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8 min
Doble vida (Mondragon)
Terror |
06.08.15
  • 5
  • 1
  • 779
Sinopsis

Censura D, sexo y violencia, deberían hacer una película. Día del Victimario.

Donde esta ese pase especial
para salir del subsuelo ?
si después del temblor
hay solo mascaras chinas.
y tu reencarnación
tropezando en la avenida...

Es un día común
un día común en la superficie
dame un día común
un día común
emociones simples

(Cerati, Ficicchia)
Soda Stereo


Una vez mas sintió la garganta seca y ese peculiar hormigueo en todo el cuerpo, y eso era una señal inequívoca: esa noche tendría que volver a matar. El aire le faltaba y percibió el mismo delicioso cosquilleo en el bajo vientre que hacía unos años sentía al visitar burdeles; no es que hubiera dejado de ir sino más bien que ya se había vuelto demasiado habitual, al igual que su sed de sangre. Las emociones en su vida tenían que ir "in crescendo" por que cuando ya no sentía ese cosquilleo ni la garganta seca ni la falta de aire, tenía que buscar algo mas potente.    

No consumía drogas pues la realidad le gustaba tan cruda como era. A veces se sorprendía a si mismo y hubiera sorprendido a cualquiera al comprobar como un ser humano puede convertirse poco a poco en un monstruo, pero como buen egoísta que era, sabía que el placer personal es mas importante que cualquier remordimiento propio o cualquier señalamiento de desaprobación ajeno. Así que se vistió con su chaqueta de paracaidista sus botas de punta metálica, tomó una de las linternas Mag.-lite del cuarto de las herramientas, guardó la linterna en uno de los bolsillos internos de la chaqueta, cerró la cremallera, se colocó una especie de bufanda cerrada alrededor del cuello a la que llamaremos braga y que sirve para cubrirse la cara hasta la altura de la nariz, y metió las manos en los bolsillos, siendo de este modo que salió a dar su paseo nocturno.
 

Que calles tan oscuras, definitivamente hace falta estar loco para salir de noche por esta ciudad, pero el caminó con paciencia; normalmente en las zonas adyacentes a su casa se cuidaba mucho de no hacer nada, pero es que aquella noche...., se sentía poseido por un sentimiento similar al de otros  tiempos en los que a golpes les rompía la nariz a los demás niños sin motivo alguno, era incontrolable, e invencible por supuesto. Se encontraba ya bastante retirado de su casa pero seguía dentro de los limites de la urbanización, que era enorme y abierta al transito; cuando súbitamente escuchó tras de si el resoplar de una respiración cansada y el rumor de pasos que de vez en cuando se arrastran por el asfalto, apretó los puños dentro de la chaqueta y se puso alerta sin voltear a mirar, era demasiado experto como para eso; lentamente pasó junto a el a un ritmo pesado y cansado una preciosa muchacha de negros y largos cabellos, de bellas formas que llevaba puestos unos muy excitantes pantalones de lycra cortos y que difícilmente llegaba a los 18 años; esto no entraba dentro de su estilo pero es que aquella noche se sentía diferente, mas trastornado si es que acaso eso era posible.    

El jadeaba sin haber caminado a un ritmo demasiado fuerte, pero su falta de aire era psicológica. La vio con apetito animal, con los ojos desenfocados propios de una bestia, aunque ya hacía tiempo que el había dejado de ser humano. Las nalgas de la muchacha eran exquisitas, y el delicioso bamboleo de estas en bonita conjunción con las apetecibles piernas fue lo que lo decidió, a pesar de ser relativamente cerca de casa, a pesar de ser una niña; y se sorprendió, como a veces le pasaba al descubrirse una nueva faceta, ante el hecho de no haber pensado antes en las violaciones. Apuró el paso para alcanzarla, ella estaba cansada era quizá su segunda vuelta al circuito de la urbanización el cual tenía unos 7 u 8 Km. de cortas y rápidas bajadas y de largas y muy extenuantes subidas.    

Metió la mano en la parte de atrás del pantalón de la muchacha, quería divertirse, vamos, todos necesitamos divertirnos a nuestra manera; a pesar del peligro de que la muchacha gritara, cerca había algunas casas en las que se podía entrever alguna que otra luz encendida. Introdujo solo las puntas de los dedos, ella dio media vuelta de inmediato, atónita y asustada, pero dispuesta a defenderse, pero el con un veloz movimiento le arranco el pantalón corto como quien arranca un ticket de registradora; era muy fuerte por eso había podido abusar siempre de los demás, ella se dispuso a gritar pero su mano experta le tapo la boca precipitadamente dejando su aullido de pavor atascado en la garganta, los ojos de ella se convulsionaron al ver su cara, era por supuesto la aterrorizante cara de un monstruo, un monstruo que le estaba arrancando la ropa y convirtiéndola en jirones, la parte de abajo con la mano libre y la de arriba a mordiscos como el depredador que era; rápidamente la levantó en vilo llevándola frenéticamente hacia el monte de la orilla de la carretera internándose en este pendiente abajo; una vez allí rompió su frágil prenda interior como si nada, como si estuviese elaborada de chicle; con suavidad sin el menor ruido la posó en la hierba en una escabrosa imitación de acto de amor, sujetándola muy bien empleando para ello las rodillas, y acto seguido introdujo dos dedos, ella cerró los ojos y convulsionó su rostro en un rictus de dolor y terror, y quizás también para no seguir viendo esa cara, los embutió hasta dentro muy pero muy profundamente, eran unos dedos enormes, los sacó para chuparlos ávidamente, -tal vez me vuelva vampiro-, pensó estúpidamente,  pues sus formidables dedos habían roto el himen de la muchacha todavía virgen.    

Se detuvo por un instante ante la presencia de un automóvil cuyo ocupante escrutaba la negra espesura en su dirección y que al instante arrancó con presteza, la bestia no se molestó en reflexionar ante este hecho, su excitación ya alcanzaba el paroxismo; mientras ella se debatía y golpeaba con toda su fuerza a pesar del miedo y el sufrimiento pero sus golpes eran inútiles contra el; sus senos también quedaron al aire, hacía frió pero en aquel rincón del mundo el calor era insoportable, incluso a pesar de su desnudez.

 El abrió diestramente sus propios pantalones con la mano que había estado dentro de ella sacando al aire de la noche un miembro ingente, grueso, fácilmente comparable con los pinos de los alrededores. Ella se asustó mas que nunca ante la inminencia de la violación golpeando aun mas, buscando sus ojos con las uñas pero impotentemente, aquello era demasiado fuerte; gritó y lloró para sus adentros cuando la penetró, pues aquella enorme mano la había dejado completamente muda.    

El hecho de que gritara para poder escuchar su supremacía sexual reflejada en el alarido que profiriera la muchacha lo llenaba de maniático placer, pero su mínima parte de conciencia y recelo de ser descubierto aun podían mas que esos deseos de ente perturbado. Para ella aun faltaba lo peor o quizás es posible que el poner fin a ese suplicio no resultase tan malo, el problema fue la forma de acabarlo, por que sin querer usar la linterna, ya que consideró a la chica demasiado bella para golpearle el cráneo deformándoselo; a la vez que la violaba decidió poco a poco irla estrangulando, al principio con una sola y enorme mano, para después, al no poder ella ya casi respirar ni emitir sonido alguno, y él al aproximarse al clímax sexual (con el pené y las piernas cubiertos completamente de sangre) utilizar ambas manos. Los ojos de la muchacha se brotaron aun mas amenazando con salirse de las órbitas, en una obscena parodia del asombro que manifestaban las caricaturas de Tex Avery.

Sería difícil determinar si bien debido al horror, al dolor, a la presión en el cuello o a la absoluta certeza de conocerlo y darse cuenta durante los últimos instantes de su vida de que había sido ultrajada y asesinada por alguien a quien creía un amigo.

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Me apasiona el relato sobretodo el de terror. Me encanta tomar pequeñas situaciones e intentar hacer de ellas un viaje introspectivo sobre la naturaleza humana.

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