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4 min
Deutscher Tod
Históricos |
06.09.15
  • 5
  • 11
  • 1722
Sinopsis

Intervención alemana en la guerra civil.

Una noche de las primeras semanas de guerra civil, cierto general español de complexión enanoide, voz atiplada y culo gordo, tras echar por enésima vez una mirada a su colección de fotografías de legionarios mostrando cabezas cortadas de bereberes rifeños -como solía hacer en los momentos de debilidad- ordenó a su oficial de enlace que, tras traerle el vaso de leche que se tomaba todas las noches antes de irse a la cama, le pusiera en conversación telefónica directa con la Cancillería de Alemania, que desde hacía tres años había caído en manos de un pintor de brocha gorda del que se contaba que, nada más hacerse con el poder en el país germano, había declarado ilegales todos los partidos que no fuesen nacionalsocialistas y todos los sindicatos y asociaciones, excepto la del gremio de talabarteros -dedicado a la fabricación de botas, correajes y cartucheras- que había sido declarado de interés nacional.

  De nada sirvió que el oficial asistente le intentase explicar al general que esas cosas no se hacían así; que, para ponerse en contacto con el Führer - a pesar de sus afinidades en lo ideológico y en lo práctico- había que cumplimentar una serie de protocolos diplomáticos inexcusables. El general insistía en hablar por conferencia con el canciller y sólo desistió de ello cuando el asistente, inspiradamente, le sugirió que, incomprensiblemente, Hitler no hablaba una palabra  de español y por contemplarse a si mismo algo ridículo intentando pronunciar el vocablo luftwaffe, con el que se le trabucaba la lengua. Tras lo cual, y dado que se encontraba un poco desvelado, ordenó que le pusieran al habla con su compañero de armas Queipo del Llano, el cual, tras una más de sus nocturnas alocuciones radiofónicas desde la capitanía general de Sevilla -en las que invariablemente les garantizaba a las personas decentes de derechas la victoria, a los rojos el paredón y a las rojas el recibir por ambas escotillas la verga de los legionarios- se encontraba en el estado habitual que le provocaba el haber trasegado ya media docena de botellas de manzanilla de Sanlúcar, por lo que, a las primeras palabras que por teléfono le pronunció el general - haciéndole saber las reticencias del gobierno de Berlín en cuanto a proporcionar ayuda militar a los rebeldes- sólo acertó a comentar: que le den café.

   La solicitud de apoyo logístico por parte del ejército sublevado contra la República, al Tercer Reich, contó con la aprobación del Ministro del Aire Goering, un gordo borrachón, putañero y cleptómano - que tras haberse revelado como un as del vuelo acrobático en la Guerra Europea, se dedicó a organizar las pandillas de la porra que quebraban cristales que previamente habían pintado con una estrella de David de color blanco- y con la intermediación de un gangster -establecido en el protectorado español de Marruecos bajo la tapadera de empresario de una agencia de camiones- que se encargaron de canalizar toda la ayuda material prestada por el estado nazi a los generales golpistas, mientras las llamadas a si mismas democracias occidentales se abstenían de prestar la más mínima, bajo un hipócrita e infame pacto de no intervención. 

   A principios de Noviembre de 1936 hacía su entrada en España la Legión Cóndor, cuyos aviones de caza y bombardeo quería el gordo Goering que probasen sus tácticas de guerra sobre una población desarmada, mientras acorazados y destructores alemanes patrullaban las aguas del Mediterráneo y ensayaban su puntería sobre civiles, mujeres y niños que huían por la costa del terror inspirado por los fascistas. Hitler en persona ordenó el bombardeo de la ciudad de Almería, que fue realizado por cinco acorazados alemanes.

   El día primero de Abril de 1937, la Luftwaffe bombardeaba durante veinte minutos la ciudad de Jaén que, por no considerarse de  importancia estratégica, carecía de defensa antiaérea. Entre las víctimas se contaron ciento cincuenta y nueve muertos, pero los heridos sumaron varios cientos. El ventiséis de Abril, cinco escuadrillas de la aviación alemana arrasan hasta los cimientos la ciudad vizcaína de Guernica, no llegándose nunca a conocer el número exacto de víctimas, estimadas en ciento cincuenta muertos, aunque hay quienes aseveran que fueron el doble.

   Se cuenta que, cuando el generalito culón recibió los informes del bombardeo, se encogió de hombros y comentó con vocecita mariconoide que él nada había tenido que ver en ese asunto. Sólo los oficiales alemanes son los responsables del ataque, terminó apostillando encogiéndose de hombros.

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  • Gracias por tus apuntes Lucio Voreno ( XIII LEG :), Nubis, te respondo en el post de umbrío. Un saludo a los dos :)
    He seleccionado este relato para la propuesta de Umbrío :) http://www.tusrelatos.com/relatos/propuestas
    Todavía hoy en día resulta sorprendente, y no menos triste, como la mayoría de españoles desconocemos este episodio tan triste de nuestra historia, del que tan poco se habla a pesar de van ya casi 40 años del final del régimen. Desgranas con acierto algunos de los episodios más tristes de la contienda, desigual en ambos bandos en cuanto a fuerzas y salvajismo. Especialmente trágico el bombardeo de Almería, ciudad en la que tuve ocasión de visitar sus extraordinarios refugios antiaéreos que han quedado como testimonio histórico de aquella época, ya que la ciudad fue en gran parte destruída. Buen relato, ameno y bien llevado. Un apunte tan sólo, en la frase "inspiradamente, le sugirió que, incomprensiblemente" convendría sustituir uno de los adverbios por otra forma pues la repetición resulta cacofónica. Por lo demás excelente. Un saludo.
    :)
    Gracias Isabel, es verdad que soy un admirador de la época negra de Goya y del esperpento valle-inclanesco :)
    Gracias, Roberto, por seguir estos relatos que sólo pretenden ser esperpéntica parodia de aquella tragedia. Es por lo que procuro prescindir de detalles técnicos. Ya ves que escribo cazas y bombarderos sin precisar si son stukas, JU s, heinkels, etc
    Me ha gustado mucho el relato y soy un asiduo lector de los tuyos que versan sobre la Guerra Civil, aunque en este caso me gustaría hacer una simple precisión. El bombardeo de Almería no fue realizado por 5 "acorazados alemanes". Alemania no tenía 5 acorazados en esa época, sino por el acorazado de bolsillo Almiral Scheer y cuatro destructores, según orden del propio Hitler, colérico porque la aviación republicana había bombardeado el "Deutschland" causando la muerte a unos veinte marineros alemanes. También parece cierto que la aviación republicana confundió el buque alemán con el franquista "Canarias". Todo lo cual no excusa, obviamente, la brutalidad del bombardeo.
    Gracias Pielfria. Bueno, al único jefe nazi que señalo es Goering. No hubiese estado de más describir la presumible reacción de Hitler al enterarse que los republicanos le habían hundido un acorazado frente a Almería, pero eso habría supuesto alargar demasiado le extensión del relato.
    A pesar de que mis simpatías son claras a favor de la República y yo sería el último en defender a ese general golpista, habría escrito, por ejemplo, en vez de “culo gordo”, "cuyo trasero necesitaba dos sillas para sentirse cómodo”. También me refiero cuando describes a los mandos nazis. En vez de utilizar demasiados adjetivos. lo cambiaría por acciones. En cuanto a la veracidad de tu historia estoy totalmente de acuerdo y me sumo a la denuncia.
    Gracias por tu aportación ortográfica, Pielfria. Aunque me gustaría también que me dijeras qué parte te resulta planfletaria. Supongo que no será el apunte esperpéntico que hago sobre el generalísimo.
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