cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

3 min
DURO
Varios |
05.06.17
  • 0
  • 0
  • 888
Sinopsis

"Háblame bonito. Yo no soy tu igual".

—No, joven. No me voy a arriesgar a perder plata. Me traes otra moneda y te doy tu vuelto. ¿Ok?

—Entienda, mamita, que estoy tarde y NO PUEDO RE-GRE-SAR a casa para buscar otra moneda. Deme mi yogurt, por favor. Por favor. Por favor. 

—Te ves como un buen chico, pero hay un problema: Esta tienda es de mi hermana y yo no puedo perder ni un centavo. Tu cara bonita no me sirve si esta cosa no vale. Entiende mi situación, muchacho y trae otra monedita. ¿Dónde queda tu casa? No debe estar lejos.

—Por favor. Necesito irme. Necesito comer. No puedo reprobar, tengo que mantener mi beca.  No te diré. Es más no tiene nada que ver. No te incumbe. Mire bien la moneda y no haga problema. POR FAVOR. No puedo llegar tarde. Hágame caso, no sea bruta.

—Primero, háblame bonito. Yo no soy tu igual. Segundo, a mí qué me importa donde vives, pero te aseguro que tremendo muchacho puedes correr un ratito y traer más plata. Vago eres pues. No quieres, ese es el problema.

—A ver, a ver. Me baja la voz, el tono insultante y me cambias el gesto. Yo no acostumbro tutear a mis mayores, menos a quienes tienen la edad de mis abuelos, pero si lo merecen, no me hago problema porque es justo. Yo quiero resolver esto, tú te niegas. Yo no tengo tiempo, tú te niegas a pesar que tienes todo el tiempo del día. Igual no te vas a mover de este sitio.

—¿Vieja? Tengo treintayochoañosbiencumplidos y no me averguenzo. Mis canas son experiencia, cojudo. Carajo. Ya no te doy tu yogurt, que te reprueben y lárgate de mi tienda. 

—Está bien, está bien. Haga lo que quiera con su comida. Métasela donde pueda y a la próxima que bote a alguien mida sus palabras, bruja de mierda.  

 

El muchacho caminó por la acera de líneas ennegrecidas y rectángulos anchos. Miraba las ventanas, los cables de electricidad y el reloj de su celular. Preocupado, con malestar en la cabeza, volvió la vista y la mujer,  herida en su orgullo, no corría  hacia él por haberla insultado. Soltó un fuerte suspiro del pecho y la moneda falsa del puño.

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor
  • 53
  • 4.59
  • 34

Lee, vive y escribe.

Tienda

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
Encuesta
Rellena nuestra encuesta