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45 min
de Marco para Johana
Terror |
07.12.14
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Sinopsis

Historia corta sobre un día cualquiera y el encuentro de un hombre con un destino terrible y como esto afectara a la persona que mas ama

 

MARCO

La mañana se presentaba como cualquier otra, era otro día de verano y la luz del sol ya molestaba con sus primeros rayos, desearía poder dormir un poco más, las vacaciones que me habían dado en la empresa se estaban terminando y aun después de casi un mes mi hora de despertarme no había cambiado ni un minuto.

5:59am decía el reloj, sabía que estaba adelantado un par de minutos. Me levante aun somnoliento a ponerme la ropa para hacer mi rutina de las mañanas; mi novia me había pedido que bajara de peso y no encontré mejor manera que dar unas cuantas vueltas a la manzana. No tenía tanta prisa esta mañana, quería hacer una rutina relajada, debía aprovechar estos últimos días de vacaciones.

Salí a la calle y el panorama era el de siempre, mis vecinos no eran muy afectos a levantarse temprano. La calle estaba casi deshabitada de no ser por una señora que hacia la limpieza, comencé con un ligero calentamiento, luego de unos minutos empecé a trotar.

Solía escuchar Pink Floyt mientras corría, pero esta vez quise escuchar algo más de mi época. Quizá poner algunas canciones que mi novia me había sugerido o algo así, no tenía mucha importancia, sintonice una radio en mi reproductor musical y me desconecte del mundo.

Llevaba un rato corriendo y no me cruzaba con nadie por la calle, era extraño siendo un día de verano - realmente la gente es floja en esta ciudad – pensé

Desconectado de todo y habiendo avanzado ya un par de cuadras recordé que no había traído las llaves de la casa donde vivía, eso desacelero mi marcha y me devolvió al mundo, retrocedí mis pasos intentando pensar en alguna solución.

Al voltear la esquina vi que a mitad de la cuadra un objeto se erigía del suelo, era pequeño y de color negro, al acercarme poco a poco le encontré forma y vi que se trataba de un celular; había pasado por este lugar hace unos minutos y no me había percatado de este objeto, mire ambos extremos de la calle y no vi a nadie, por un momento pensé que debido a lo distraído que estaba en mi carrera no me había dado cuenta que alguien paso por mi lado y quizá extravió este teléfono

Lo levante y estaba apagado. Me di cuenta que era esos teléfonos de última generación; - La persona que lo haya perdido de seguro debe estar buscándolo – paso por mi cabeza, recorrí rápidamente los alrededores de la cuadra y no ubique a nadie, recordé que la razón por la que regrese era por el problema que tenia con mis llaves, así que decidí llevarme el teléfono, de seguro tendría en sus contactos algún numero que me podría ayudarme a ubicar a su dueño

Cuando llegue a casa decidí llamar a mi novia ella tenía una copia de mis llaves y como aun era temprano sabia no tenía que ir a clases todavía. Luego de hablar un rato, quedamos en encontrarnos en media hora frente a mi casa

Saque el celular que había encontrado, como observe anteriormente estaba prácticamente nuevo, procedí a encenderlo, al poco tiempo de esperar la pantalla de inicio me daba la bienvenida. Quise ver sus contactos pero me di cuenta que no tenia ninguno. Revise mensajes de textos, fotos, videos o algo que pudiera orientarme a quien era su dueño y solo pude encontrar en el registro de llamadas un numero al que había querido llamar pocos minutos antes en la mañana. Trate de llamar al número que aparecía en el registro pero la pantalla me indicaba que no había un SIM insertado en el teléfono, Apague y abrí el teléfono, confirme que realmente no había nada en la ranura, asi que saque mi teléfono y le quite el SIM, luego lo puse en el teléfono que había encontrado y espere a ver si lo reconocía, al poco tiempo mis datos se copiaron al teléfono. Busque si el numero al que habían querido llamar aun se encontraba en el registro, por suerte el numero no se había borrado, llame al número y este sonaba apagado – Quizá no se encuentre despierto – pensé, aun era temprano y era posible que la persona que buscaba aun se encuentre descansando

Al poco tiempo Johana llego con las copias que ella tenía de mis llaves. Abrí junto con ella la puerta de mi casa. Le pregunte si se quedaba a desayunar conmigo, a lo que ella asintió ya que hoy solo tenía un examen en la mañana y empezaba  dentro de 2 horas.

Verla siempre era un deleite para mí, no imaginaba por que una chica como ella había aceptado a un tipo tan común como yo, sentía que ella era feliz a mi lado aun cuando solo llevábamos un par de meses juntos. Intente llamar una vez más al número del teléfono pero la respuesta era la misma… apagado. Johana se percato que tenía un teléfono nuevo – ¿y ese teléfono?- pregunto

Le explique que me lo había encontrado en la calle durante mi caminata de la mañana, ella se burlo de mi diciendo que creía que Dios me había mandado ese teléfono pensando que el mío ya estaba obsoleto

-Tómame una foto- me dijo con una sonrisa picara… y ella empezó a juguetear un poco con su ropa para que le tomara las fotos, nunca había sido un buen fotógrafo pero creo que con ella no había foto que pudiera quedar mal… Se acerco a mí y empezó a besarme, la verdad no podía dejar de pensar en lo afortunado que era. Quise llevarla a mi habitación pero se negó, al parecer llegaría tarde a su examen si se quedaba más tiempo conmigo.

- Nos vemos más tarde, si te portas bien continuaremos después lo que dejamos pendiente - me dijo mientras sonreía

Ella se marcho rápidamente, dejándome solo en casa. Aun algo excitado por lo que paso decidí darme una ducha fría. Mientras me bañaba una llamada sonó en el celular, me llamo la atención el ringtone, no recuerdo haber escuchado algo así antes, era algo raro que no supe identificar al principio, luego de un rato creí reconocer el sonido… eran olas de mar

Corrí hacia el teléfono, por un momento pensé que era el numero al que había intentado llamar antes, pero se trataba de Francisco mi amigo de la universidad, sería mejor que le devolvería la llamada después.

Revise el extraño ringtone que había sonado hace un rato, no parecía un tono que hubiese venido con el equipo, parecía un sonido real que se grabo con el micrófono, lo cambie de inmediato, por algún motivo el sonido me hacía sentir incomodo. Quise ver las fotos que le había tomado a Johana con el teléfono, Ella salía hermosa como siempre, pero algo llamo mi atención, en las fotos algo fuera de lo normal aparecía, era como un punto negro en una esquina de la foto quizá era un defecto de la cámara, pero a medida que veía las fotos me percate que el punto no siempre aparecía en el mismo lugar.

Sentí una extraña sensación en el estomago, como que el solo hecho de ver las fotos me diera algo de repugnancia. Fui hacia la cocina en donde había tomado las fotos, según lo que aparecía en las imágenes ese punto estaba al costado de donde estuvo parada Johana, no había nada fuera de lo normal ahí, solo un par de gotas de agua en el piso, podría ser un defecto de la cámara o el efecto de la luz. Empecé a tomar fotos en distintos ángulos de las habitaciones tratando que se repita el error pero en esta ocasión las imágenes aparecían sin ningún defecto. Recorrí la casa habitación por habitación, llegue a mi cuarto para tomar la ultima foto, recorrí con el lente la habitación entera, pero algo ocurrió, al enfocar mi cama un bulto apareció sobre ella, algo no estaba bien, al mirar con mis propios ojos no había nada en ella - es una locura… - pensé, mi cerebro no podía comprender que estaba pasando, según lo que la cámara me mostraba, había algo debajo de las sabanas; a medida que me acercaba la cosa se retorcía haciendo que su forma sea aun mas inhumana, me arme de valor, tome una punta de la sabana y tire de ella, en ese momento tanto lo que veían mis ojos como lo que mostraba el celular era lo mismo… un enorme charco de agua que cubría casi toda la cama, busque entre las sabanas y hasta fuera de la habitación, no había nada que pudiera haber generado lo que acababa de pasar. Algo estaba mal, mi cuerpo lo sentía, mientras trataba de recuperar el control de mis emociones, el ringtone de las olas rompió el silencio que se había formado en mi habitación. Se trataba de Francisco, aun algo nervioso por lo que acababa de pasar le respondí, el quería venir a mi casa, ya que hace algún tiempo no me visitaba, durante el periodo que estudiamos juntos habíamos sido muy cercanos, pero con el paso del tiempo nos habíamos distanciado.

Sentía que de mi boca salían las palabras, el me dijo que había regresado a Lima así que podría pasar a mi casa en un par de minutos. Yo solo me limitaba a decir cada cierto rato - … si, claro- paso poco mas de 5 minutos mientras él me contaba cómo le había ido, la verdad no pude entenderle muy bien. Cuando corto la llamada, repare que el ringtone del teléfono era una vez más, el sonido de las olas que hace unos minutos había cambiado.

Estuve sentado intentando comprender que es lo que había pasado en mi habitación, reaccione ante el toque del timbre de mi casa, era Francisco, me saludo con un fuerte abrazo, pero al mirarme me pregunto - hombre, ¿estás bien?... Parece que hubieses visto un fantasma - me senté en el sillón, y procedí a contarle lo que había pasado hace un rato. El se sorprendió por lo que le conté y me pidió que lo llevara a ver el charco de agua. Entramos a mi habitación y para mi sorpresa la cama se encontraba completamente seca. Yo trate de explicarle que estaba seguro de lo que había visto, así que procedí a mostrarle las fotos donde aparecía el punto negro, pero al enseñárselas tampoco aparecía nada. Mi amigo se sentó a mi lado y me dijo que posiblemente todo sea parte del stress, él sabía que no me agradaba mucho mi trabajo y quizá sea eso un factor para que mi cerebro me este jugando una mala pasada. -Además, también está el asunto de lo que paso aquel día…- comento

No me gustaba hablar mucho sobre ello, hace unos cuantos años atrás durante un viaje con mis amigos habíamos ido a la playa, todo había estado bien, habíamos pasado una tarde agradable tomando unas cuantas cervezas pero lamentablemente las malas decisiones se tienen que tomar cuando uno está con unos cuantos litros de alcohol en el cuerpo. Habíamos hecho una apuesta de quien podía llegar nadando más lejos, en ese instante el mar estaba tranquilo y no parecía que hubiera mucho problema en cumplir ese reto. Entramos uno por uno al mar y luego de un rato nadando, me di cuenta que era el único que quedaba en competencia, mis amigos se habían rendido; confiado por mi experiencia como nadador, quise regresar a donde estaban ellos, pero paso algo que no contaba, la marea me arrastraba mar adentro y no importaba cuanto tratara de escapar cada vez me iba alejando más de la orilla, mis amigos se percataron de lo que me pasaba e intentaron ir por mí. Lo último que recuerdo es haber estado luchando por regresar pero una ola rompió sobre mi cabeza, luego de eso me desmaye. Cuando reaccione el mar me había devuelto un par de kilómetros más al sur, por lo que me contaron sobrevivir a algo así solo suele pasar una de cada mil veces, podría decirse que fui parte de un milagro.

Era verdad lo que decía Francisco, lo que ocurrió aquel día había dejado una marca en mi, algo que hacía que tuviera cierto recelo al mar, y era posible que esto mas el stress de volver al trabajo en pocos días haya hecho que pasara unas cuantas alucinaciones. Me sentí algo mas aliviado, aunque también preocupado ya que no quería terminar loco.

Con mi amigo procedimos a pedir algo para comer, el empezó a contar de lo bien que lo había pasado en el extranjero y que había regresado porque le habían propuesto un buen puesto de trabajo, también me conto cosas sobre su vida personal en estos últimos años, en contraste luego de la universidad lo mío había sido algo sencillo, empecé a trabajar en una empresa de un pariente luego conocí a una chica muy guapa en una fiesta y… creo que ahí podría resumir mis últimos años, nos reímos un poco, la comida llego, terminamos de comer y quedamos en encontrarnos otro día con el resto de nuestros amigos, ya se había hecho algo tarde y debía ir a recoger a Johana de sus clases. Le ofrecí llevarlo en mi moto, pero me dijo que no era de su agrado viajar de esa manera, así que tomo un taxi.

 Tome la moto y Salí a esperar a Johana en su universidad. El viaje en moto me hizo olvidar un poco lo que había pasado en la mañana, quizá no sería necesario que se lo cuente a ella.

Llegue en poco más de media hora, ella me esperaba en el paradero de siempre, cuando llegue vi que se encontraba con algunos de sus amigos más cercanos, La salude con un beso rápido y le pregunte que iban a hacer.

-Queremos ir al malecón, hace tiempo no vamos… quizá tomar unas cervezas-

La idea no me emocionaba pues no era muy afecto al mar después de lo que pase, pero no quería decepcionarla, así que mejor me apuntaba a ir con ellos también

Sus amigos subieron al carro de uno de ellos y se adelantaron, yo espere que ella se acomodara en la moto y salimos después de un rato.

Movilizarse con una moto siempre me relajaba y casi siempre podía esquivar el tráfico. Así fue como llegue antes que ellos al malecón, el sol ya estaba cayendo un poco y la brisa de la tarde se sentía con algo más de fuerza.

Caminamos un rato por la orilla, ella se veía hermosa como siempre - tómame una foto- dijo, cuando se percato que la miraba con detenimiento.  Sonreí y saque el teléfono, al ver la pantalla tenía una llamada perdida, seguro me habían llamado cuando me encontraba manejando por eso no lo había sentido, cuando vi el numero que me había llamado era el mismo número que había querido llamar en la mañana, remarque rápidamente… pero otra vez el numero sonaba como si estuviera apagado.

Puse la opción cámara para tomar la foto, Johana posaba dando la espalda al mar, la luz de la tarde no me dejaba enfocar correctamente, camine unos pasos más adelante para ver si encontraba una mejor posición, pero la imagen seguía como difusa, pronto me di cuenta que la imagen solo estaba difusa por lugares, luego pude verlo claramente, detrás de Johana había unas criaturas casi humanoides de forma grotesca y perturbadora  saliendo del mar… no podía contar cuantas eran… parecían cientos, quizá miles… me paralice del miedo al ver que esas cosas poco a poco se acercaban a ella, casi podía sentir un olor a carne podrida y sangre que la brisa traía hacia mí. A través de la cámara sentía que ella me llamaba como intentando saber si ya había tomado su foto pero aunque quería responderle no podía, el miedo me tenia paralizado. Quise contener la respiración pero era imposible el olor era tan agudo que sentía entraba directamente a mi boca, una sensación nauseabunda inundaba mi interior, entendí que no había mucho mas que pensar, esas cosas venían por mí.

Johana se acerco a mí con rostro de preocupación, podía ver que ella me hablaba pero no podía entender lo que decía. Ella arrebato el teléfono de mis manos y al hacerlo sentí que me devolvía el control sobre mi cuerpo. Ella gritaba y me preguntaba que me pasaba, la verdad no sabía cuánto tiempo había estado en shock. Sin darme cuenta había estado repitiendo  “vienen por mi”, inconscientemente. Mire a Johana a los ojos y le pregunte – ¿Que ves en la pantalla del celular? –  Ella miro rápidamente la pantalla – no veo nada, ¿que pasa contigo?- Ella no podía verlo, pude notar que solo yo podía ver lo que pasaba a través de ese teléfono. Tome el teléfono de sus manos, lo apague y lo metí en mi bolsillo. Era peligroso que este cerca de ella en estos momentos, no sabía si era testigo de una horrible pesadilla o de la decadencia de mi mente. Sea cual sea la verdad era un peligro para Johana, la tome de los hombros fuertemente y le pedí que no se me acercara, Salí del malecón hacia mi moto. Sentía que ella lloraba mientras reclamaba algo, no tuve el valor de voltear porque sabía que no podría perdonarme haberla hecho llorar. Cuando subí a la moto vi que sus amigos llegaban, me miraron mientras me iba con algo de sorpresa. No  sabía lo que tenía que hacer pero sabía que debía alejarme

Salí en mi moto sin rumbo fijo, pase por distintas calles, la verdad no recuerdo cuanto tiempo paso, pero al recobrar un poco la calma vi que el sol ya se ocultaba.

Al fin luego de un rato me detuve frente a una estación de policía, por un momento pensé que la mejor solución era dejar el teléfono como un objeto perdido, luego de eso pensaría con mas calma que hacer.

Me baje de la moto cuando volví a sentir ese sonido a olas de mar, era ese maldito tono de llamada, estaba seguro de haber apagado el teléfono pero ya no podía confiar en mí mismo ni en mi memoria, saque el teléfono de mi bolsillo y el numero que mostraba era el mismo al que había intentado comunicarme durante todo el día.

-¿Alo? -Conteste rápidamente…

Un sonido profundo se escuchaba al otro lado de la línea, no era fácil distinguir de qué se trataba, no sabía si se debía a algún tipo de interferencia o algo más.

-… A…lo…. A… lo…-  una voz se escuchaba a lo lejos de la llamada, como no entendía bien lo que decían, quise poner el teléfono en altavoz, pero al ver la pantalla del teléfono mi cuerpo se lleno de  terror, en la pantalla del teléfono el rostro de un cadáver se había formado, pude verlo con claridad, ese hombre yacía con los ojos hinchados y la piel podrida, pude ver que se encontraba bajo el mar y también pude ver que ese hombre… era yo

Un frio recorrió todo mi cuerpo. Solté el teléfono y empecé a correr sin dirección. No me importaba nada solo quería huir, pero algo empezó a pasar, a medida que corría los sonidos de llamada me perseguían, no importaba al lado de quien pasara un sonido de llamada empezaba a sonar, era una locura hasta los teléfonos públicos empezaban a sonar ni bien yo pasaba por ahí.

Llegue a una cafetería que se encontraba en una esquina, al parecer los sonidos de llamada habían acabado, no sabía cuánto había corrido pero sentía que mi cuerpo pesaba una tonelada, a duras penas llegue a sentarme en una mesa que se encontraba al fondo de la cafetería, mi cuerpo no daba más y me desmaye.

Entre sueños puedo ver el mar, es una tarde de un día de verano

  • Oye Marco… entra rápido

¿Era un sueño realmente?, recuerdo ese día, fue el día que casi muero, todo esto era como una película que no podía pausar, quería gritarme a mí mismo, decirme que no fuera tan estúpido como para tentar mi suerte, pero todo era inútil, todo se repetía como lo recordaba, poco a poco me alejaba de la orilla, y de pronto reparaba en que mis amigos se encontraban muy lejos y yo ya no podía volver, mis recuerdos llegaban hasta ese instante.

Algo raro paso, empecé a recordar los momentos traumáticos que pase bajo el agua, puedo recordarlo, sentía como si mis pulmones ardieran, no podía contener mas la respiración, mientras me hundía poco a poco en la oscuridad, sabía que pronto moriría, mis extremidades dejaron de moverse, deje de luchar y a aceptar mi destino, mi cabeza se inclino ligeramente a la derecha, y entre sombras podía ver que no era el único flotando en ese lugar… alguien o mejor dicho algo, me miraba desde la oscuridad, sus ojos eran penetrantes y fríos como el hielo. No podía ver su rostro pero al distinguir su forma un vacio en mi estomago se formaba, -quizá él era el guardián de las puertas del infierno- pensé. Se acerco a mi lentamente y en tono suave me dijo - ¿quieres vivir?...-  yo no tenía fuerza para decir nada ni siquiera para mover un musculo, pero muy profundamente en mi pensamiento dije “… si, más que nada” luego de eso mis ojos no pudieron estar más tiempo abiertos.

  • ¡Señor! ¡¡¡Despierte!!!  La voz de una mujer chillona me despertaba en la cafetería

A duras penas abrí los ojos y la mire, debía tener unos 30 años, creo que era la dueña del local o por lo menos una trabajadora del mismo.

Mientras me despertaba una joven en otra mesa hablaba por teléfono, volteo y me miro con rostro de sorpresa y acercándome su teléfono con sumo cuidado me dijo las palabras que mas temía escuchar

  • “Es para Ud.…”

Me di cuenta que ya no podía huir de lo que pasaba, tome el teléfono, el sonido era el mismo que había oído antes, un sonido hueco, profundo y una voz que temblando me dijo – Ellos… vienen por ti...-

Me pare de la mesa, le devolví el teléfono a la chica de la mesa del lado. Camine hacia la entrada de la cafetería, no preste mucha atención a las personas que estaban ahí, me acerque a la puerta y Salí del lugar. Repare que no tenía la más remota idea de donde estaba, la calle era oscura y al parecer no había nadie caminando en las cercanías, voltee para ver la cafetería de la cual había salido pero no pude encontrarla, simplemente era como si hubiera desaparecido en el aire.

Me quede un rato en silencio, cuando volví a escuchar ese maldito tono de llamada, me tape las orejas para no escuchar ese sonido de olas rompiéndose pero era imposible sentía que penetraba directamente a mi cerebro. Quería huir, esconderme, desaparecer del mundo en ese instante, caí sentado en medio de la calle, empecé a buscar en mis bolsillos ese teléfono para poder cortar la llamada, sentía que poco a poco ese sonido destruía lo que quedaba de mi cordura. Pero algo raro pasaba, no podía encontrar el teléfono, estaba seguro de haberlo botado cuando estaba en la comisaria, pero si era así ¿de dónde venía el sonido?

Fue en ese momento que me di cuenta de lo peor, el sonido venia de mi interior, ese maldito sonido salía de alguna parte de mi pecho. Cogí un trozo de vidrio y empecé a cortarme, la sangre empezó a caer tibiamente sobre mi pecho. Empecé a sentir un profundo dolor por el corte que me había auto-infligido, fue entonces que el sonido ceso, pero daría lugar a lo más horrendo de mi casi perdida razón. De mi herida dejo de brotar sangre y empezó a brotar agua… litros y litros de agua, en pocos segundos un gran charco se formo a mi alrededor, quise soltar un grito ahogado pero las fuerzas poco a poco me abandonaban, y una vez mas mientras caía tendido en la acera me percate que unos ojos profundos me miraban desde la oscuridad, algunos pensarían que la muerte había venido por mí, la verdad yo ya conocía a la muerte misma, era ese misma criatura que había visto bajo el mar hace años atrás, se acerco lentamente hacia mí y metió su mano a mi pecho abierto. Sentí como si algo frio empezara a recorrer el interior de mi cuerpo. Aquella criatura al parecer encontró lo que buscaba, y saco de mi pecho un reloj de bolsillo antiguo. No podía distinguir con claridad de que se trataba pero la criatura me lo mostro y me dijo “tu tiempo se termino, tu vida me pertenece…” con esas últimas palabras mis ojos se cerraron... Creo que he muerto.

 

 

 

 

JOHANA

Desperté a la medianoche, mi cuerpo no se podía mover, era consciente de lo que pasaba a mi alrededor aun cuando mi cuerpo estaba como congelado, mis ojos recorrieron el ancho de mi habitación, las sombras y la oscuridad me jugaban una mala pasada, sentía que mi cuarto era un lugar desconocido, cubierto por el manto de la noche. Mis ojos se enfocaron en la ventana, en la misma pude ver con claridad la silueta de un hombre que giraba en una posición antinatural fuera de mi habitación. Pensé que lo que veía tenía que ser algo imposible, me encuentro en un 2do piso, no había manera que alguien pudiera estar ahí, de momento sentí que mis pulmones dejaron de funcionar, creo que era una pesadilla, con esa imagen volví a dormir.

Una llamada me despertó, era Marco, me dijo algo de que había olvidado las llaves de su casa y si podía ir para abrirle la puerta.

Como su casa no quedaba muy lejos le dije que llegaría en un rato, me apresure en bañarme y cambiarme, tarde unos 20 minutos, tome mi mochila y salí, mi madre me había dejado un vaso de jugo en la mesa, al parecer había salido ya a trabajar, yo tenía que llegar a la universidad más tarde pero me alcanzaba el tiempo como para pasar a la casa de Marco.

Llegue a su casa al poco rato, El me esperaba en la entrada. Llevaba su ropa de ejercicio y estaba manipulando un teléfono que nunca le había visto – ¿y eso?- le pregunte, me dijo que se lo había encontrado en la calle, recordé que su teléfono ya tenía más de 5 años así que le dije que de seguro Dios se había apiadado de su teléfono para que lo jubile.

Marco me pregunto si quería pasar a su casa, como aun tenia algunos minutos accedí, me invito a desayunar pero como había tomado un jugo antes de salir solo lo acompañe mientras el comía algo ligero, se me ocurrió pedirle que me tomara unas fotos con el celular que había encontrado, de todas maneras si encontraba al dueño tan solo debía borrarlas.

Marco era un chico muy especial, lo había conocido en la fiesta de unos amigos, al principio no me sentí muy atraída a él, pero la manera en la que se comportaba me pareció un buen chico, dude un poco al aceptar cuando me invito a salir por primera vez, pero luego que acepte me empecé a sentir bien a su lado.

Me tomo unas fotos, jugueteamos un poco, la verdad no habíamos estado solos desde que empezó mi semana de exámenes, lamentablemente no podía quedarme más tiempo. Tenía que ir a la universidad y ya se me hacia tarde.

Tome mi mochila y salí de ahí. Marco me dijo que tenía que encargarse de la limpieza de su casa, le dije que cuando acabe me vaya a buscar a la universidad, en la tarde estaría libre y podría quedarme con él en la noche. Diría en mi casa que tenía un trabajo en grupo. No era la primera vez que lo haría.

Salí en busca de un taxi, por suerte no tarde mucho en encontrar uno, no me quedaba mucho tiempo para que mi examen empiece, así que me puse a repasar un poco mientras llegaba a la universidad. Quería concentrarme en lo que leía pero la imagen de lo que había visto durante la noche me tenía algo inquieta. Me esforzaba en recordar un poco mas de mi sueño pero cada vez que lo intentaba me empezaba a doler la cabeza. Mi madre me había hablado acerca de ese estado del sueño donde uno no puede controlar el cuerpo pero nunca me había dicho que pudiera pasar algo como lo que viví. Sin querer había estado dibujando en mi cuaderno garabatos mientras trataba de recordar, entre los garabatos había dibujado un ojo… entonces recordé, esa persona que estaba fuera de mi ventana me miraba con unos ojos fríos y profundos, aunque no podía recordar su rostro recuerdo que sentía que sus ojos podían ver lo más profundo de mi ser, realmente eso me aterrorizaba.

  No tenía tiempo para preocuparme por eso, era mejor dejar de pensar en esas cosas de momento, Llegue a la facultad con 10 minutos de anticipación, la mayoría de mis amigos se encontraban estudiando en los pasadizos. Entre al salón y espere a que comenzara mi último examen de este semestre. El examen se me hizo muy sencillo y luego de un par de horas termine, Salí a las escaleras de la facultad y encendí un cigarrillo, aun faltaba una hora para que Marco pasara por mí, sería mejor que espere a que mis amigos terminen también sus exámenes, camine un poco por la facultad, como la mayoría estaban en los salones no había gente en los corredores, quise ir al baño de pronto.

El edificio de la facultad era algo antiguo, los ambientes de servicios higiénicos se encontraban solo en el 1er y 4to piso, sabía que los exámenes eran en los pisos de arriba así que el 4to piso debía estar cerrado, solo podía ir al 1er piso. Baje las escaleras, el silencio del ambiente hacia que mis pasos resonaran en todo el pasillo. Los baños se encontraban al fondo, nunca había reparado en eso pero podía ser un lugar sumamente tétrico. Al abrir la puerta un olor desagradable salió del baño, parecía que nadie hubiera entrado durante un tiempo ahí, pero al observar con calma, el baño lucia limpio, no podía determinar de dónde venía el mal olor. Entre a uno de los cubículos a hacer mis necesidades, estaba respirando por la boca ya que el olor del ambiente me daba bastante asco. No pasó mucho y sentí que alguien abría la puerta del baño. -Quizá era alguna chica que acabo el examen rápido como yo- Sentía que la chica abría los caños del lavamanos. El agua empezó a correr en cada uno de los caños. Ese tipo de actitud era el que me desagradaba de las personas. No tenían consideración que desperdiciar el agua en estos tiempos donde mucha gente vive sin agua potable

  • Usa un solo caño, ¿no ves que desperdicias el agua? –

Le llame la atención desde dentro del cubículo. Me alistaba para salir cuando sentí que la chica se ponía delante de la puerta, pude ver su sombra pasando por debajo de la puerta del cubículo, me dispuse a salir pero la puerta no se abría, pensé que la chica del otro lado estaba impidiendo que salga del cubículo.

  • No es gracioso, déjame salir-  le grite

Mientras más fuerte jalaba la puerta sentía que la retenían con una fuerza inusitada. Paso un rato cuando sentí que alguien más entraba al baño, eran 2 chicas que conversaban, les dije que por favor me abrieran la puerta. Alguien había dejado un tipo de seguro en la puerta lo que no me dejaba salir, les pregunte si habían visto a una chica salir del baño poco rato antes, ellas dijeron que no habían visto nada, mientras salía al pasillo para buscar a la responsable de lo que había pasado, mire que los caños se encontraban cerrados, les pregunte a las chicas si ellas los habían cerrado, ambas dijeron que habían encontrado todo normal cuando llegaron, la verdad con todo el movimiento no recordaba en qué momento había dejado de escuchar el agua de los lavamanos igualmente por alguna razón el mal olor que sentí cuando entre al baño había desaparecido por completo.

Busque un rato por los pasillos, pero como la mayoría habían terminado sus exámenes la facultad estaba llena de gente, supongo que no podría encontrar a la chica de hace un rato entre la gente. Era posible que se tratara de alguien a quien no le cayera muy bien.

Aunque la gente decía que era una chica bastante simpática y que de seguro era bastante sociable la verdad no podía ser más distinta, desde el colegio siempre había sido muy dedicada al estudio, y eso me llevo a ir a pocas fiestas y tener pocos amigos, mucha gente que me encontré luego de terminar el colegio me confesó que no se acercaban a mi porque creían que no los aceptaría como amigos. Quizá eso fue lo que me atrajo de Marco, aun siendo alguien tan tímido se ánimo para hablarme y tratar de conquistarme, con el tiempo y sin que me diera cuenta lo había logrado.

 No le di más importancia a lo que había pasado y salí a buscar a mis amigos, ellos ya deberían de haber terminado y de seguro me estaban buscando, no paso mucho cuando los encontré. Fuimos a comer a la cafetería de la facultad, aun me quedaba algún tiempo para que Marco pasara por mí a recogerme.

En medio del almuerzo uno de los chicos sugirió que fuéramos al malecón a pasar la tarde. Me pareció buena la idea, cuando estábamos en primer año era bastante frecuente que hiciéramos eso, comprar unas cervezas y esperar en la playa hasta que se fuera el sol. Quizá para muchos no era algo tan divertido pero para nosotros se había vuelto una costumbre.

Nos quedamos conversando un rato y el tiempo paso rápidamente. Cuando me percate ya era la hora en que Marco había quedado en recogerme. Salí con mis amigos a la entrada de la universidad y busque a Marco con la mirada. Logre ubicarlo, había venido a recogerme con su moto, esa actitud que tenía cuando usaba la moto era algo que me gustaba particularmente en el.

Salí a su encuentro con un beso. Le conté que habíamos pensado en ir al malecón como lo hacíamos antes, Marco no parecía muy emocionado con la idea pero dijo que nos acompañaría, subí a la moto y salimos rumbo al malecón.

Llegamos antes que el resto, caminamos un rato por la playa, el me conto que aun no había podido contactar con el dueño del teléfono de la mañana. -Entonces tómame más fotos- le dije en tono de broma, pero el accedió, así empecé a posar para él cerca al mar.

Lo que vino a continuación no fue algo normal. El rostro de Marco cambio completamente, se quedo con la mirada fija en la pantalla del teléfono, su rostro se torno pálido como una hoja de papel, no sabía qué era lo que pasaba, así que corrí hacia él tome su mano, sentí que estaba helado. Le preguntaba constantemente que le sucedía pero el solo balbuceaba unas palabras que no llegaba a oír con claridad. De pronto en un momento el me miro fijamente y me pregunto si veía algo en el teléfono. Yo mire la pantalla y en ella solo aparecía el mar que estaba siendo enfocado en ese momento.

-No hay nada, ¿que te pasa?-

El no dijo nada, me miro a los ojos y empezó a correr, yo no entendía que era lo que estaba pasando, le grite que por favor me esperara, Salí corriendo detrás de él, pero no pude alcanzarlo, tomo su moto y arranco sin que me diera tiempo a detenerlo. Cuando llegue a la pista, mis amigos llegaban en su carro.

Con voz llorosa les conté que Marco estaba actuando raro y que me había dejado sola en el malecón, mi amigo que manejaba me dijo que tratáramos de alcanzarlo. Subimos a su carro, arranco y trato de darle alcance a la moto de Marco. El nos llevaba unos cuantos minutos de ventaja. Pero mi amigo tenía experiencia haciendo este tipo de cosas, así que sabía que dada la hora las rutas que podía tomar Marco eran limitadas. El tráfico estaba más ligero que hace unas horas y se podían tomar las rutas sin mucho problema, yo trataba de llamarlo a su celular pero este parecía que se encontrara fuera de servicio.

Cuando me di cuenta me encontraba llorando desconsoladamente, Marco había empezado a formar parte importante en mi vida, y verlo reaccionar de esa manera me había dejado muy confundida. Pasaron muchas cosas por mi cabeza pero no podía encontrar algo que pudiera justificar la manera en la que se estaba comportando.

Mi amigo preguntaba a las personas si habían visto una moto a toda velocidad por las cercanías, no paso mucho tiempo para que le perdiéramos el rastro. Decidimos que lo mejor sería ir a la comisaría del distrito, considerando la velocidad en la que estaba manejando era posible que algún policía lo detuviera en el camino. Cuando llegamos a la comisaria vi que la moto de Marco estaba estacionada cerca a donde están los coches robados y chocados. Baje del carro rápidamente para buscarlo. Pero dentro de la comisaria me dijeron que no había nadie con esa descripción y que la moto había sido dejada es ese lugar solo hace unos minutos atrás. Salí desilusionada de la comisaria. Cuando me acerque a la moto me pareció ver un objeto tirado en el piso. Fui a tomarlo y me di cuenta que era el teléfono que Marco había encontrado.

Revise el teléfono para ver si lo que había consternado tanto a Marco aun se encontraba ahí. Pero no había nada, guarde el teléfono en mi bolsillo. Y Salí corriendo a buscarlo. Sentía que él me necesitaba. Así que no lo dejaría solo en estos momentos.  

Estuve caminando sin dirección fija preguntando si alguien había visto a un hombre con la descripción de Marco, pero nadie me daba una respuesta. Hasta que en una esquina una anciana que pedía limosna sentada me dijo que lo había visto hace poco más de media hora, tenía una apariencia muy perturbada. Le agradecí y le di una moneda, antes que me fuera la señora dijo: - ese chico al que buscas debe tener muchos problemas, llevo en esta esquina 5 años y nunca había visto a tanta gente persiguiendo a alguien- No entendí muy bien lo que quería decirme con esas palabras, pero sentía que lo que decía tenía cierta relación con lo que Marco estaba pasando.

Corrí atreves de calles que no conocía, corrí y corrí hasta que no podía mas, sentía que le había perdido completamente el rastro de nuevo, me senté a un lado de la pista, saque el teléfono una vez mas, cuando lo tenía en mis manos el teléfono empezó a sonar con un raro ringtone de olas de mar rompiéndose, el numero aparecía como llamada restringida, conteste esperando que fuera Marco. Pero al otro lado de la llamada solo había silencio. Cuando estaba a punto de colgar una voz muy a lo lejos del teléfono, solo dijo “…él está cerca” seguido a esto la llamada se corto.

Por un instante creí que Marco se había metido en algún problema con algún tipo de delincuente. Solo así podía explicar todo lo que estaba pasando, me puse de pie y observe a mi alrededor, ya casi había oscurecido por completo. A un par de metros de donde me encontraba vi una cafetería que cerraba sus puertas, un par de chicas estaban fuera del lugar y parecía que renegaban de algo. En mi corazón sentí que debía ir a ese lugar.

Les pregunte que ocurría, y me dijeron que pocos minutos atrás un joven con apariencia de enfermo había entrado y luego de un rato sin pedir nada había montado un lio en la cafetería y se había ido corriendo sin mediar palabra alguna.

Yo sabía que se trataba de Marco así que les pregunte hacia qué dirección se había dirigido el chico. Ellas me señalaron un callejón que se encontraba al costado de la cafetería.

Luego de pasar toda la tarde buscándolo no sabía que le diría cuando lo vea, quería que me contara que era lo que lo atormentaba, quería que confiara en mí, quería que pudiera apoyarse en mí y juntos encontrar una solución, simplemente quería que me dijera que todo estaría bien.

Llegue al final del callejón, esperando encontrar a Marco. Sentí su aliento, su presencia, aunque era raro aun sentía que su olor estaba en ese callejón, pero no podía verlo, gire por todos lados, busque en cada rincón de ese callejón, pero no había nada, de pronto tropecé con un pequeño charco en el piso. Al resbalar el celular que estaba en mi bolsillo se cayó, al ver el teléfono, recordé lo que había pasado en la playa, cuando él me pidió que le dijera que veía en el teléfono, por un momento paso por mi cabeza que quizá Marco podía ver algo que yo no podía en ese teléfono. Parte de mi quería creer que todo esto era una pesadilla, pero aunque era una locura tenía que agotar todas las alternativas por mas locas que fueran.

Tome el celular que se había caído al suelo y lo puse en modo cámara, como el callejón estaba oscuro, active la función del flash, y aunque rogaba a Dios que todo esto fuera solo una locura de mi parte, lo que mas temía se convirtió en realidad, ahí en ese charco, se encontraba arrodillado Marco, no había nada que pudiera explicar lo que estaba pasando, mis ojos no lo veían, pero la cámara si podía hacerlo. Su rostro estaba pálido, sus ojos completamente blancos, la piel de su rostro y manos lucían secos y con heridas, Me arrodille frente a él, completamente derrumbada, ya no podía escuchar su voz, ya no podía sentir su aliento. Era como si se encontrara en un universo distinto al mío. Quise tocarlo pero mi mano solo atravesaba el aire que me rodeaba, podía ver que el lloraba… por un instante sentí que él quería decirme algo pero el sonido ya no era algo que podía compartir con él. No paso mucho tiempo y distintas siluetas empezaron a aparecer detrás de Marco, El se levanto del charco, sentí que quiso tocarme pero se detuvo, acerco su mano al teléfono, y de pronto sonó una alerta de mensaje de texto. Marco sonrió, me dio la espalda y echo a andar desapareciendo en la oscuridad.

Mis ojos se llenaron de lágrimas, casi con el corazón roto y sin fuerzas levante el teléfono para leer el mensaje que Marco había dejado en el mismo, luego de leerlo sentí como que mi alma se rompiera en miles de partes y las fuerzas me abandonaron por completo. Una vez más me encontraba casi inconsciente y con los ojos abiertos. Entre sombras logre distinguir algo frente mío. Era un objeto que no podía reconocer con claridad pero pude escuchar un tic-tac que venía del objeto, era un reloj… entonces una mano salió de la sombras, no podía verlo directamente pero podía escucharlo. Con una voz profunda y casi seca dijo: “…una vida por una vida, un minuto por un minuto…” luego de exclamar esto extendió su mano en la que llevaba el reloj y la introdujo a mi pecho, después de esto perdí la conciencia por completo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

FRANCISCO

Ha pasado un año desde la desaparición de Marco, nadie sabe su paradero. Luego de tanto tiempo aun su historia adorna algunas columnas de periódicos sensacionalistas, se dice de todo, abducciones, vínculos con sicarios, hasta que su novia tuvo algo que ver en un viaje relámpago que hicieron. Durante algún tiempo yo también fui presa constante del asedio de los reporteros ya que fui una de las últimas personas que lo vi con vida.

Había dicho todo lo que sabía con respecto a lo que Marco vivió ese día, pero los policías consideraron que quizá el estaba bajo la influencia de algún tipo de droga que lo hizo tener alucinaciones. Conocía mucho tiempo a Marco como para saber que él no era ese tipo de persona, aun así nadie quiso creer en mi historia y lo tomaron como simplemente algo anecdótico y delirante

La persona que mas salió afectada luego de esto fue Johana, en un principio ella no llego a asimilar el hecho de perder a Marco, aun ahora sé que lleva asistencia psiquiátrica periódicamente, creo que el embarazo que llevo después de la desaparición de Marco también mermo mucho su condición, la verdad nadie se esperaba que Johana llevara un mes de embarazo luego de lo que paso, según lo que conto ni ella ni Marco sabían que estaba embarazada, lo bueno fue que después de todo los padres de ambos la apoyaron bastante en el proceso.

Hace un par de horas me tope con ella en la calle, le ofrecí tomarnos un café y conversamos durante un tiempo. La verdad yo recién pude conocerla luego de las distintas citaciones policiales que tuvimos hace un año. Se le notaba mejor de semblante, según me conto había dado a luz a un robusto niño que se había convertido en su fuerza y le había puesto de nombre Marcos en honor a su padre. Yo le pregunte como había estado en estos últimos meses, ella respondió que había regresado a la universidad y que estaba buscando rehacer su vida. Escuchar eso me alegro mucho. La felicite y ella simplemente sonrió, dijo que había encontrado la fuerza que necesitaba, que sabía que Marco siempre la protegería de todo. Diciendo esto saco algo de su cartera, era un celular, tenía la pantalla rota y se notaba que llevaba malogrado un tiempo. Cuando lo mire con más cuidado reconocí que era el teléfono que Marco llevaba el día que desapareció. Mire a Johana a los ojos y le pregunte por que llevaba ese celular aun, ella sonrió y me dijo -hay algo muy importante para mí en este teléfono y solo puedo verlo yo- ella miro el teléfono como si aun funcionara, parecía que leyera algo, suspiro, y se levanto de la mesa. –Tengo que irme ya, creo que llegare tarde a clases, ha sido un gusto hablar contigo después de tanto tiempo-  Luego de decir eso volvió a guardar el teléfono en su cartera y salió del restaurante con cierta prisa.

Quizá nunca podre entender lo que paso aquella noche con Marco, o lo que sucedió con Johana luego de eso pero sabía que estuviera donde estuviera mi amigo cuidaría de ella y de su hijo.

Mi café empezaba a enfriarse, también era tiempo que yo siguiera con mi vida.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

MENSAJE

De: Marco

Para: Johana

“Johana, desde que te vi por primera vez, no he podido dejar de pensar en lo afortunado que he sido todo este tiempo en que la vida me puso en tu camino, sé que no soy el más indicado para ti, ni tampoco todo lo que mereces en esta vida, pero créeme que ante todo es mi deseo cuidarte y amarte más que nadie, perdóname por no compartir mas cosas contigo, perdóname por no haberte robado mas sonrisas, perdóname por no ser el hombre que se quede contigo hasta el final de tus días, te ame, te amo y te amare siempre. Solo puedo prometerte que aunque pasen mil años te volveré a encontrar, volveré a robar tu corazón y te regalare todas las sonrisas que en esta vida no he podido. Gracias por todo lo que fuiste para mí, gracias por darle una razón a mi vida, y gracias por cada instante que pasaste a mi lado, no creas que este es un adiós, porque no importa a donde vaya… siempre estaré contigo”

 

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