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5 min
Déjame escribirte.
Amor |
17.02.15
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Sinopsis

Déjame escribirte lo que no me atrevo a contarte. A estas horas de la madrugada ya debía de estar durmiendo, no debería escribirte y mucho menos pensarte. Solo faltan horas para que te vuelva a ver, pero me parece eterno, el tiempo y el espacio que nos separa es infinito para mí.

Déjame escribirte lo que no me atrevo a contarte. A estas horas de la madrugada ya debía de estar durmiendo, no debería escribirte y mucho menos pensarte. Solo faltan horas para que te vuelva a ver, pero me parece eterno, el tiempo y el espacio que nos separa es infinito para mí.

Me gustaría ser valiente, susurrarte al oído lo que te voy a escribir. Que al susurrarte tu olor entre en mí, sentir el calor de tu cuerpo, tocarte mientras te hablo bajito al oído lo que aquí te escribo. No soy valiente, nunca lo fui y lo sabes.

Mi falta de valor, no es por lo que aquí te escribo. Seguro que lo intuyes, lo sabes ya, me conoces tan bien que parece que hemos vivido mil vidas juntos. Me falta valor porque ya me lo has advertido muchas veces, me lo has dicho cada vez que intentaba cruzar una línea imaginaria que al azar has marcado. Si, al azar. Tú la cruzas cada vez que quieres, me marcas una línea me dejas pisarla y me paras para luego, tu cruzar cada vez que te da la gana lo que me vendiste como un “no pasar”.

Cuantas veces me has dicho que lo peor que puede pasarnos es enamorarnos, que eso sería el fin del mundo, que acabaría con lo que tenemos, con lo que somos. ¿Qué somos? Ni tu sabes ponerle nombre, tampoco puedo llamarte “amigo”, “amor”, “hermano” ¿Qué somos? A mí me da igual. ¿Qué tenemos? Ten claro que me tienes a mí, me tienes para ti, para lo que quieras, desees o necesites. ¿Qué tengo yo?

Tienes miedo a que me enamore de ti, no al amor. Pienso que crees que si me enamoro de ti te pediré algo a cambio, que querré que me ames de la misma manera, que dejes tu vida para dármela a mí. Crees que soy más frágil de lo que realmente soy, me crees dulce y frágil. Te equivocas. No quiero nada de ti, no quiero una vida a tu lado, no quiero nada que no me quieras dar. Dame lo que quieras pero no tengo que pedirlo, si lo pido no es un regalo.

No negaré que me gustaría en esta madrugada hacer contigo cosas impensables para muchos, incluido tú. Me crees dulce y no es así, te lo demostraré.

En esta madrugada me gustaría tenerte para mí, que sonara el timbre de mi puerta y que fueras tú, mojado por la lluvia que cae sin piedad, dejándolo todo mojado. Pasa dentro, aquí se está caliente. Me gustaría girarme tras cerrar mi puerta y verte frente a mí, mirándome mojado y frio, frio tu cuerpo no tu mirada. Que me miraras y me quemaras. Quisiera quitarte la ropa húmeda y que tú me la quitaras a mí, a mí me gusta la oscuridad para desnudarme, a ti la luz, dejémoslo en penumbra. Despacio, tocarnos despacio. No hay prisa, tenemos toda la vida. Empieza por mi pelo, sabes que no es fácil domarlo, siempre despeinado, enrédalo en tus dedos. Acaricia mi cara, lento. Baja por mi cuello y mi esternón. Mi cuello, eres el único dueño de ese territorio, nadie puede tocarlo eres el único, un escalofrió me recorre si tus labios se posan en mi cuello, me gusta sentir tu aliento, solo tu aliento mientras tus manos tocan mis pechos, duros por tu presencia. Agárralos, mídelos con tus manos. Encajan en ellas, están hechos para ser cubiertos por tus manos. Baja por mi vientre para llegar hasta mi sexo mientras tu boca juega con la mía, deja que muerda tus labios, suave, no te haré daño. Busca mi lengua con la tuya, acaricia con tu lengua la mía, siente mi sabor yo siento el tuyo. Toca dentro de mí con tus dedos, húndelos dentro de mí, estoy lista para ti.

Mi cuerpo te dice que eres bienvenido, quiere que entres. Guía mis manos por tu cuerpo, quiero tocarte a ti, me gustaría sentir el calor de tu cuerpo en mis manos, tocarte despacio. Toma lo que es tuyo, pero déjame estar sobre ti, cerca, siéntate cómodo en mi sofá como no lo has hecho antes, déjame sobre ti. Márcame el ritmo, agárrame fuerte, márcame el camino, no dejes que me vaya. Llévame en un vaivén lento, mírame a los ojos en la penumbra y follame lento, que parezca que hacemos el amor, sé que no te gusta esa expresión, “hacer el amor”, tu no me vas a hacer eso, pero deja que me confunda por la lentitud del movimiento. Yo si te hago el amor, aunque no quieras.

Deja que explote el placer a tu alrededor, deja que tu cuerpo y el mío se deshagan por el placer de tenerte para mí, siente como se contrae mi cuerpo, como tiemblo por ti. Tiembla tú por mí, siente que soy tuya.

Si tuviera el valor, que no tengo, de susurrar a tu oído este pensamiento quizá te confirmaría lo que ya sabes, sé que lo sabes. No te asustes, no quiero nada. Con que lo sepas es suficiente.

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  • Intento poner paz en mi cabeza escribiendo lo que no me atrevo a decir por el miedo a que no se comprenda. Todos merecemos a alguien a quien contarle lo que nos pasa, a veces debemos decirlo y soltar lastre. Parece facil pero ¿Lo es realmente?

    Si estás leyendo esto es porque por fin saque el valor de despedirme.

    Estoy acojonada, tengo miedo de la nueva etapa que se abre ante mí. Siempre supe que para crecer hay que salir de la zona de confort, pero no me imagine que diera tanto miedo.

    Estoy a 225km de ti y aun puedo olerte en mi imaginación.

    Déjame escribirte lo que no me atrevo a contarte. A estas horas de la madrugada ya debía de estar durmiendo, no debería escribirte y mucho menos pensarte. Solo faltan horas para que te vuelva a ver, pero me parece eterno, el tiempo y el espacio que nos separa es infinito para mí.

    Reflexión sobre cosas posibles pero que se hacen imposibles.

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Escribo para ordenar pensamientos.

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