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6 min
Del hebreo mujer de Dios o Fuerza de Dios.
Varios |
17.04.15
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Sinopsis

Hola, ¿Cómo están?, espero que bien. Y si no están bien, aunque solo esté escribiendo y no los conozca, aunque a lo mejor puedan encontrarse lejos o muy lejos de mí, espero que se pongan mejor, feliz, no triste ni mal.

Una persona se encuentra estudiando una lengua muerta en un cubículo. Hay muchas personas allí, la mayoría inerte. La luz delante de esta persona se encuentra, él la quiere pero ésta la ignora. La sombra detrás de esta persona se encuentra, ella lo quiere pero él lo ignora. Vi su belleza y me impactó. Era hermosa y de blanca luz ella... pero no.  

   Otra persona sale del cubículo y le hace una pequeña broma a un amigo, el amigo se enoja y le quema con un soldador el pene. Una bromita pequeña e infantil se paga quemándole las partes privadas al bromista: ¿En serio?.... sí. 

  Otra persona espera en el corredor principal, esta con sus compañeros hablando y esperando a que la lluvia termine pero le critican que siempre se va rápido: se pone triste porque es un idiota, inmaduro, enfermo, estúpido, loco, tonto, cobarde, miedoso. 

  Antaño a una persona le gustaba la lluvia, de hacerse amiga de ella. De impregnarse con sus gotas, ungirse en el agua. Sonreía, caminaba alegre, sereno, sin molestias en su pensar, en su cabeza. Su relación era el uno para el otro: la lluvia amaba a aquella persona, la persona amaba la lluvia. Un día él ya no la quiso más, vaya uno saber porque, tal vez se volvió loco, loco mediante el instrumento de la vida, a causa de su debilidad psicológica y física de afrontar las adversidades. Cuando se subió a una fortaleza andante para no mojarse de vuelta a su casa, la lluvia se puso triste, él lo percató ya que precipitaban no gotas dulces sino saladas, demasiado saladas: como lágrimas que nunca existieron antes y después. La próxima vez que intentó caminar bajo la lluvia no le generó placer, se quemó toda la piel y poco después murió. 

  Alguien veía que muchas personas sostenían bebés, todos fuimos bebés que mamarón del pecho de la mamá alguna vez, y si es que existen ahora es porque son gracias a que fueron cuidados por otros: los prójimos. 

  Alguien quería ayudar a todas las personas dentro de la máquina rodante y gigante, más cuando pasó delante de un pobre no le quiso dar los cien pesos que tenía en el bolsillo. Su mente, ya sucumbida, en caos de locura sucumbió.  

  No quiso que esto terminara. Porque aunque un final es solo otro principio, no quería alejarse de aquel principio, tal vez no quería que el tiempo pasara, tal vez no quería estar encadenado a las cadenas de los pensamientos temporales: desatar las ataduras que te atan. 

  Dios, ¿Me he desviado de tu camino?, ¿Soy una oveja extraviada que llora y temé de la soledad y en la soledad, de la oscuridad y en la oscuridad?, ¿Humillada por ovejas de otros rebaños y que sola se hace sufrir deseando una compañera?, ¿Egoísta en el amor, pensando que YO quiero una acompañanta?. Pero señor, si no existes no tiene sentido pensarte, ni la pregunta que te dirijo porque no va hacia nadie más que a mí mismo. Pero si existes eres un eterno ES: fuiste, eres y serás. No tendría sentido dudarte porque serías evidente ante nosotros. Pero muy cierto es que dudamos, como esto puede darse cabida. ¿Será que entre la existencia y la no existencia hay una tercera opción?, o mejor dicho se existe no existiendo,  se no existe existiendo…   

  Gabriela vestida de blanco pasaba: era hermosa. Escuchar su voz deleito, besarla en la mejilla cuando la saludo, ver sus ojos, su sonrisa y sus gestos en general, su cabello, su forma de andar y de ser. Su inteligencia, su gusto por cultivarse intelectualmente, muy inteligente es ella. Pero no creo gustarle, ni siquiera llegó a ser como ella, yo no soy un chico muy inteligente ni tampoco creería que soy buen mozo. Pero solo verla, escucharla, sentirla es sentirme vivo. Pensé que no podría haber nada más luminoso que el sol, pero ahora tanto el día como la noche me es igual, porque ahora estar cerca de ella es mi nuevo sol, sus palabras mi cielo y sus ojos mis estrellas. Y cuando ya no está se me obscurece los senderos por los cuales en mi transitar tránsito. Gabriela es muy hermosa, muy linda, muy bella, muy preciosa, muy bonita, muy agraciada y me da mucho gustó decirlo: pero temó hacerme mucho daño pensando en ella. Lo aparente bello  pasó, porque es cierto que también me pongo mal y triste cuando veo que ella no me presta atención, cuando yo actuó torpemente y no se como responderle. Cuando actuó incorrectamente, inapropiadamente, porque soy lento y pierdo oportunidades en la vía de rápidos autos que no se detienen a ayudar al prójimo. Yo además de lento no ayudo a mis hermanas y hermanos. 

  La vida seguirá, termina yo carcomido mentalmente, destruido materialmente. Supuestamente las personas eran "luminoso o el que resplandece", pero se dejaron llevar por cualquier boca que les hablara.  

  Yo escuchó a algunos hablar y cuando veo sus ojos los veo más ,que como personas que hablan, profesores enseñando con una cierta edad y estado anímico actual dado, como seres humanos que fueron bebés, tuvieron una mamá y papá, un hermano o hermana, pasaron por montones de situaciones incómodas, por colegios y amigos, infancia, adolescencia, juventud, adultez, por problemas con los sentimientos y las emociones: todo ello forjó sus vidas. 

 Sí, supongo que el lunes seré molido a palos y patadas, tal vez suelten algunos perros de pasada. Veo lengua y comunicación hacia adelante en el local de mi mamá. Que yo quiera a Gabriela es una cosa, que ella no me quiera y aún así yo siga queriéndola es otra muy distinta: un camino que lleva a la barca de Caronte, ¿Pero a quién?. Suicídate antes de hacer daño a alguien, pero eres un cobarde, inconscientemente dejaste que mueran miles porque no tuviste la valentía de elegir conscientemente a que miles matar. 

   No se si algún día te diré lo que siento por vos, no se como demostrartelo adecuadamente, no se si te pondría incómoda o como hacerte sentir muy bien y cómoda, no se si es posible que te guste, no se si algún día debería decirte lo que siento por vos, no se si debería sentir esto.

 

 Ya me pasó alguna vez, no quiero hacerme pasar por ello denuevo. Gusto de ser tonto e idiota.

 

  Adiós Gabriela.

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