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6 min
Horno de vapor, aventura versátil
Ciencia Ficción |
02.03.15
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Sinopsis

Yo al igual que los demás quería recordar, saber quién era, de dónde provenía y pensar cómo salir de aquel infierno. Provoque al nuevo a pelear, el vapor contaminado había entrado hasta su cerebro y con violencia aceptó.

 

 

A penas entraba luz y aire a cada instante que se abría la puerta. 

Me sentía prisionero de mi propia pasión, como en una cárcel podía sentir las manos y los pies sujetos. Como si estuviera una cámara de gas contaminante. Estaba dentro de un lugar donde el espeso vapor se iba incrementando y mi mente como la de los demás, no pensabas lógicamente. Los curiosos sonidos que despertaban mi creativa imaginación, la poca luz que se movía entre la oscuridad y el aroma a eucalipto y menta bañado en testosterona, que despertaban mis sentidos por sobre todo límite. 

Las respiraciones eran agitadas, los “prisioneros”  nos íbamos inquietando cada vez que la puerta se abría y con la poca luz que se colaba, entraba un hombre más a aquel horno de vaporhumedecido.

Algunos se fascinaban vernos enfrentarnos entre nosotros, en cada encuentro se ponía en manifiesto la necesidad de los “prisioneros”.

Recordaba la primera vez que entre al horno de vapor, como si el infierno se hubiese abierto ante mi, había entrado en la más espesa oscuridad donde mis ojos sólo veían siluetas que se dibujaban entre las sombras, el calor abrumante me dejaba casi sin poder respirar, perdí la atención cuando sentí sobre mí, ataduraseróticas que me guiaban al que sería mi refugio por mucho tiempo. 

Mi mente se desconecto de mi cuerpo y solo sentía como mi corazón se agitaba rápidamente, como si estuviera completamente hipnotizado o drogado por un fuerte éxtasis, solo podía contar los segundos en mi interior para que todo terminara.

O tal vez... quizás no.

Uno de ellos, atacaba a mordiscos eróticamente mi cuerpo descontroladamente, como si estosfueran comestibles.

Dos, me sujetan el cabello con fuerza para dominar mi voluntad sin poder moverme libremente; carcomen mi cuello como una escena de terror, bajando lentamente a mi pecho y abdomen.

Tres, me tocan las manos, las piernas, la espalda, el cuello, sobre mi piel siento la desesperación de los “prisioneros”.

Cuatro. Llegan a un punto sin salida.

Se abre la puerta y de pronto un hombreconfundido ingresa, el vapor lo envuelve y algunos “prisioneros” lo siguen, todos quierentocarlo, desde mi posición solo atino a ver siluetas moverse de un lado a otro, apoyado en la pared donde me encontraba, seguírecordando.

Cinco, me besan con fuerza y mi respiración se agita, con el poco aire que me queda intento decir que no... esto no puede pasar pero mi cuerpo ya no me corresponde… 

Seis, puedo sentir sus dedos desde mis labios, bajando por mi barbilla, rodeando mi cuello y acariciando mi espalda, bajando lentamente, volviendo a mi pelvis y sujetando con fuerza mi cintura.

Siete, juega con mis labios mientras me besa, se mueve como provocándome atacar, muerde mi barbilla mientras recorre mis muslos con sus manos.

Ocho, llega a un punto sin salida.

 

El extraño que ingreso desconociendo lo que ahí pasaba solo caminaba con curiosidad tanteando con sus manos las paredes, tratando de divisar en la oscuridad. Al parecer su mente no estaba tan desconectada todavía, sus movimientos era mas elocuentes y rápidos, su voluntad conservaba grados de conciencia, rechazaba a los demás hombres con sus palabras mas que con sus gestos. La puerta se abrió y el paso de luz hizo que viera lo alto y fuerte que era, su rostro tenia un aspecto serio, miraba a todo lado como buscando alguna salida.

Yo, al igual que los demás quería llegar al mas completo estado de satisfacción, solo así lograría despertarme de esa profunda hipnosis en la que me encontraba.

Uno de los “prisioneros” a mi derecha con fuerza me sujetó los labios y comenzó a besarme, pero mi atención estaba en el hombre nuevo que se iba acercando, otro “prisionero” me sorprendiópor el lado izquierdo sujetando mi cintura, mientras otro se aventuró a lamer mi p de arriba para abajo. El hombre nuevo se detuvo extasiadoen el pasillo donde yo estaba, contemplando como los “prisioneros” satisfacían su sed conmigo.

Sujeté la barbilla del “prisionero” de mi derecha  y lo guie hasta los labios del de mi izquierda. Me muevo con sigilo para que el prisionero que estaba detrás mio se complazca con los prisioneros que se besaban desenfrenadamente.

Camine hasta el hombre nuevo, quien pudo divisar mi rostro y cuerpo con la luz que entró enel segundo en el que la puerta se abrió. Estiro mi mano y lo invito a tocarme. El hombre nuevo con recelo y algo temeroso se acerca colocando sus manos en mi cintura.

Nueve, el sonido del agua cayendo por las paredes se mezclaban con las respiraciones agitadas en los pasillos de vapor, fácilmente se puede escuchar las mas descaradas propuestas en susurros.

Conduje al hombre hasta el lugar más oscuro, donde solía estar yo contemplando a los “prisioneros”  desatar sus más profundos instintos. 

 

Diez, esta vez era yo quien domaría al hombre sujetándolo de su cabello, recorriendo su piel, sintiendo su aroma, besando y mordiendo cada rincón de su definido cuerpo. Su agitada respiración me provocaba más éxtasis. Los números en mi cabeza se repetían así como los más atrevidos actos carnales.

 

El vapor nos había enviciado y nos dejamos llevar, como si nuestros deseos hubiesen estado atados por años, sentimos como aquella sed de pasión guardada era saciada con mordidas más que besos, con fuertes roces más que caricias, como dos hambrientos leones, nos devoramos sin parar, bramando de deseo, gimiendo de placer, entregando nuestros cuerpos en un rito incomprensible de fuerza y pasión.

 

Repentinamente en lo más profundo de mi cuerpo una llama quería explotar. Como en una maratón donde los concursantes éramos el y yo, estábamos a punto de llegar al final. 

La agitación y la unión animal de nuestros masculinos cuerpos nos transportaban a un lugar de profundo desenfreno, donde nuestra imaginación recreaba las fantasías más completas. Apunto de llegar al final nuestros cuerpos explotaron y se liberó parte de nuestro espíritu, y por un momento nos sentimos morir. Poco a poco el espíritu volvió a nosotros así como la conciencia. 

Con un profundo respiro iba recobrando las fuerzas. El estado hipnótico de la pasión se había ido y a mi lado un desconocido despertaba de su embriaguez. 

Sin mencionar más palabras, nos abrimos paso en la oscuridad para salir de aquel infierno. Divisamos la puerta de salida donde otro individuo iba entrando, fuera de aquel lugar el aire era puro y la claridad nos permitió vernos el cuerpo y el rostro, pero más allá, la desnudez del alma. 

En un horno de vapor llamado sauna, donde se despiertan los mas profundos instintos, el verdadero animal toma lugar en el hombre, sin poses, sin clases, sin condiciones toda nuestra desnudez esta expuesta, toda nuestra alma y nuestro profundo deseo de liberar al animal enclaustrado. 

 

 

Victor Lephant

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  • Sin saberlo, Víctor relata recuerdos de su vida en momentos mágicos de paz y relajación, al darse cuenta que aquellos recuerdos fotográficos, son saltos de tiempo, se da cuenta cuanta influencia El mismo puede tener en su pasado, uno que pensó no podría cambiarlo, hasta que logra lo que jamás se esperaría.

    Yo al igual que los demás quería recordar, saber quién era, de dónde provenía y pensar cómo salir de aquel infierno. Provoque al nuevo a pelear, el vapor contaminado había entrado hasta su cerebro y con violencia aceptó.

    Mojado, totalmente sumergido en el agua de una bañera estaba yo, recapitulando las palabras del ángel de amor "no tengo nada para ti", ofendido y con el corazón apunto de caer, salí corriendo del metro de Brasil, regresando a la habitación, la de la cual nunca debí haber salido.

    Set hijo único y sucesor de un gran y poderoso Rey, huía, lo dejaba todo, las voces en su mente y corazón lo motivaban a correr más aprisa, amaba a su padre, quería mucho a su madre, pero entendió que debía amarse a él primero. Empujó un bote al mar, y se subió en él. "Allá queda el viento que me vio correr y con él mi historia" decía con un gesto de gran satisfacción, y entrando en el solsticio de invierno empezaría a vivir una historia única que perduró en el tiempo.

    Sin aliento mi corazón palpitaba fuertemente.. mis pupilas buscaban palabras incriminantes pero mi atención atrapaba las más descaradas fotografías. Las voces masculinas resonaban en mi cabeza a la lectura de situaciones comprometedoras. Miguel era así... no tenía porqué motivos sentir algo por él... pero había una sensación especial que estaba en mi pecho golpeando fuertemente, era desconsuelo?, traición? o que?. Esta amistad para mí había sobrepasado los limites.

Publicista y MKT de 25 años, escribo lo que siento y siento mucho.

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