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8 min
EL ARLEQUÍN REAL
Varios |
30.09.15
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Sinopsis

Erase una vez una pequeña provincia llamada Ciro, tenía extensos campos con gran diversidad de cultivos, bellos ríos que reflejaban el sol en las mañanas, tan claros y abundantes en peces que con sólo introducir la mano se podía pescar un ejemplar de gran tamaño...

Erase una vez una pequeña provincia llamada Ciro, tenía extensos campos con gran diversidad de cultivos, bellos ríos que reflejaban el sol en las mañanas, tan claros y abundantes en peces que con sólo introducir la mano se podía pescar un ejemplar  de gran tamaño.

A pesar de esto, estaba gobernada por un Rey tirano que exigía altos impuestos a los habitantes e incautaba la mitad de la cosecha obtenida por cada familia.

El rey gustaba de darse baños con aguas perfumadas y frescas, por lo que reclamo como suyo el principal río de la región, mando que se llenará de esencias y se sacara hasta el último pez del río para que no lo incomodara en sus baños matutinos. El rey vendió los peces a una provincia vecina y con el dinero ordeno construir una gran cava en donde  guardaba celosamente botellas con los mejores vinos de todo el mundo.

Los habitantes vivían con escases pero felices, su mayor alegría era pensar cada semana en la llegada  del día sábado, en el que el rey en su único gesto de bondad permitía que su arlequín privado fuera hasta la plaza a divertir a la población con sus ocurrentes chistes.

Uno de tantos días la población enlutecio con la noticia de que su tan amado arlequín había muerto naturalmente por su avanzada edad. Fibber, como se hacía llamar el arlequín, cada sábado traía puesto un antifaz diferente que combinaba  con sus atuendos brillantes llenos de lentejuelas y encajes.

Todo el reino recordaba en medio de lágrimas la amabilidad de Fibber con todas las personas, él solía darles globos a los niños  a cambio de sonrisas, nadie lo podría igualar.

Nunca se vio un funeral más ostentoso en la provincia que el de Fibber. La semana entera fue velado y se enterró en los jardines reales. Sin embargo, los habitantes  estaban muy molestos al notar que el Rey jamás se presento a las ceremonias hechas en honor a Fibber,  pero era de esperarse de ese rey tan cruel.

Al cabo de 15 días las personas empezaron a revelarse dejaron de pagar tributo y empezaron a bañarse en el rio real. Debido a esto, Grescono el consejero del Rey cito a una reunión en la plaza a toda la provincia, con la advertencia de que se le daría la pena de muerte a quien no asistiera.

En la reunión a la cual se presentaron todos los convocados se dio aviso de que sería elegido un nuevo arlequín en el marco del festival anual de la cosecha y que el pueblo se encargaría de su selección. Además, quien fuera nombrado arlequín real tendría un sinfín de beneficios, entre los que se contaba con comida ilimitada y una majestuosa habitación en el castillo hasta el día de su muerte.

El primero en postularse fue Sabacio, un arlequín  muy conocido en la nobleza traía un elegante y colorido traje con camisa roja, pantalón de boleros amarillo y una pomposa capa verde, su humor refinado era su principal arma para ganar.

El segundo en postularse fue Zeev, quien era el arlequín sirviente del mercader Ulrico, el más poderoso de la provincia, Ulrico dejo que Zeev se postulará con dos condiciones la primera era que en caso de que Zeev ganara, por su futura cercanía al rey debía garantizar a Ulrico una guardia privada de treinta hombres que le permitiera cruzar todos los caminos sin que campesinos o bandidos se le cruzarán, además de la expropiación de 4 haciendas campesinas para su explotación; la segunda condición era que en caso de perder Zeev sería decapitado para evitar la vergüenza de tener a su cargo un arlequín perdedor.

El tercero en postularse fue Baldo, un arlequín poco conocido en el pueblo ya que su labor en el arado consumía la mayor parte de su tiempo, lucía un traje blanco, ajado por el constante uso en su oficio.

Finalmente se postuló una cuarta arlequina llamada Cándida, pero el pueblo la abucheo y no la dejo concursar argumentando que este no era trabajo para mujeres. Cándida fue la primera descalificada.

La prueba inicial de las tres que definirían al ganador fue puesta por Irenio el Brujo real. Consistía en que quien pudiera recolectar más dinero del pueblo en su presentación ganaría esta ronda.

Sabacio ejecuto un acto de equilibrio en la cuerda floja a 20 metros del suelo y recolecto ocho monedas de oro, Zeev se presentó con un acto de malabarismo usando tres pelotas y recolecto dos monedas de oro y tres de plata y finalmente Baldo decidió realizar un taller de escritura para los niños utilizando marionetas, solamente recibió una moneda de plata que traía uno de los niños en el bolsillo. Fue contundente el triunfo de Sabacio en esta prueba.

La segunda prueba la ideo Nicomcau el vocero del pueblo, quien les dijo a los Arlequines que ganaría quien mintiera mejor a la población con tal de obtener la mayor ovación.

Esta vez inicio Baldo quien se refirió a los habitantes de la provincia: – Queridos hermanos, amigos y compañeros no he llegado hasta acá a mentirles sino a alegrarlos, si me eligen me comprometo a que cada sábado me esforzaré al máximo por hacerlos felices, convenceré al rey de rebajar los impuestos y haré todo lo posible por construir una escuela y por medio de anécdotas haré que los bandidos decidan trabajar honestamente como lo hacemos todos. Las personas aplaudieron escasamente.

Llego el turno de Sebacio, quien dijo que él se encargaría de que el Rey no cobrara ningún tributo y que realizaría presentaciones en la plaza tres veces por semana en las que además repartiría los valiosos vinos del Rey entre el pueblo, todos los asistentes ovacionaron por seis minutos al Arlequín.

Zeev no tenía otra opción más que recurrir a su amo, Ulrico le entrego 50 monedas de plata a Zeev para que las arrojará al público en su presentación, en la que además dijo que él se presentaría todos los días en la plaza y arrojaría siempre monedas si era elegido, obtuvo tal ovación que se escucho en la provincia vecina.

Para ese momento era evidente la derrota de Baldo, quien se marcho silenciosamente a proseguir con su arado.

La tercera prueba que definiría al ganador la impuso Grescono quien les indico que se dividiría al pueblo en dos grupos, quien logrará captar más tiempo la atención del grupo asignado ganaría,  mientras los arlequines entretenían al pueblo los guardias reales se encargarían de saquear las viviendas en busca del tributo que no había sido entregado voluntariamente.

Zeev organizo una gran fiesta con el dinero de su patrón, ofreció bebida y comida en abundancia, también dio espectáculos humorísticos y acrobáticos, pero al segundo día ya estaba agotado y alcoholizado, por esta razón callo rendido en medio del salón, en lo que los habitantes se aburrieron y se fueron a sus casas.

Sebacio llamo a sus amigos de alta sociedad y pidió que le regalarán sus ropas viejas y otros artefactos que ya no utilizaban, además pidió prestamos en oro con la promesa de retribuir el dinero cuando ganara, compro mucha comida y el licor más apetecido de la región, Sebacio no dio espectáculos pero prometió que realizaría rifas de artículos ostentosos  cada ocho horas y que quien se fuera de la fiesta no entraría de nuevo, se encargo mantener ebria a cada persona en la fiesta y a quienes no consumieron alcohol los lleno de regalos, de esta manera pudo hacer que la fiesta continuará tres días seguidos.

Sebacio se proclamó como el Arlequín real y Zeev fue decapitado sin siquiera darse cuenta ya que permaneció débil y embriagado hasta su ejecución.

 

Sebacio fue nombrado públicamente como el arlequín real y fue escoltado por Grescono hasta el castillo, en donde lo recibieron Irenio el brujo real y Nicomcau, el vocero del pueblo, en la reunión los tres comisionados advirtieron a Sebacio que su función principal era mantener entretenido y feliz al pueblo y que utilizará todo lo aprendido en las pruebas para hacerlo.

Por fin Sebacio vería al Rey. Grescono le señalo una puerta de roble enorme y le dijo que allí conocerá al verdadero Rey, cuando Sebacio entro a la habitación todo lo que encontró fue Un trono rojo, en el que reposaban una capa azul y una reluciente corona dorada, en ese momento Sebacio comprendo que desde ese momento él sería el nuevo Rey de la provincia.

 

Nancy Patricia Angarita Ospina

 

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