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2 min
Desposesión
Reflexiones |
28.11.14
  • 5
  • 9
  • 1784
Sinopsis

La intolerancia puede acabar teniendo consecuencias nefastas, incluso para el que la profesa con arrogancia y orgullo.

Era como si nuestros sueños se estuvieran haciendo realidad. Lo llevábamos deseando mucho tiempo, y al fin veíamos cumplidos nuestros más profundos anhelos.

Nos alegramos al principio cuando misteriosamente se esfumaron los inmigrantes. Supuso un alivio, pues resultaban molestos con sus extrañas costumbres, sus idiomas ininteligibles y aquellas horrendas comidas que preparaban. 

Luego fueron desapareciendo, sucesivamente, nuestros adversarios políticos, los vecinos más fastidiosos, los amigos que habían dejado de serlo por cualquier motivo... Parecía que algún ser superior había atendido nuestras súplicas. La población de la ciudad se redujo drásticamente.

Nos entristeció perder a Enrique, sólo porque aquella noche nos molestó el teclear constante de su vieja máquina de escribir. En realidad lo apreciábamos mucho, y nos atemorizó que un pequeño desliz pudiera tener tan fatales consecuencias.

Ahora estoy aterrado. Ya no queda nadie más. Ayer perdí la mano derecha sólo porque, y de verdad que lo hice sin querer, la maldije por verter un poco de leche. Me he quedado solo, con una suerte de cuerpo en mudanza. Ya sólo puedo recordar a aquellos que una vez odié, y que ahora tanto echo de menos...

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  • Muchas gracias por tu comentario Noseque. Efectivamente, por ahí van los tiros. No me gusta explicar ni mis relatos, ni mis novelas, ni mis poemas; prefiero que cada cual extraiga sus propias conclusiones. Pero lo has "clavado", como decimos en España. Un saludo.
    El intolerante, el que cree que los demás deben ajustarse a su canon de "normalidad", puede quedarse solo. Esto lo aleja del texto de Niemöller, porque en éste habla el indiferente, el no comprometido con los demás, en un contexto de intolerancia. Por eso creo que la recreación está bien traída y aporta otro punto de vista. Saludos
    Carlos, por favor, no tienes que disculparte, y mucho menos cuando has acertado tan plenamente. Tú no has calificado de "burdo" este micro-relato (premiado por ejemplo por El País, el diario español más importante del mundo). El problema en todo caso lo tiene quien no es capaz de reconocer las influencias de las lecturas que ha tenido a lo largo de su vida. Un muy afectuoso saludo, y gracias por tus comentarios.
    Perdona Enrique, nunca pensé que citar el poema provocaría la calificación de recreación burda. También reconozco ahora que lo mencionas, la influencia de "Casa Tomada". Por supuesto estoy de acuerdo contigo, que influencia mayor tiene el escritor, que no sean sus lecturas. Un saludo Carlos
    Por cierto, el último párrafo en singular es para reforzar el salto temporal, desde el momento en que eran muchos hasta el instante en que se ha quedado solo el narrador.
    Carlos, efectivamente, siempre existen referencias. En este relato mezclo dos muy evidentes: el poema que mencionas y "Casa tomada", de Cortázar. Edgardo, lamento que mi relato te parezca burdo, pero respeto tu opinión. En mi Literatura son constantes las influencias de todos mis lecturas pasadas, aunque trato de que aportar mi propia perspectiva. Abrazos.
    Coincido con Carlos Caro, pero soy más terminante, me parece una recreación burda de un un texto emblemático. Las cinco estrellas son por la constancia de auto leerte tanto.
    Siempre llego tarde, perdona. Hasta el último párrafo me recuerda el poema de Niemöller: Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas, guardé silencio, porque yo no era comunista, Cuando encarcelaron a los socialdemócratas, guardé silencio, porque yo no era socialdemócrata, Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas, no protesté, porque yo no era sindicalista, Cuando vinieron a llevarse a los judíos, no protesté, porque yo no era judío, Cuando vinieron a buscarme, no había nadie más que pudiera protestar. Coincido con Umbrio , el último párrafo esta en singular ¿Que se hizo del otro/a intolerante? Lo catalogas como reflexiones ¿Crees realmente que el intolerante cambia?
    Muchas gracias Isabel, veo que sabes apreciar lo poético de un texto. Es una alegría inmensa empatizar así. Umbrio, tienes esa sensibilidad que acierta a pensar lo que uno escribe, cuando tan complicado resulta en ocasiones. Abrazos.
  • Pretendemos adueñarnos de la belleza, del tiempo, de la memoria... Posiblemente sólo consigamos la destrucción de aquello que una vez fue hermoso y que nuestro egoísmo extremo ha mancillado para siempre.

    ¿Somos? ¿Nos inventamos? Al final de nuestros días sólo quedan un puñado de recuerdos, que ya no alcanzamos a saber cuán ciertos son en realidad.

    La muerte de la escultora Camille Claudel, amante de Rodin, injustamente encerrada en un manicomio, es la base de este desgarrador relato. Una mujer excepcional, abandonada por todos; por un mundo en el que el machismo y los miserables podían triunfar...

    Perder a un ser querido es doloroso. Deja un vacío que nada, ni nadie, puede ocupar jamás.

    La intolerancia puede acabar teniendo consecuencias nefastas, incluso para el que la profesa con arrogancia y orgullo.

Escritor desde los ocho años. Autor de varias novelas, entre ellas los éxitos EL RUMOR DE LOS MUERTOS y DESDE EL INFIERNO.

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