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2 min
Dentro del gusano de metal
Reales |
06.11.08
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Sinopsis

Ahogado.

Como un piano de cola comprimido dentro de una gran válvula de vacío. Sin partitura. Sin intérprete.

Sin voz.

Respirando el vaho etílico del borracho que el azar ha dispuesto a escasos cinco centímetros de mi pituitaria amarilla… , los dos somos parte orgánica de las vísceras internas de una gran lombriz mecánica que se pasea bajo la ciudad de humo. Pienso que , si pienso esto, es para hermanarme con él, para unirme a él en una regresión casi infinita hacia el pasado, que nos una en el primigenio huevo-germen que hubo de explotar, antes del Big Bang.

Para no apartarle la cara de un manotazo.

Callado, me asaltan extrañas ideas.¿Hermanado con un borracho en el big-bang?, de donde saco esa idea, podría pensar en cómo pagar este mes la hipoteca… o tan solo, qué hacer la próxima media hora de mi existencia, luego de salir de esta cárcel de metal y luz y aire artificial. Si, mejor callado, en mi silencio. Callado por dentro.

Mejor no pensar.

Si levanto un pie de la planta de este habitáculo, nadie en su sano juicio debería apostar que, al levantar el otro, no pudiese yo levitar a escasos milímetros de una planta llena de tickets, ceniza, sudores y demás inmundicias que la cibernética caverna suele albergar.

Un asco, si.

Las miradas aquí dentro son como hilos helados. Aquí lo “humano” adquiere un significado revelador… poca diferencia encuentro a veces entre lo que en este peculiar lugar veo y lo que observo, con indiferencia, en los escaparates frigoríficos de los supermercados….

Carne plastificada.

Y al abrirse las puertas, al llegar a la próxima estación, me bajo inseguro de si lo hago por propia voluntad o arrastrado por la inercia de esta corriente humana, de humanos que todo lo arrasan.

En un minuto, aire.

Ya es lo único que espero.

Poder respirar aire.
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