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6 min
EL ASESINO DE VICTORIA BECKHAM (O VICTORIA ADDAMS)
Terror |
24.06.21
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Sinopsis

cuento de terror

Luego de dormir muchas horas, quizás quince o dieciséis, David y Victoria se despertaron, pero se sentían perdidos, no sabían bien donde estaban, y no recordaban casi nada, salvo que habían quedado aislados, en algún lugar del Canadá, afuera el vendaval de nieve continuaba sin parar.

- No importa donde estamos y no importa que haya empezado una nueva era glacial – dijo David Beckham – vamos a hacer lo único que sabemos hacer, sexo.

- Y lo demás no importa nada – remató como una sentencia Victoria Beckham.

Entonces David y a Victoria se quedaron encerrados en su habitación, haciendo el amor todo el tiempo, sí, el sexo que tuvieron fue feroz, intenso y salvaje, a tal punto que se arrastraron por el suelo, volvieron a la cama, lo hicieron acostados, parados, en movimiento, y en varias posiciones, con juegos sexuales de toda clase y especie. Disfrutaron como nunca, pero quedaron exhaustos, totalmente cansados, hechos una piltrafa, no daban más.



“¡Fue maravilloso, pero que cansado estoy, no doy más, quede hecho una piltrafa” exclamó David.

“Pidamos algo para comer, así recuperamos fuerzas” le dijo Victoria.

Y eso fue lo que hicieron pidieron algo para beber y comer, y el pedido no tardó en llegar, un hombre muy alto y patón.



- Buenas noches – dijo el hombre alto y patón – yo soy Carlos, mi nombre es Carlos. Carlos Bossio, Chiquito Bossio, soy futbolista argentino, ataje en Estudiantes de La Plata, el equipo de los animals, como decían cuando los pinchas jugaron la final de la Intercontinental con el Manchester United, en 1968.

- Buenas noches Carlos, Chiquitou, muy gracioso (en inglés dijo Chiquitou, very fan) – respondió David Beckham – animals, animals, conozco la historia.

- Estuve en la selección argentina que jugó las eliminatorias de Francia 1998, pero por una injusticia, no me convocaron al Mundial.

- Oh, que interesante! – exclamó David – hubiésemos sido rivales en aquel partido donde me expulsaron con Argentina, ja, ja, otra injusticia. ¿Y terminaste como camarero en este hotelucho de Canadá despues de ser futbolista internacional?

- Ja, ja, ja, lo hago solo por diversión, quizás fui futbolista internacional, ahora soy Quesón (en inglés dijo “Big Cheese”).

- Ja, ja, ja – río David, ocurre que en inglés la expresión “Big Cheese” literalmente “Queso grande” es una persona importante, influyente y poderosa, sobre todo en una organización.



Al futbolista le llamó la atención el enorme tamaño de los pies de Carlos Bossio, no pudo evitar preguntarle.

- ¿Cuánto calzas?

- Cincuenta – fue la respuesta del futbolista – pero le voy a servir la comida, señor Beckham, o mejor dicho, el Queso, los Quesos, ¡Queso! ¡Queso! ¡Queso!.

En el pedido, las bebidas estaban bien, una gaseosa, una cerveza y un champagne, pero la comida que pidieron, sándwiches y ensaladas, no estaba, en su lugar, solo había ¡Queso! ¡Sí, enormes hormas de Queso, con sus agujeros grandes y voluminosos!

- No pedimos Queso, señor Carlos – aclaro David.

- Solo hay Queso señor Beckham – dijo el hombre – solo Queso. No tengo otra cosa.

- Pues no queremos Queso – exclamó Victoria.

- ¡Queso! ¡Queso! ¡Queso! – empezó a gritar Carlos, mientras agarró los Quesos con sus guantes negros y se los tiró tanto a David como a Victoria.

Los dos Beckham recibieron los Quesazos y quedaron tendidos en el piso, uno junto al otro, totalmente tendidos, casi inconscientes, tanto que el ex arquero de Estúdiantes tuvo tiempo para atar a los Beckham, sin que estos pudieran resistirse, cuando empezaron a recobrar la conciencia, en ese momento, Carlos Bossio se descalzó y le paso las zapatos primero, las medias (calcetines) despues, por el rostro, la boca y la nariz a los dos Beckham, luego puso sus enormes pies sobre David y Victoria, los dos, el futbolista y su esposa, comenzaron a oler, besar, chupar y lamer los pies.



- Animals, animals, animals, animals, Big Cheese, Big Cheese, Big Cheese, Big Cheese – comenzaron a gritar aterrorizados los Beckham, medios asqueados, pero al mismo tiempo como extasiados ante el olor a Queso que despedían los pies de Carlos Bossio.

Tras concluir aquel juego de pies, Carlos Bossio sacó un gigantesco cuchillo de sus pertenencias.

- Nos asesinará – dijo David Beckham.

- Me cogería a tu mujer, antes de asesinarla, pero esta hecha una piltrafa, quedó exhausta entre el sexo que le diste vos y el juego de los pies, temo que sí le hago el amor, se muera de un infarto, no importa, fue feliz con el sexo que tuvo con vos, y yo me cogí a minas como Belen Francese, Karina Mazocco, Ingrid Grudke, Jessica Cirio o Sofía Zámolo, no me va a cambiar mi fama de Quesón por el mundo no cogérmela, la asesinaré.

- ¡Nooooooooooooooooooo! – gritaron aterrorizados David y Victoria Beckham.



Lo que David vio a continuación fue una verdadera masacre, Carlos, con el enorme cuchillo en la mano, un cuchillo capaz de cortar en dos a un rinoceronte, se tiro encima de Victoria, y le aplicó una brutal herida en el estomago, una brutal herida de izquierda a derecha, y otra en sentido inverso, luego lo mismo, pero en el pecho, luego igual, pero en el abdomen, luego igual, una en el brazo izquierdo, otra en el derecho, luego en las piernas, luego en el cuello, y así, hasta aplicarle decenas, tal vez una centena, de cuchillazos y puñaladas.

- Queso – dijo Carlos Bossio mientras tiraba el Queso sobre el cadáver de Victoria Beckham.

David quedó aterrorizado, y ahora pensaba que su turno había llegado, que Carlos Bossio lo iba a apuñalar, Bossio levanto el cuchillo, y Beckham cerro los ojos esperando la puñalada, pero la puñalada fue a un costado, clavando el cuchillo sobre una madera al lado del futbolista, el inglés desconocía que frente a el había un asesino de mujeres, que no asesinaba hombres, estaba aterrorizado.

- No asesino hombres – dijo Carlos Bossio – soy un asesino de mujeres, tranquilo David, no seré yo quien te asesiné, ja, ja, ja.

Carlos Bossio agarró otro Queso y lo tiró encima de David Beckham, que tras recibir el Quesazo, quedó inconsciente. Mientras lo estuvo, un grupo de cuatro mujeres, iguales entre sí, y que se comportaban como autómatas, conocidas como las Santillanas, se llevaron el cadáver quesoneado de Victoria Beckham…

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