cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

4 min
El amor como fábula y mentira necesaria
Amor |
08.06.21
  • 5
  • 2
  • 460
Sinopsis

La fábula del amor

Al hablar retrospectivamente sobre el amor fallido se corre el mismo riesgo que cuando se habla de el amor consumado. Podemos fabular. Suele ocurrir en este tipo de narraciones, por ello la poesía clásica es pura fábula. Los antiguos llegaron a divinizar el amor. Había dioses dedicados al amor . Incluso el mismo Amor fue un dios.

Me dispongo a hablar sobre ese amor no sin el consabido riesgo de la fabulación.

Todas las personas que hemos amado de verdad, aunque solo fuera una noche, quizá un instante, conviven con nosotros. Siguen ocupando una pieza de el puzzle que nos conforma. A veces te sorprendes cuando tras los años, vuelve por azar a aparecer en tu vida alguna de esas personas y entras en vibración. Te la cruzas por la calle, la saludas en un museo, o en una terraza, y esa parte de ti que le pertenece se pone a latir. Como una cuerda en sintonía se pone a vibrar al lado de otra. Nuestro cuerpo se pone a sentir. Y recobras un poco la esperanza en el sentimiento. En lo puro. En lo cierto. En lo verdadero. La certeza del amor.

Cierto tipo de amor a veces se siente en negativo. No sabes que amas de cierta forma hasta que duele. Y ya demasiado tarde, tienes que dar gracias al dolor por mostrarte a posteriori que si. Que amaste. Amaste sin tocar. Amaste sin besar. Un amor que muere por la misma boca que te hace sentirlo. Sentir, incrédulo, que has formado parte de una pequeña fábula. Hacer de tripas corazón y planear futuros en que convivir con secretos y dolores. Asumir la responsabilidad del secreto. Asumir la posibilidad del dolor. Asumir la lección.

Tengo miedo de escribir lo que creo haber vivido porque lo escrito a veces se convierte un poco en realidad. La brujería de las palabras. El sortilegio que hace efecto en el tiempo. Al leer el recuerdo que hemos fabulado, a veces llevados por la emoción, realmente creemos haberlo vivido. Y no, sólo fue una representación. Nuestra mente rememora algo irreal y al vivir la vida dos veces uno nunca decide bien con qué quedarse. La representada o la real. Viviríamos las cosas de otra manera si prescindieramos de las palabras. ¿Cómo recordaríamos sin ellas? ¿Podríamos engañar a la memoria de los sentidos? No lo creo.

También puedes sentir que has formado parte de una mentira. Que las figuraciones que hiciste no se correspondían en absoluto con nada real. Suele ocurrir con estas cosas. No saber que fuiste parte de una representación. Errar de nuevo por no usar lo ya aprendido para sacar conclusiones ventajosas. Pero claro, la ilusión de la posibilidad . La eterna ilusión. Desear la excepción a una norma vital. Y no. Saber, al caer de bruces, que no hay tal excepción. Volver a aprenderlo de nuevo para tener que olvidarlo después: nos mueve algo que no podemos controlar. A todos. Y lo cubrimos con mentiras. Y nos las creemos. Para seguir tirando hacia delante, para seguir creyendo en la ilusión.

Encontrarte accidentalmente en el centro de una encrucijada, pensando que es el fin de un juego de disimulo tal vez. O tal vez tan solo es que te han invitado a jugar. La venda ha sido cortada. Ya puedes observar algo más. Y miras hacia atrás para intentar ordenar las piezas del puzzle. Aquellas que te han permitido obtener. Y al colocarlas en su sitio , adivinando un esbozo tosco de lo realmente vivido y con la perspectiva que te da el secreto, entonces, solo entonces lo entiendes. Y en el fondo de las otrora cristalinas aguas se mueven corrientes que hacen bailar a la arena, y las tornan turbulentas, como todo lo real.

Ahora han puesto un nombre en tu boca. Lo puso su dueña. Y ese nombre puede ser un proyectil. O una daga. Y te da miedo pronunciarlo. Y te dará pavor escucharlo.

Tener que empezar a olvidar desde ya. Por el bien de todos.

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor
  • 322
  • 4.17
  • 658

Tan solo una sombra de camello sobre la arena

Tienda

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
11.09.20
10.03.20
Encuesta
Rellena nuestra encuesta