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3 min
Dime, amor o dulce sucedáneo
Amor |
05.01.16
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Sinopsis

Me gustaría saber contar historias, poder desgranar las penas propias y ensuciar páginas con divagaciones literariamente embellecidas. Pero no sé. No he aprendido a hacerlo.
Entonces me sumerjo en una canción y dejo que el ritmo repetitivo me arranque las lágrimas que, de otra forma, se niegan a abandonar mis ojos. 
Es muy sencillo fundirse con la música. Aún más sencillo es que el corazón anide en una melodía conocida y se acomode, dispuesto a envolverse en sí mismo y repasar lo que no fue y pudo haber sido; lo que fue y no debió haber sido.
Sin embargo, las canciones solo instan al apetito a ansiar más. A necesitar más. Un más que se resume, cómo no, en palabras difíciles de enhebrar, difíciles de coser y todavía más difíciles de rematar. 
Por eso me gustaría escribir de la misma manera en que pienso, en que dilucido, en que me quiebro y me rehago interna y externamente. Me gustaría decir que me avergüenzo y que, a la par, siento dentro una especie de orgullo que amenaza con alojarse indefinidamente. Me gustaría decir que me he perdido aun cuando me creía perfectamente sujeta. Me gustaría, por supuesto, saber expresar la estúpida, imberbe y predecible desazón que reconcome, no obstante, soy incapaz.
Me duele lo que no me dolía, me late lo que no me latía, imagino lo que no imaginaba y las perspectivas se me han retorcido, dislocado. 
Quizás sea eso, ¿no? Una luxación cardíaca o cerebral, una detención inicua del tiempo en el recuerdo exacto en que comienzan a replantearse las cosas.
Nadie menciona el amor, pero todos lo piensan. Nadie lo siente, pero lo intuye. Nadie lo quiere, pero lo ansía tanto más que al mismo oxígeno.
¿Cuándo se habla de amor? ¿Cuántos años se necesitan para ver pudrirse la razón? ¿Cuántos golpes, cuántos anhelos? Pero, lo más importante y usualmente olvidado, ¿cuándo deja de hablarse de amor? ¿Cuándo retorna la articulación a su encaje? ¿Cuándo se recupera el corazón del infarto permanente que lo mantenía en el filo? ¿Cuántos años se necesitan para sanar lo infecto?

Dime, seas amor o sucedáneo, o mero adelanto del dulce postre, dime, pues, qué se supone que ha de hacerse para aprender a escribir sobre ello. Y superarlo.

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