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2 min
Cuento de Navidad
Reflexiones |
24.12.06
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Sinopsis

Hoy es Nochebuena y mañana Navidad…

En algún lugar al que nunca irás, una mujer, y madre, ha salido a primera hora de su hogar en dirección al mercado.
No tiene otro medio de transporte que su caminar. Y anda con zapatos que no se gastan y que la mantienen siempre con los pies en el suelo y a merced de las pequeñas espinas de la vida.

En el mercado pasa, que no pasea, y mira. Pregunta y conoce la respuesta. Con migajas de orgullo entra en la tienda, pero no se atreve a tocar preciosos artículos que jamás podrá tener. Al final, compra unas especias para el almuerzo. Unas de secas y amargas, como la pobreza.

Pasa y no mira los expositores de la calle. Ya no tiene nada más que hacer allí, excepto una cosa. De camino a casa, recoge unas piedras. Busca las que están medio enterradas, y las limpia frotándolas con los dedos y las uñas.

La caminata de vuelta es siempre más larga y más pesada. Es el mundo entero que gira bajo sus pies mientras ella permanece quieta.

Antes de llegar, oye a los niños jugar. La ven y corren. Tienen hambre y se lo dicen. Ella los escucha y asiente. No deja que se acerquen a la cesta, y les manda ir a lavarse las manos y traerle agua.

Pone la olla al fuego. ¿Sabrías tú cocinar sin cocina? Vierte el agua, y disimula los ojos expectantes de las criaturas. Les pide que esperen un poco.

Agachada ante el fuego, que le hace arder el rostro, remueve con parsimonia el contenido de la olla. Tumbados, los niños esperan. La madre les pide un poquito de paciencia, mientras levanta la tapa y el humo del cocido le difumina por un instante el rostro.

Los niños ya están quietos. Se levanta y se les acerca; se han dormido esperando. De vuelta a la olla, la vierte en el suelo, y escapan las piedras, y el agua hirviendo desaparece mientras el hambre volverá.

Mañana, si acaso, usará las especias. Y puede que las mismas piedras.



Leo Bennacker
(Tú lo sabes)

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