cerrar

Esta web utiliza cookies

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias mediante el análisis de tus hábitos de navegación. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí

11 min
Dancing
Humor |
08.05.15
  • 5
  • 3
  • 364
Sinopsis

Claire Montgomery es una chica común como todas en este mundo, pertenece al famoso club de baile situado en Nueva York, su ciudad natal y en la cual toda su vida ha bailado y bailará por siempre, de eso está segura. Para ella, enamorarse no estaba en sus planes del presente o del futuro o siquiera en una lista de cosas que debería hacer por lo menos antes de ser una profesional. Ella no había pensado en eso ahora, ni siquiera se le ocurría tener un novio, para ella todo es pensar en las responsabilidades que tendrá después, prácticamente, se toma muy enserio lo de su futuro, sin importar lo mucho que sus tres mejores amigas de toda la vida, Spencer, Luna y Paris le presenten chicos muy lindos para su opinión, a ella no le llegó a interesar ninguno. Hasta que lo conoció a él, su futuro… tal vez hasta un tiempo. Él es Cameron Dallas, un chico corriente como todos al cual le llegó a interesar el baile con el paso del tiempo y por el cual conoció a Claire. Digamos que es un chico divertido, deseado por muchas chicas y también muy orgulloso en distintas formas. Egocéntrico se podría decir también y siempre consigue lo que quiere. A él le gusta el escándalo que llegaba a ocasionar por las chicas que babeaban por él y los problemas que realizaba junto a sus amigos, Noah, Logan Y Justin. Con el paso del tiempo se fue dando cuenta que a pesar de los intentos, Claire era una chica normal y no de las que él siempre tenía comiendo de su mano, después se dio cuenta que para él, “normal” le llegó a parecer “amor”, por más cursi que le pareciera admitirlo.

Capítulo 1: 

El sol lanzaba unos cuantos rayos a través de mi persiana en la hermosa ciudad de  Nueva York, la cual amaneció tan clara y despejada como en otros días. Hoy me tocaban clases de baile en el Club desde las nueve de la mañana hasta las doce, así es, cuatro horas de puro ensayo y más ensayo. Ahora que se acerca el famoso “Concurso Internacional de Academias de Baile en Nueva York  Número 24”, más conocido entre Luna y yo como “C. I.A.” debido a que el nombre es tan largo que media hora después seguirás diciéndolo. Yo me encontraba desayunando en la pequeña mesa para tres de mi comedor, el lugar te da un aire de hospitalidad y comodidad todos los días, el cual recibo cada mañana, día y noche hasta ahora. Tengo solo 18 años y bailo para conseguir una becca en la Universidad de baile de mis sueños ubicada en Los Ángeles y donde podré bailar por el resto de mi vida.

Observo a mi madre limpiando el pasillo de  mi casa mientras como un rico sándwich de jamón y queso, veo la hora, 8:00 AM, ¡llegaré tarde otra vez¡ me paré de la silla con cierto apuro, tomé mi bolso junto a mi ropa de regreso y me dirigí donde mi madre.

  • Otra vez tarde, verdad Claire- me dijo ella barriendo-
  • Si no tomo el metro a tiempo, supongo que sí- le respondí apurada-
  • No llegues tarde a casa y avísame de cualquier cosa Claire, no quiero que te vayas a otro lado sin avisarme, no quiero que tu padre tenga que buscarte de nuevo, ¿okay?- me advirtió en tono amenazante a lo cual yo asentí- ahora sí, hija, diviértete.

¿Si te refieres a cuatro horas de baile y más baile con totales desconocidos que llegan y otros que pertenecen ahí?, ahmm, sí, me divertiré, pensé.

Le di un beso en la  mejilla y salí de mi acogedora casa pensando en la única manera de llegar a tiempo, puse  los audífonos en mi I POD y  coloqué “Born This Way” de Lady Gaga, una de mis canciones favoritas. Tarareaba la canción mientras caminaba hasta la estación del Metro el cual no quedaba lejos de mi casa, porque en Nueva York, distancia y tráfico son los únicos enemigos de la persona y me disponía a partir lo más pronto. Al llegar a la estación leí detenidamente los horarios de partida y llegada cautelosamente, conté tener el dinero suficiente. Bien, el metro llega a las 8: 30 AM, tengo tiempo de sobra. Me senté en una de las bancas verdosas del Metro ahora sonando en mis oídos “Umbrella” de RIHANNA, lo admito, jamás me cansaré de esa canción, y cantando la letra de esta por lo bajo, en mi bolso ya hacía una lata pequeña de Pringles picantes, mis favoritas, y me dispuse a sacarlas rápidamente, sin darme cuenta, un tipo al cual solo distinguí su cabello se sentó a mi lado, tal era mi curiosidad que coloqué mis papas al costado mío. Cojo mi I POD con el motivo de cambiar de canción, ahora suena una canción que  odio y aún no sé porque la sigo teniendo grabada, a refunfuños,  volteo la mirada y me encuentro al tipo desconocido, ¡comiéndose mis Pringles¡, pero que pasa aquí.

Lo chequé lentamente, el no es un vagabundo o alguien que pase por hambre, ¡o siquiera un loco¡.

Anonada, miro como aquel tipo comía cada una de mis papas favoritas con cierto gusto como si fuera la cosa más normal de todo el mundo, y me enfurecía su indiferencia. Es un extraño comiéndose mi comida, y yo odio hasta cuando un conocido se la come. Me saqué los auriculares de mi oído y en vez de gritarle por comerse mi comida, tomé una de las papas antes que él, mostrándole que son de mi pertenencia la comí con cierto gusto, prácticamente, se la refregué en la cara.  El tipo volteó hacia mí mostrándome su rostro ahora divertido, por Dios, según mi opinión, es el chico más lindo que he visto, su cabello castaño claro y despeinado le daba un toque sexy, sus ojos color marrón y por Dios, ese cuerpo, a pesar de traer obviamente una camiseta blanca, a través de esta se podía distinguir su Six Pack y los músculos  de sus brazos. Si no me hubiera tragado la papa rápidamente la hubiera botado de mi boca porque prácticamente ahora estoy boquiabierta y botando baba. Desperté rápidamente de observar al chico desconocido y tomé otra papa y me la comí de nuevo. Me dirigió una sonrisa divertida que lo hacía ver tan sexy y el también tomó otra papa. Comíamos tan rápido esas papas que yo empecé a sentir un ardor picante en la garganta, pero no paré, seguíamos papa por papa hasta llegar a una papa. La última papa, mi papa, MÍA, sentí una cólera inmensa cuando el tipo la tomó y la partió en dos pedazos iguales, uf, ahora es solidario. Contemplé esta un segundo y me paré de la fría banca con mi rostro de color escarlata.

  • ¿ es enserio?- le pregunté al chico el cual sonrió más divertido esta vez y se alzó de hombros-

El enorme y colorido tren esmeralda llegó hacia la estación, di media vuelta y me encaminé hacia este todavía enfurecida con aquel sexy desconocido que se comió mis papas, lancé maldiciones al aire y en eso empezó a sonar mi celular con el aburrido tono. Lo busqué a través de mi enorme bolso y este no aparecía.

–Vamos, se te puede distinguir a simple vista por la carcasa- me dije a mi misma mientras buscaba la funda con el “Big Ben”, toqué algo, algo frío, como metal en mi bolso-

Mis ojos quedaron del tamaño de platos enormes cuando me di con la sorpresa de que saqué mi lata de Pringles tal y como yo la había comprado, la tomé entre mis manos y aún con los ojos de plato, dirigí mi vista hacia el chico. Este se aguantaba la risa cubriéndose los labios con un dedo, pero se veía tan lindo. Okay, esto sí es muy, muy vergonzoso, todo este tiempo me comía las papas de él y no las mías. Un minuto, ¿cuando las metí en mi bolso? Mordí mi labio inferior de la vergüenza y el chico seguía sonriendo a punto de estallar en risas, creo que el si sabía que estaban en mi bolso. “no, por eso se quiere ahogar de la risa”, me reprochó la conciencia

Capitulo 2:

Sin dar vueltas al tema o disculparme con el hermoso Dios griego que desea reírse de mí a viva voz, subí al enorme tren junto al resto de gente y tomé un asiento al lado de la ventana, al fin encontré  mi celular y noté que tenía dos llamadas perdidas de Spencer. Volteé la mirada y el chico seguía mirándome con esa sonrisa de burla, lo cual yo ignoré volteando la cabeza hacia mi bolso mirando cualquier cosa. Recapacité el tema mientras ahora el tren dejaba la húmeda y fría estación de metro y solo pensé: para la próxima mejor le pongo mi nombre a la comida o si no volverá a suceder esto.

Pero hay que admitir  que ese chico esta buenísimo, mejor que KFC obviamente, y creo que no me he puesto más roja en toda mi vida, que si el metro fuera color rojo, mi cabeza hubiera sido como un camuflaje para cubrirme y no tuviera que haber visto como ese chico deseaba con ganas burlarse de mí.

Los minutos pasaron volando y terminé unos cuantos más fuera del enorme Club de Danza en el cual y practicaba y me desestrezaba de todo lo que se halla afuera. Dentro de esta, me registré como siempre con el guardia de seguridad el cual me conoce muy bien y aún así me pide mi identificación. Somos 12 personas en mi clase de baile y ocho mujeres y cuatro hombres, esas cuatro están con esos cuatro chicos, yo y las chicas, nada. Yo iba vestida con unas leggins a la rodilla, un Bibidi negro y arriba de este llevaba una blusa manga murciélago de color rosa y las DC que Luna me regaló por mi  cumpleaños. Llevar el cabello en una coleta me ayudaba a lo respectivo de… no sudar mucho como la vez pasada, eso sí que fue incómodo.

-¡Claire¡ -gritó alguien a mis espaldas y volteé-

Eran mis tres amigas corriendo hacia mí y notaba sus rostros rojos, aparentemente llevan corriendo desde antes, sus bolsos iban a la par de sus pies y eso me parecía gracioso porque Spencer se va a caer. Mi vista se dirigió hasta las manos de Luna, llevaba Pringles picantes, y estas me recordaron al incidente con el sexy chico, no evité sonrojarme.

-Claire…. Claire-  me gritó Paris chasqueando los dedos-

-ah, que- reaccioné al instante-

-como que debes pisar tierra amiga- se burlo Spencer-

-que no no si les escuchaba chicas, solo que… yo- no había excusa- debo entrar ahora-

Prácticamente corrí hasta la entrada del salón en el que practico con las chicas llevando a mis pies  a las tres curiosas preguntándose por mi comportamiento. Abrí la puerta un tanto decidida y encuentro a James, nuestro instructor de baile de todos los días parado tecleando en su celular cualquier cosa que el suela hacer. Es un chico alto, moreno y de cabello negro igual que sus ojos, el cual también es musculoso y atractivo. Solo un chico de veintisiete años y en buena forma.  

 Al notarnos en la entrada, apagó su móvil y comenzó con sus charlas antes de cada ensayo.

-bien chicos, como saben, ahora que el Estado comenzará con el gran “Concurso Internacional de Academias de Baile en Nueva York  Número 24”- explicó- creo que es muy importante para todos ustedes- Luna alzó la mano y James le concedió la palabra-

-y James, ¿porqué es muy importante para nosotros?- preguntó con su típica voz chillona-

-eso Lucy, iba a llegar a ese tema- ella le sonrió avergonzada-  es muy importante para ustedes porque gracias a ese concurso los ganadores obtendrán una beca para las más prestigiosas Universidades en diferentes continentes- la gente comenzó a susurrar cosas-

-¿y de cuantos puede ser en ese concurso?- preguntó Luna-

-al parecer, según el afiche que leí, tienen que ser pareja, y ambos concursantes obtendrán esa beca y deben ser de la misma academia, pero ambos tendrán las misma ofertas en las Universidades, si ambos deciden ir a la misma Universidad… pues ambos irán- dijo mirándonos a todos, y miré a las chicas y supimos que todas las demás iban a participar con sus novios, nosotras no-

- entonces, ¿es solo eso?- preguntó Spencer

-así es Spencer, también ganan un cheque de 3000 dólares-

-okay, me buscaré un novio chicas- exclamó Luna de broma y todos en el salón reímos, hasta James-

-pues tendrías suerte en eso Luna- le contestó– ah chicos, por órdenes del jefe del Club, todos los bailarines deben tener una pareja- tocan la puerta-

Genial, no tengo pareja y quiero participar.

Todos en el salón miramos a James, el cual permanecía con un gesto facial como diciendo “al fin llegaron”, eso fue raro, el jamás deja que nadie toque la puerta cuando ensayamos. Se paró hasta la puerta del salón dejando entrar a tres chicos, demasiados guapos para mi parecer, todas las chicas en el salón abrieron su boca hasta dejarla en el suelo, incluyendo a mis tres amigas. Babearon por los tres chicos que entraron, yo las miraba burlona.

-¡apúrate Cameron¡- le gritó James y supuse que alguien más faltaba-

Volteé lentamente para observar al cuarto recién llegado por el que todas las chicas babearían, esa sonrisa se borra de mi rostro cuando llegué a notar quién era el tercer llegado. Es él, ¡el chico de las papas¡ 

 

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor
  • Mabel ¿Cómo estás? La verdad es una historia muy liviana y divertida, que me ha ido formando la sonrisa de a poco hasta sacarme una carcajada. Aprovecho para darte la bienvenida a TR, que en realidad no me corresponde, pero tarde o temprano alguien debe hacerlo XD. Espero que subas pronto el siguiente capítulo. Saludos.
    Esta es una de las historias que suelo escribir en mi tiempo libre, ojala guste :)
    Esta es una de las historias que suelo escribir en mi tiempo libre, ojala guste :)
  • Claire Montgomery es una chica común como todas en este mundo, pertenece al famoso club de baile situado en Nueva York, su ciudad natal y en la cual toda su vida ha bailado y bailará por siempre, de eso está segura. Para ella, enamorarse no estaba en sus planes del presente o del futuro o siquiera en una lista de cosas que debería hacer por lo menos antes de ser una profesional. Ella no había pensado en eso ahora, ni siquiera se le ocurría tener un novio, para ella todo es pensar en las responsabilidades que tendrá después, prácticamente, se toma muy enserio lo de su futuro, sin importar lo mucho que sus tres mejores amigas de toda la vida, Spencer, Luna y Paris le presenten chicos muy lindos para su opinión, a ella no le llegó a interesar ninguno. Hasta que lo conoció a él, su futuro… tal vez hasta un tiempo. Él es Cameron Dallas, un chico corriente como todos al cual le llegó a interesar el baile con el paso del tiempo y por el cual conoció a Claire. Digamos que es un chico divertido, deseado por muchas chicas y también muy orgulloso en distintas formas. Egocéntrico se podría decir también y siempre consigue lo que quiere. A él le gusta el escándalo que llegaba a ocasionar por las chicas que babeaban por él y los problemas que realizaba junto a sus amigos, Noah, Logan Y Justin. Con el paso del tiempo se fue dando cuenta que a pesar de los intentos, Claire era una chica normal y no de las que él siempre tenía comiendo de su mano, después se dio cuenta que para él, “normal” le llegó a parecer “amor”, por más cursi que le pareciera admitirlo.

Una gran vida nada normal :) Tengo taaaaanto tiempo libre que empleo escribiendo

Tienda

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
Encuesta
Rellena nuestra encuesta