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4 min
El ático 2
Suspense |
06.07.15
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Sinopsis

Aquí esta la parte dos... si gusta, habrá tres.

Se despertó en su piso con una gran jaqueca. “Menuda fiesta me pegaría anoche”, pensó. Se levantó de la cama  y tras dar unos pasos descoordinados, tuvo que agarrarse en la puerta de la habitación para evitar caerse. Sentía que todo le daba vueltas como si estuviera flotando entre las nubes y el estómago se le fuera a salir por la garganta. Miró el reloj que estaba sobre la mesita de noche y descubrió que era ya la hora de comer. “¿Cuánto habré dormido?”, se preguntó.

Respirando profundamente un par de veces, salió al pasillo para ir a la cocina a por un merecido ibuprofeno cuando llamaron al timbre. Se tapó inconscientemente los oídos para evitar que le estallase la cabeza y tomó dirección contraria hacia la entrada. El ruido de los pestillos le seguía retumbando cuando abrió la puerta. “El cartero, genial”, pensó con ironía. El hombre tenía incluso peor cara que ella. Le cogió las cartas y el periódico sin intercambiar una palabra hasta que finamente dijo:

-Gracias, Robert. – leyendo el nombre de la placa que colgaba del bolsillo de la camisa a la altura del pecho. Este soltó un gruñido y se marchó con la misma cara de pocos amigos con la que había venido.

Tras volver al interior de su casa y prepararse un café cargado, se sentó a ver su correspondencia. Facturas, facturas y más facturas, publicidad y el periódico. Cogió este último y le echó un vistazo. No había nada que le llamase la atención. Un conflicto entre países que estaba a punto de derivar en guerra, el rescate de un gato que estaba en la cima de un árbol, el incendio en una fábrica de muebles a las afueras de la ciudad y un asesino en serie cerca de allí. “Y ahora tendré que salir a la calle con un bote de pimienta. Lo que me faltaba”. Se paró a leer este último artículo, puesto que fue el único que le llamó un poco la atención. No ocupaba más de media hoja, lo que le sorprendió porque consideraba que era mucho más importante que el resto de noticias:

 

 El asesino del ático.

Desde hace un par de semanas, el ático del Paseo de la Castellana se ha convertido en un  punto de interés. No solo para la policía sino también para numerosos turistas que se hacen fotos en el lugar de los hechos. Como informamos en este mismo periódico, los pasados días 15, 16 y ayer, 19 aparecieron los cuerpos sin vida de tres hombres de los cuales no se conoce todavía su identidad. Las huellas dactilares estaban borradas, y no hay ninguna pista que alerte a la policía sobre quién está detrás de estos sucesos.  Se ha dispuesto una vigilancia 24 horas sobre el edificio a la espera de que el asesino vuelva a realizar sus atrocidades. El ático que lleva a la venta más de dos años, ha despertado el interés de morbosos que ya han ofrecido una suma importante de dinero por dicho ático. ¿Encontrará finalmente dueño?

 

-Pues si el asesino leyera esto, no creo que volviera.- comentó en voz alta y no pudo evitar reírse. Cogió un lápiz para hacer el sudoku que estaba entre las últimas páginas y le dio un par de sorbos más al café. Sacó un ibuprofeno y se lo tomó. Se recogió el pelo en un moño con el  lápiz como tantas otras veces había hecho y empezó a sentir un ligero sueño que se apoderaba de ella.  Necesitaba descansar.  Se dirigió a su habitación y tras tumbarse en la cama, se puso a leer el libro que tenía en la mesita de noche: La Isla del Tesoro. En un par de páginas, se quedó dormida. 

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    Aquí esta la parte dos... si gusta, habrá tres.

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