cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

6 min
Distintos
Suspense |
27.07.15
  • 5
  • 1
  • 1091
Sinopsis

Relato policiaco

“No es la tristeza, es tu alma; y por cómo me mira, diría que me odias”

 

-Flecher, he encontrado estas palabras en el espejo del baño. Sí, no me mires con esa cara. Los primeros agentes en llegar no quisieron tocar nada, y en el grifo de la ducha salía agua caliente.

 

Entonces Flecher miró de soslayo a su inocente e inexperto compañero, para terminar soltando una irónica carcajada.

 

-Bueno, y usted me decía…,¡ah sí!, que era su vecino de enfrente. Entonces, no escuchó nada de nada, ¿no? Pues entonces…,¡márchese como el resto!-Dijo con malos modos.

 

-No tenemos nada nuevo, ¿no, jefe? –Preguntó el joven resignado.

 

-Hombre hijo, si lo miras desde esa perspectiva, no. Veo que eres un chico avispado ¿Cuánto llevas conmigo, seis meses?, pues yo creo que deberías saber un poquito más.

 

El chico se dio media vuelta.

 

-¡Oye, no te vayas!, ¡dame un cigarro!

 

-No debería fumar en la escena del crimen –Sugirió tartamudeando.

 

-Mira chaval, eso no es lo importante. Lo que prima en esta profesión es no dejarte sorprender, ser más listo que tu enemigo, además, no te preocupes, acabarás siendo como yo.

 

-Me parece muy bien sargento, no creo que deba ironizar, máxime cuando se ha perdido la vida de una compañera. Por cierto, si salimos ya, podremos llegar cuanto antes a la nueva dirección que nos ha pasado la central. Está justo al otro lado de la ciudad. Y por último decirte, que nosotros ni somos ni seremos iguales. Eso sería como comparar al día y a la noche.

 

-Espera Peter-Sugirió Flecher haciendo caso omiso a la conversación.

 

Flecher se quedó mirando a una estantería atentamente, sacó de uno de sus bolsillos un pañuelo, para después ponerse las gafas muy despacio, y con delicadeza extrajo de una fila un ejemplar de un disco de Frank Sinatra.

 

-¡Dios Mío!, ésta fue una edición limitada. Tengo que escucharlo, ¡ya!

 

-¡Pero Sargento!-Peter no daba crédito.

 

-Vale, no te pongas así. Me lo llevo y lo escucho en casa-Le contestó riéndose y echando humo de tabaco por doquier.

 

El traslado al nuevo lugar del crimen fue incómodo y tortuoso, Flecher no dejó de espetar improperios hacia el chico.

 

Ya, en el lugar de los hechos.

 

-Venga chaval, dile a los de uniforme que se retiren un poco y que nos dejen trabajar a los que sabemos. Pero, por favor, con mala leche.

 

Inexperto pero educado, hizo que todos se marcharan.

 

-Venga, yo no voy a entrar en el baño. A ver pipiolo, dime que observas.

 

-Pues hay una mujer…

 

-Espera, espera, no me digas nada. Hay un mensaje en el cristal, hay una mujer estrangulada en la ducha con signos de violencia en el cuello, y es policía.

 

-Yo creo señor que debe dejarse de juegos, los otros le pueden oír y pueden creer que se lo está tomado usted a la ligera.

 

-Muy bien, lo que tú digas, pero dame un cigarro anda.

 

-¿Tampoco sabe qué el tabaco mata?

 

-Quién me va a matar eres tú con tanta tontería.- Contestó Flecher, delante del resto de agentes, dejándole en evidencia.

 

Más tarde, bajando las escaleras del edificio, Flecher, dejó marchar al chico a su casa para descansar, llevaban cuatro días sin parar y seis crímenes a cuestas.

 

-Chico descansa, y por cierto, ya te lo he dicho varias veces. Si mientras tú descansas me quieres mandar a tu novia, solo tienes que decirlo.

 

-Sí, muy gracioso. Prefiero que te gastes el dinero como haces todos los días, para mantener tus propias satisfacciones.

 

Se produjeron nuevos asesinatos en su ausencia. Los dos detectives se reunieron dos días después en la cafetería de siempre.

 

-Buenos días Flecher. ¿Qué te pasa? Tienes mala cara.

 

-Anda tonto, dame un cigarrillo, y cállate.

 

Entonces empezó a toser y por poco se cae al suelo, fruto de un pequeño vahído.

 

-¡Pero, bueno!, ¿qué mierda me está pasando hoy?

 

-Creo que deberías irte a casa Flecher.

 

-De verdad, ¡no abras la boca!, así harás algo de provecho.

 

-No te pases con el chico- Profirió un agente de rango superior, que se encontraba junto a él en la barra.

 

-Sí señor, descuide.

 

 

 

Recibieron una llamada, y salieron a toda prisa a una nueva escena del crimen.

 

-Chico, antes de ir, podríamos pasarnos por mi casa. Me he dejado la pistola en casa. ¡Qué despiste!

 

A Peter, todo le pareció muy raro, sobre todo porque cuando Flecher estuvo a punto de desmayarse, pudo comprobar como su arma reglamentaria se encontraba en su funda, adosada a su cuerpo.

 

-Si quieres te espero aquí.

 

-No seas así hombre, sube y te enseño mi humilde morada.

 

Seguía desconcertado por el cambio de actitud del sargento.

 

 

 

-Bueno, pues éste es mi hogar. La verdad que no tiene mucho.

 

- Sargento, se escucha un grifo abierto.

 

-Joder, me habré despistado.

 

Peter fue con mucha cautela a cerrarlo, pero transcurrieron unos segundos en silencio.

 

-Chaval, ¿Qué te parece?- Le preguntó Flecher antes de entrar al baño.

 

La escena era tétrica e inesperada. Había una mujer desnuda, degollada dentro de la ducha, aún sangraba. En el espejo un mensaje: “No es la tristeza, es tu alma; y por cómo me mira, diría que me odias”

 

-Chico, las cosas son así. Ahora tendrás que buscarte otra chica. Ahora dame un cigarro-Le pidió palpándole el bolsillo de la camisa.

 

El chico estaba quieto como una estatua, y Flecher se sirvió él solo.

 

Después de encendérselo pudo ver el mensaje en el espejo. Quedó también petrificado.

 

-¡Qué hijo..!, ¿eres tú, quien escribe estos mensajes?

 

El chico seguía sin contestar. Y Flecher de nuevo, comenzó a toser hasta caer al suelo inconsciente. Peter impertérrito seguía con la mirada perdida, aunque del bolsillo de su camisa donde portaba su cajetilla de tabaco estuviera empapado, de él emanaba una extraña sustancia.

 

Cuando llegaron los primeros agentes de policía a la casa, se podía escuchar, incluso desde la calle, el tema de Sinatra “night and day”.

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor
  • 80
  • 4.4
  • 463

Escritor aficionado. Sin disponer de mucho tiempo intentó leer, y escribir sin reprocharme el que perdí en su día. "Nunca podrán profanar tus ideas y tus pensamientos, mantener limpia la conciencia es vital para un alma transparente"

Tienda

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
19.09.18
25.05.18
Encuesta
Rellena nuestra encuesta