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6 min
Día 23
Ciencia Ficción |
21.12.14
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Sinopsis

Crónicas del antropoceno.

¿Tienes hijos?, yo tenía perros y los amaba, fueron los primeros en morir, nada tan duro como ver a quién amas vomitando su interior, todo su rojo y gelatinoso interior.

Hace mucho frío lo habrás notado, y el agua está contaminada, las ratas no son tan fáciles de capturar y al menos a mí las cucarachas me sientan fatal.

¿Estas guerras? Todos, absolutamente todos colaboramos, todos somos nuestros gobiernos a los cuales tributamos, y las decisiones de los mismos, democracia, acéptalo, tú y todos tus seres queridos financiaron esto, ¿hubieras podido detenerlo? Yo creo que no. 

Con seguridad, los ataques atómicos a los centros de desarrollo de armas biológicas desataron la última guerra entre humanos, los conflictos civiles a nivel mundial se expandieron desde las naciones mas afectadas al resto del planeta.

Un gigantesco invierno nuclear plagado de cepas de virus mortales, un conflicto que se nos fue de las manos.
Por primera vez todos tuvimos que defendernos por nosotros mismos. Militares de todas las naciones armadas gastaron todo su armamento pesado, reduciéndonos a tan solo un puñado de supervivientes, todavía no estábamos preparados para el colapso de nuestra especie, aún cuando empezaron las revueltas a escala mundial tras los primeros ataques nucleares, en la TV se hablaba del tiempo, del paro y de cuantas cosas nos faltaba comprar para ser felices, tal vez nuestra especie estaba acabada mucho antes de la última guerra. Puede que todo empezara con la radiación de las primeras pruebas nucleares, o la industrialización,  y la negación a aceptar las nuevas tecnologías, nuestro voraz hambre por devorarlo todo y reproducirnos sin control, o la deforestación para crear cereal para alimentar animales y luego vender sus cuerpos en delicadas bandejas de poliuretano, o tal vez empezó mucho antes. El caso es que siempre estuvimos a tiempo de solucionarlo, pero parece que no a la altura.
Nos armados con lo que pudimos encontrar, he visto gente con ametralladoras  AK47, Subfusiles G36 y armas que solo había visto en videojuegos . Guerrillas y pequeños ejércitos formados por la necesidad de defenderse y almacenar lo poco que quedó. En unas pocas semanas el caos dominaba el planeta. La falta de recursos nos volvió rabiosos, desconfiados e intolerantes con todos los demás, más cuando la esperanza de vida se reduce a semanas en el mejor de los casos. imagino que algunos humanos habrán conseguido refugios, incluso medicinas, pero a quienes estamos fuera la radiación y las enfermedades nos matan cada día, de maneras grotescas.
Hay que moverse constantemente, todavía queda comida en algunos pueblos en las casas abandonadas y en algunos almacenes, pero pura mierda lo que nadie quería comer, guisantes, espinacas, vegetales varios, todos asqueros. Lo bueno es que esas latas tienen agua y hace tiempo que encontrar agua potable es difícil, mientras recuperamos algunas latas de maíz que habían volado a unos cien metros de un almacén pakistaní alcanzado por algún proyectil el sol nos quema a travez de la neblina constante que nos cubre.
La piel se nos cae en fragmentos grandes, y muchas veces gruesos, dejando heridas sangrantes de un color exageradamente rojo, si no lo tocas casi no duele.
Nuestros perros, amigos, y familia al igual que la mayoría de la población estaban muertos, o por los ataques nucleares o los proyectiles que se dispararon masivamente, o las guerrillas, las quemaduras producidas por el gas mostaza o las enfermedades que te hacían vomitar sangre hasta que ya no te quedaba, o cagarla, o simplemente quedas hecho una bolsa hinchada de sangre en descomposición. Eso, si no te mata la radiación, te desorientas, vomitas, se te cae el cabello, te mueres...

Cada territorio fue víctima de su propio arsenal biológico y de la radiación.
La esperanza de vida se hace cada vez mas corta, y si no consigues salir de las zonas altamente radioactivas a tiempo estas muerto. Sin un contador de radiación estas muerto.
Fue una suerte el haber tenido esas mascaras de gas polacas, y el contador Geiger, pensar que los colegas se reían. Aquí el gas nervioso no llego, pero la radiación es alta, hemos estado días en zonas a 600 milicieverts esos niveles de radiación son suficientes para dejarte tieso en pocos días sin máscaras .
Estamos realmente cansados y deteriorados ayer nos topamos con un grupo armado que tienen trajes completos anti-radiación y buenas armas, conté 2 M16 y unas cuantas semiautomáticas, parecen militares.Se dirigían hacia el mismo poblado que nosotros, decidimos seguirlos con distancia, al parecer buscábamos lo mismo.

Hoy se llevaron todo el Wisky  y luego prendieron fuego a la última licorería que quedaba en pie en al menos en 300km, es a lo que veníamos nosotros, ya no podemos seguir adelante y solo queríamos una ultima copa antes de morirnos, que  puto asco.

Así que hoy toca venganza, ¡aunque te estés muriendo eso siempre da ánimos!
Tenemos unas catanas que nunca hemos utilizado, y no creo que usemos, el día 2 encontramos 24 granadas de mano y mascaras de gas modernas en buen estado con unos cuantos recambios, eso nos mantuvo vivos todo este tiempo pero ya no tenemos filtros, lo encontramos todo en un camión del ejercito, creíamos que transportar las granadas con lo que pesan las jodidas era un error. Probamos un par hace tiempo y tienen poco retardo unos 6 segundos son perfectas.
Nos quedamos sin whisky pero aún podemos hacer algo divertido, a Sea le hace ilusión, a mí me hace ilusión ver la suya. Los hemos seguido hasta que acamparon  tendremos que ser muy rápidos y apuntar bien, sólo tenemos esas granadas, cogemos una, minimizamos el sonido con nuestras camisetas, alguien nos ve, alguien explota, y los demás segundo a segundo por los próximos 10.. Me pregunto si lanzar 20 granadas seguidas a un objetivo es excesivo, pero vuelvo a recordar el whisky, ¡que cabrones! además ya esta hecho, de todos modos dudo que volvamos a necesitarlas. Y las últimas 2 son para nosotros, queremos morir dignamente.

Resultará romántico desintegrar nuestros cuerpos al unísono.
Por cierto, aún no he visto nada que se parezca a un zombie, en su forma de actuar digo, de aspecto todos lo parecemos. Bienvenido al principio del fin del antropoceno.

   

 
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