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Reales |
15.04.13
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Sinopsis

A ver si se anima la web con este pequeño homenaje a la fatalidad. Más en 480kmdepalabras.blogspot.com.es

Se acercó sonriendo y se paró frente a mí, sin dejarme seguir mi camino.

-¿Hola? –me preguntó extrañada.

No la conocía absolutamente de nada.

-Te estás equivocando de persona.

 La esquivé y continué subiendo las escaleras del metro.

-¡Luis! –gritó mi nombre.

Me giré y volví a quedarme mirándola. Había algo familiar en esos ojos que me observaban expectantes, pero no la conocía de nada.

Negué con la cabeza sin entender muy bien por qué sabía mi nombre. Me giré y seguí subiendo las escaleras para salir del metro.

Escuché unos pasos apresurados a mi espalda y noté cómo se colocaba a mi lado.

-Deja de tomarme el pelo –dijo.

Al volverme vi que aquella mujer sonreía.

Me quedé mirándola. Nada, no la conocía de nada.

Negué de nuevo con la cabeza.

-Te estás equivocando de persona. No te conozco.

-Claro que me conoces, idiota –dijo testaruda.

Intenté continuar mi camino pero me cogió del brazo.

-Basta ya, Luis  –suplicó.

Me giré a mirarla y vi que la sonrisa se había borrado de sus labios.

-A ver, ¿de qué me conoces? –le pregunté mientras tiraba para que me soltara el brazo.

-¿Pero quieres parar ya?

-¿Parar de qué?

-De hacer el tonto.

-Me temo que no te conozco.

De repente empezó a reírse y me volví para ir a casa.

-Yo también sé jugar –escuché que decía.

De nuevo volvió a colocarse a mi lado.

-Por favor, quieres dejar de seguirme.

-Perdona, debo haberte confundido con otra persona –me dijo sonriendo-. Me llamo Elia y tú…

Fui a contestarle pero me interrumpió.

-… Luis Ferrer –terminó.

Me detuve de golpe.

-A ver, me estás gastando una broma.

-La misma que me estás gastando tú.

-¿Cómo sabes mi apellido?

-Ah, pura casualidad –contestó Elia-. Encantada de conocerte.

Se me acercó y me dio dos besos.

-¿Te apetece tomar un café? –propuso-. No, café no, a ti seguro que no te gusta. Quizá más un refresco.

Me empecé a reír. Alguien me estaba tomando el pelo.

Fuimos en silencio hasta una cafetería y ella pidió por mí una coca-cola y ella se tomó un cappuccino.

-A ver, ¿Quién eres?

-Elia –dijo riéndose.

-Sí, eso ya lo has dicho. ¿De qué me conoces?

-Pues estaba en la estación y te he visto pasar y me he dicho ‘Voy a tomarle el pelo a ese tío de ahí. Seguro que se llama Luis Ferrer’ –empezó a descojonarse.

-Qué cabrón, esto seguro que tiene que  ver con Juan.

-¿Juan? ¿Tu hermano?

-Sí, mi hermano –dije mirándola con desconfianza-.¿Lo conoces del curro o algo?

Se rió ante mi pregunta.

-Sí, lo mismo lo conozco de eso –concedió mientras se bebía el capuchino.

-¿Elia es tu verdadero nombre?

-No, Elia es un nombre en clave.

-Claro –afirmé sin demasiada convicción.

-¿A dónde vas?

-Antes de que me liaras, iba a mi casa.

-¿Seguro que ibas en la dirección correcta?

-Seguro.

Continué bebiéndome la coca-cola mientras la miraba tomarse el café y veía cómo se reía entre trago y trago.

Me levanté y fui a la barra a pagar y empezó a sonarme el móvil.

“Elia” ponía en la pantalla.

Miré hacia la mesa en la que estaba ella y vi que tenía el móvil en la mano.  Hizo un gesto para colgar y mi móvil dejó de sonar.

-¿Por qué tengo tu número memorizado en mi móvil? –le pregunté cuando llegué a la mesa.

-Magia.

-Cabrón del Juan…

-Sí, eh… qué cabrón…

-Mira qué foto tengo –dijo tendiéndome el móvil.

Me quedé de piedra y lentamente me senté frente a ella en la cafetería. En la foto estábamos Elia y yo, juntos.  Yo pasaba mi brazo por sus hombros y ella apoyaba su cabeza en mi pecho.

-¿Cómo has hecho esta foto?

-Magia también.

-No me está haciendo ni puta gracia la bromita –le dije-. ¿Quién eres?

-Ya te lo he dicho. Elia.

Le devolví el móvil y me quedé mirándola. Cuanto más la miraba, más creía ver algo reconocible en sus rasgos, pero no tenía ni puta idea de quién era. Quizá la hubiese visto alguna vez, pero esa foto no había existido nunca. No era real.

-A ver, si sabes quién soy, dime de dónde es mi familia.

-De Alicante.

-Sí… ¿De qué trabajo?

-Recursos humanos.

-Mi comida favorita.

-El pan tostado.

Aquello no me estaba gustando nada.

Miré a mí alrededor por si había cámaras o alguien que me conociese, pero no encontré nada fuera de lo común. No me estaba gustando todo aquello.

-¿Cómo sabes todo eso?

-Porque vivimos juntos.

-¿Cuándo?

-Ahora vivimos juntos.

-No, no te conozco de nada.

-¿Quieres parar ya, Luis? Esto ya no tiene gracia –dijo con tono de disgusto.

-En eso estoy de acuerdo –le dije levantándome. Me acompañó a la salida. –Encantado de conocerte, Elia, pero me voy a casa. 

Le di la espalda y empecé a caminar.

-Vas en la dirección contraria, imbécil –me gritó.

-No, voy en la dirección correcta.

Continué caminando hacia casa. Todo debía ser cosa de Juan, el muy cabrón siempre se las gastaba así.

Llegué a la puerta del edificio y saqué las llaves y ninguna entraba en la cerradura. Aquellas eran mis llaves y aquella era mi cerradura, pero por más que probaba ninguna de las llaves abría la puerta. Toqué al timbre del quinto, contesté “el cartero” y me abrieron la puerta.

Subí en el ascensor y cuando llegué a mi piso de nuevo pasó lo mismo. Ninguna de las llaves entraba.  Me iba a tocar llamar a un cerrajero. De repente, la puerta se abrió un resquicio y el rostro de una anciana se asomó.

-¿Qué quiere? –preguntó.

-¿Qué haces en mi casa? –intenté empujar la puerta pero tenía la cadena puesta.

-Voy a llamar a la policía –amenazó mientras cerraba la puerta desde dentro y pasaba el cerrojo.

-¡Eso, llame a la policía! –grité dándole una patada a la puerta.

Bajé a la calle. Aquello no tenía sentido. Miré la avenida en la que estaba y el  número de la puerta. Aquella era mi casa, no había duda. Miré el panel con los timbres y vi que en el de mi piso no estaba mi nombre escrito. Había otro, uno que no me decía nada.

Me senté en el portal hasta que el móvil empezó a sonar. En la pantalla aparecía “Elia”.

-¿Pero quieres venir a casa? –me preguntó nada más descolgar.

-Estoy en la puerta.

-No, en la puerta estoy yo. Esperándote. ¿Quieres dejarte ya del jueguecito?

-Me parece que no sé llegar a casa, Elia –contesté al darme cuenta de que, de alguna forma, había un vacío en mi memoria. 

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Otros relatos del autor
  • Me ha fallado un pelín el final. Desde las primeras líneas cruzaba los dedos porque tuviera un desenlace sorprendente y con explicación, que no quedará en el aire. Pero me han encantado los diálogos. Es una cosa en la que me fijo siempre mucho, me gusta que sean creíbles, auténticos, y estos lo son y mucho. Leo habitualmente muchos, de autores incluso más o menos importantes, o en la tele, en series o películas, y enseguida pienso: la gente de la calle no hablamos así. así que aplaudo muchísimo cuando alguien consigue lo que tú en este texto. Felicidades.
    Excelente relato, realmente provoca cierta desesperación. Parece un gran principio, podría continuar en una historia más que interesante. Saludos!
    Otra cosa, la sinopsis está muy bien condensada, de hecho en las primeras páginas se habla ya, de revivir a la Reina, no he contado nada. He leido mucho desde pequeña para saber lo que debe o no debe contarse. ¿Qué más? La música se extiende segundos más allá de la última imagen, no sé qué vídeo has visto tú... Y por último, si comentas, pues infórmate completamente de todo y no quieras hacer alarde de tu "sabiduría" para marcar tendencia. Igualmente gracias. Un saludo.
    Te comento aquí, porque no veo otra manera de que lo leas. Te agradezco tus comentarios, pero como es evidente no has leido nada mío, si no, te habrías dado cuenta de que hay media novela colgada ya, capítulo a capítulo. No es colgar un enlace porque si!
    Seguramente que un caso de amnesia parcial en una persona joven puede darse algo así, incluso sonreír cuando ves que alguien introduce las llaves en el frigorífico. Sin embargo este relato me ha recordado al alzheimer... a cuando les dices .¡ Pero papá que soy yo! Y mirándote fijamente te dice con voz calmada. -Señora, yo a Ud. no la conozco de nada... Aún así y valorando este relato, me encantó la forma de escribirlo... te dan ganas de zarandear al tal Luis y decirle, venga chico despierta ya...Felicidades compañero no has pasado desapercibido... es muy bueno.
    Un relato con dos lecturas, ambas descorazonadoras. Pero a mi me has sacado la sonrisa con ello, parace que a Lucia y a Astarte también. Calentando motores, por supuesto. Y también una excelente manera de exorcizar el infortunio. :))
    Me alegro mucho de que estés de nuevo por aquí. Ya sabes de mi debilidad por ti. Me ha gustado mucho el relato,escrito casi exclusivamente en forma de diálogo y que, por otro lado, pienso que era la mejor forma posible. El contenido, profundizando, me parece un poco angustioso. Olvidarse de todo y de todos tiene que ser de las cosas más tremendas que le puede pasar a un ser humano. Besitos
    Qué mejor forma para describir los infortunios informáticos que un relato. Se me escapa la sonrisa en algunas partes pero creo que juego con ventaja. Me ha gustado sobre todo el diálogo ágil.
    Por fin te tenemos de vuelta por aquí y en el blog. Vaya calvario has pasado y que bien retratado lo has dejado en el relato... texto plagado de guiños, solo a descubrir por valientes. A mi aún se me escapan todos. Como te gusta jugar, dejar pistas...hay que leerte con ello en mente y descubrirlos. Todo un ingenio de la literatura.
  • Un poema para demostrar que de algún modo sigo vivo. Como siempre, "Sin respiración" en Amazon junto a escritores de TusRelatos.

    Uno de esos poemas en los que me permito más licencias -aún- de las habituales. "Como un fantasma tras la cortina de mis-tus ensoñaciones...

    Otra parte disgregada de la unidad. La vida crece, se ramifica. Si se desea, se puede leer un relato previo llamado "Con Sugar" -en mi perfil-, si bien, como siempre, es un relato independiente. "Me gusta pensar, también, que era algo venenoso para lo que sólo Sugar tenía antídoto."

    LucíaClementine me recomienda la versión de Nancy Sinatra de la canción "Bang bang (my baby shot me down)" que pasa a ser el título de este relato antes titulado "La vida en su teatro".

    "Application Error" es que te pregunten si le quieres y no encontrar respuesta. [¡Rayos!]

    "La Atlántida es el único refugio en el que existen las segundas oportunidades." 480kmdepalabras.blogspot.com

    desarraigar. 1. tr. Arrancar de raíz una planta. // 2. tr. Extinguir, extirpar enteramente una pasión, una costumbre o un vicio.

    A ver si se anima la web con este pequeño homenaje a la fatalidad. Más en 480kmdepalabras.blogspot.com.es

    Dedicado a ender por lo gran persona que es y por la enorme labor que hace como usuario de TusRelatos.com. Ahí a la derecha se puede comprar su ebook, en Amazon, editado por TusRelatos.com junto con otros ebooks de compañeros de la web.

    Un relato para demostrar que sigo existiendo pese a mis ausencias. Sobre la comprensión y el mirar atrás.

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Estoy por encima del bien, del mal y de las estrellitas. Contacto por correo: constrdc[arroba]gmail.com Puedes seguirme en Facebook y Twitter.

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