Sunday Telegraph, su  Decálogo, compuesto por referencias con perfil de recomendaciones o exhortaciones, redactadas con mucho humor y descarnada franqueza, conforme a  su estilo que abiertamente refleja “En brazos de la mujer madura”.

Así como algunos escritores acreditados ofrecen su propio Decálogo, ya sea con carga de humor o ironía, acidez o dulzura en la intención de las palabras, en el fondo revelan la gran verdad que existe en el sentimiento de todo “creador” literario: alegrías y tristezas, frustraciones o logros, glorias o fracasos. Resultados, que no debe objetársele al lector, al contrario, en los Decálogos, a los cuales me he referido, muestran consideraciones hacia el leyente, desde la visión  de cada escritor.

Monterroso, en el enunciado Décimo de su Decálogo señala: “Trata de decir las cosas de manera que el lector, sienta siempre que en el fondo es tanto o más inteligente que tú. De vez en cuando, procura que efectivamente lo sea, pero para lograr eso, tendrás que ser más inteligente que él”.

El lector  es un personaje ajeno a la obra, solo lo mueve su adicción a la lectura y  que en grado superlativo es importante como  factor de “consumidor” de letras, de obras literarias, de bestsellers, que podría contribuir, sin duda  a la “fama” o a los ingresos económicos  del escritor, por la acogida en la adquisición del producto intelectual de aquél.

Esta reflexión la anoto, porque el escritor, debe poseer suficiente  inteligencia emocional, en caso de que así no fuere, intentar desarrollarla, a los efectos de aceptar o considerar todo tipo de crítica, aún la más ácida proveniente del lector y respetar su punto de vista, sea  injusto, odioso, impertinente, cual fuera el calificativo que le quiera agregar. Un escritor intolerante muestra soberbia, arrogancia  y un “ego” susceptible, aspecto sobre el cual debe despojarse, porque  su  ceguera ante la crítica, sátira o diatriba, positiva o negativa, impidiera” ver” la debilidad o la grandeza  de  su creación.

 Alguien que escriba públicamente  se expone y se arriesga a cualquier comentario u observación sobre lo que pretenda trasmitir, con  resultados contrarios o positivos y de allí, el de  asumir las consecuencias. Por lo que debe desdeñar  ninguna crítica condenatoria, ni de presumir de  la más rimbombante.

Vizniczey, en el Cuarto enunciado del Decálogo de su autoría, enseña el de “No seas vanidoso”: Si crees ser sabio, racional, una bendición para el sexo opuesto o ser víctima de las circunstancias, es porque no te conoces a ti mismo lo suficiente.”

El lector debe ser respetado, independientemente de su nivel académico, conocedor o no, del arte que se exprese, porque toda opinión pudiera dejar una enseñanza o una herramienta para mejorar. Posiblemente, existan  escritores que no comparten esta reflexión, acepto cualquier posición adversa. Sin embargo, dejo esa cavilación  como   enfoque de que cada escritor hacedor de un  Decálogo, debe tomar en cuento en sus enunciaciados, al  lector, que no debe quedar afuera, está en la parte exterior, pero, con  ubicación importante en el futuro de la obra. 

Por eso es conveniente que el escritor se arme de su propio Decálogo, se fomenta en fundamento de sus vivencias y  prácticas, porque cada escrito es obra de sí mismo. Son sus ideas, inspiración, pensamientos, es parte del él y de lo cree, de lo que siente. Un escritor sin Decálogo, o sin conocimiento de lo que éste representa, seguramente dejará de percibir la estrecha relación con el lector y las  ineludibles reglas, que, aunque no las escriba, no debe dejar de observarlas.

Para finalizar, tomo de la escritora española  Julia Navarro, la siguiente frase:

“No escribo best-sellers. Son los lectores los que convierten las novelas en éxitos. Yo no sé muy bien lo que es un best-seller y yo desde luego no hago best-sellers. Yo escribo libros que luego tienen aceptación por parte de los lectores y son los lectores los que deciden convertirlos en éxitos”
 

Ana Sabrina Pirela Paz

 

 

 

 

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  • Excelente reflexión, es un buen punto de vista, aunque yo me inclino más hacia las palabras de Borges cuando hablaba acerca de la intimidad del escritor, es decir la escritura para si mismo en primera instancia, aunque es indudable, de hecho ineludible en algunos casos pensar en algún posible lector cuando se está escribiendo., lo que podría adulterar nuestro texto, o hacer incluso que pierda el rumbo inicial. En fin creo que lo primordial es conservar la esencia o la sinceridad de la escritura antes de escribir solo pensando en el futuro lector. ¡Saludos!
    Ana sin lugar a dudas tienes una gran capacidad en la escritura, en la manera en que estructuras tus ideas y en la forma en que las logras plasmar. Un agrado más al leer tu relato dado que empezaste con una frase de mis autores favoritos. Rescato el tema del decálogo aunque no me gusta encasillarme en reglas, pues la literatura mientras más libre mejor. Esto no implica el hecho que cada uno tiene un protocolo al escribir. En todo caso y creo que alguna vez ya lo dije cada obra cae por su propio peso sea para bien o para mal.
    Buen día Roluma y Francesc, reciban un saludo afectuoso. Me honra la apreciación de Ustedes y aportar , aunque sea con una reflexión, los que nos une en el mundo fascinante de las letras. Yo, en lo particular, elaboré mi propio Decálogo y espero se animen Ustedes, se sorprenderán de lo que resulta, una manera de conocernos a nosotros mismos. Es como un espejo! Los abrazo con mucho cariño.
    Hola Ana, buen día. En primer lugar, darte la bienvenida, es reconfortante contar con escritoras que jerarquicen la labor y compartan aquí sus trabajos. En segundo lugar, gracias por la lección que nos dejas en este preciso y precioso escrito ético. Un gusto leerte. Un abrazo y hasta la próxima. No dejes de escribir y publicar.
    Hola Ana, buen día. En primer lugar, darte la bienvenida, es reconfortante contar con escritoras que jerarquicen la labor y compartan aquí sus trabajos. En segundo lugar, gracias por la lección que nos dejas en este preciso y precioso escrito. Un gusto leerte. Un abrazo y hasta la próxima. No dejes de escribir y publicar.
    ¡Bravo Leda! Veo que tienes una gran cultura literaria. Y tiene razón Montrroso. Yp creo que el escritor establece una diálogo de carne y hueso con el lector, y jamás deber de hacer un alarde de su arte ni de su experiencia intelectual. Y además, hay que hablar con propiedad; es decir saber de cierto lo que se dice. Hay autores que no fueron precisamente buenos sujetos como Celine que era antijudío, pero a pesar de ello tenían talento para escribir y conectar con el lector. He leído y he comentado a Julia Navarro. Tiene una novela llamada LA HISTORIA DE UN CANALLA, que a mí me pareció muy buena. El protagonista es un ser malvado que abusa de la gente. Tienes razón en todo lo que dices.
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Soy una aficionada a todo género del arte y me apasiona la escritura, la desarrollo como parte de mi actividad diaria. El cuento, el relato y la poesía libre me fascinan, como una manera de expresión, que la combino con mis actividades profesionales como abogada.

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