cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

2 min
Cuchillo
Drama |
26.08.17
  • 4
  • 0
  • 595
Sinopsis

Facebook: cuentos oscuros para niños dementes.

Voy a intentar ser lo más rápido y conciso posible. Seguramente cuando lean estas líneas yo ya estaré muerto. Y no lo lamento en lo más mínimo; mi vida fue intensa y hasta tuve algunos momentos de felicidad.

No me hizo falta ir al médico para auto diagnosticarme una poderosa y letal enfermedad. Hace unos días comencé a sentir molestias en el estómago, que luego se transformaron en un dolor intenso. Y ahora, créanme, es una verdadera tortura.

Algunos le echan la culpa a mi manera de tomar mate: “te hiciste un agujero en la panza con tanta yerba barata”, reprochó mi hermano hoy a la mañana. Otros aseguran que es por mi adicción al chocolate. Todos hablan por hablar. Yo conozco la causa y necesito decirla para poder morir en paz: la causa fue haberme tragado ese cuchillo el mes pasado, en el asado que organizaron mis compañeros de trabajo.

Poca carne y mucho alcohol. Una combinación peligrosa. Cuando me quise acordar, tenía una borrachera tan grande que me costaba mantener el equilibrio. “A que no te tragas ese cuchillo”, gritó alguien por ahí. ¡Si hubiese tomado un poco menos! Mordí el filo y un chorro de sangre salpicó a quienes estaban a mi alrededor. “Morder lo muerde cualquiera”, volvieron a gritar. Mastiqué el acero con las muelas, desgarrándome las encías. “Tragalo, cobarde”. Y no me detuve hasta cumplir. A fin de cuentas, el afilado Tramontina bajó por la garganta y se insertó en el estómago.  

A las pocas horas apareció el dolor. Si me aprieto la panza, lo puedo palpar. Un vecino me dijo que parezco una mujer embarazada intentando tocar las patadas de su hijo.

Ayer vomité sangre. Estoy enfermo. No sé cuál será el nombre técnico de mi enfermedad. Estupidez, quizá. No me importa. Lo bueno fue haber apostado doscientos pesos antes de hacerlo. Con ese dinero, al menos, pude comprar algunos analgésicos. Lamento que no me haya alcanzado para una dosis de morfina. 

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor
  • 12
  • 4.55
  • 228

Soy Augusto Dipaola. Nací en la Ciudad de Campana (Provincia de Buenos Aires, Argentina) en 1984. Si quieren leer un poquito más... facebook: cuentos oscuros para niños dementes.

Tienda

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
Encuesta
Rellena nuestra encuesta