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2 min
¿Cuándo fue ayer?
Reflexiones |
26.01.15
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Sinopsis

Estaba en el fondo de la escalera  con la risa clara oscura de la Gioconda y una erección espontánea y carente de placer.


Había amanecido otro día  de etcéteras. Si todos los días son iguales, ¿cuánto duran las semanas, los años?¿ Es justo utilizar la hora como medida de tiempo?
Aquella mañana no se puso las gafas que le permitían ver la realidad. No puso aquellas gafas de pasta marrón, con  sus  cristales de medio centímetro, que siempre guardaban unos ojos pequeñitos y lejanos, de  pez. Y sin ver, descubrió unas sombras negras en el suelo que recorrían la casa.  Las  rascò con la punta del pie, esperando que fueran una estela superficial y seca de rutina y descubrió que eran un surco cincelado y  profundo.
Siguió el recorrido y formaban un mapa, él de su existencia. Incluso en el baño,  incluso aquella gota de orina, que parecía casual tenía su punto negro y profundo. 
Se mareó, fue un momento, abrió los brazos  buscando algo solido en donde apoyarse. Se arrimó a la pared y escondió  la cabeza, como cuando juegas al escondite, se mordió el labio y luego quiso llorar. Estaba desnudo y sintió que nada de su existencia alteraba el entorno, ni sus gestos hacían ruido, abrió la boca y no pudo gritar. Y las lagrimas no habrían asomado aunque todo el polvo del desierto se hubiese conjurado contra él en forma de motas certeramente lanzadas.
Lentamente caminó por el mismo camino enterrado hasta la cintura, hasta el final, hasta que ya no quedo nada de su antiguo no ser, de su no estar ...de su no existir.
...y dio tres pasos.


Sentía algo que podía ser dolor, no podía pensar, aun, pero era un principio.

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