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7 min
El concierto
Varios |
29.11.12
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Sinopsis

1. La reina de los whiskys (LuciaC) 2. Un chupito de sobriedad (Venerdi) 3. Confusiones (Noelia) 4.Despertares borrascosos (LuciaC) 5.Me duele el alma (Venerdi) 6. El concierto (Noelia)

-¿Entonces puedo dormir aquí unos días? –lo preguntó de tal forma que no me pude negar.

-Sí, está bien. Puedes quedarte unos días... ya pondremos unas normas. Tengo otra habitación con una cama, pero está llena de trastos, ayúdame a despejarla un poco y no hará falta traer el somier con patas del que habla Martín... ¡que seguro que tiene hasta chinches!

Mi broma no le hizo mucha gracia a Alma. Desde que Martín preguntó por qué lloraba la noche anterior sus ojos se tornaron brillantes y su cara triste. Decidí preguntar –con más suavidad que Martín- y acabó contándome toda la historia con Uve, cómo la había dejado en el peor sitio para dejar a una mujer sensible como ella, en el Baco.

Recogimos el cuarto en silencio y tomamos otro café bien cargado. Me preguntó por mis estudios y mis planes de futuro y, antes de responder, me di cuenta de que la vida que tenía planeada ya no era la vida que quería. Era una vida cobarde, era una vida que continuaba con mi huida.

Desde que ocurrió aquello no había vuelto a tener amigos, no había vuelto a tener una vida al margen de mis estudios y mi familia. No pude huir de la ciudad por los estudios, pero me había cambiado de barrio sin dar noticias a mis antiguos amigos, había planeado un futuro lejos de allí en cuanto acabase la universidad para poder terminar mi huida.

Pero ahora, ante la pregunta de Alma, me di cuenta de que huir no era salida para nada. Podía volver a hacer amigos y encontrar sentido a mi vida sin necesidad de estar lejos físicamente de todo aquello, el tiempo pasa y borra las heridas. Y Martín y Alma parecían buena gente... Quizá con el tiempo se convirtiesen en mis amigos.

Alma me miraba, seguramente cuestionándose si su pregunta era tan difícil como para que me tomase tanto tiempo en pensar la respuesta, así que contesté lo primero que se me vino a la cabeza. “Estudio filosofía y después haré un máster”.

Mi respuesta me sorprendió, aunque a Alma le pareció de lo más normal. Empecé a notar que algo cambiaba y tuve una sensación de paz interior que no había tenido desde que ocurrió aquello.

-¿Tú qué haces?

-Trabajo en una juguetería... No gano mucho, pero me da suficiente para mantener el piso con Uve y algunos caprichos... Aunque ahora tendré que buscar otro piso... Y tendré que ir a por mis cosas, y volver a ver a Uve...

-Tranquila, tranquila. No te agobies. El piso, de momento, te puedes quedar aquí. Y si no encuentras nada y vemos que nos llevamos bien... Igual podría alquilarte la habitación, si te gusta, claro. Respecto a tus cosas, después hablamos con Martín, así te acompaña y no te sientes tan sola, y puede traer las cosas con la furgoneta.

Mi respuesta la tranquilizó. La dejé sola en su nueva habitación y me fui a organizar los pocos apuntes que había cogido esa mañana en clase y a intentar no pensar demasiado en los cambios que acababa de decidir que quería hacer en mi vida. “No es el momento”, me dije.

Alma llamó a la puerta cuando terminaba de recoger mis cosas. Me sobresalté, había olvidado por completo que no estaba sola.

-¿Vamos a ir al concierto? –preguntó.

-Sí, a mí me apetece salir de casa –tenía cara de preocupación-. ¿Por qué? ¿No tienes ganas?

-Sí, la verdad es que tengo muchas ganas de salir a olvidarme de todo...

-¿Pero?

-Pero no tengo qué ponerme... –no pude evitar reírme.

-¡Tranquila mujer! Yo creo que tendremos más o menos la misma talla, así que abre el armario y elije lo que más te guste.

Yo ya había sacado mi ropa, pantalones negros y camiseta gris. Ella escogió un vestido blanco, casi virginal. Salimos de casa tarde y, cuando llegamos al local, el concierto ya había empezado. Nos sentamos en la barra y Alma consiguió que le pusieran un San Francisco.

El local, contra todo pronóstico, estaba bastante lleno y había gente que incluso conocía alguna de las canciones. La verdad es que el Chupacabras cantaba algo mal y se le iban algunos acordes con la guitarra, pero en general no sonaba mal. Acabamos bailando y riendo y nos lo pasamos muy bien.

Martín se acercó al terminar, nos tenía el ojo echado desde que entramos por la puerta.

-Habéis llegado tarde, ya pensé que no vendríais...

Alma empezó a hablar con él y yo aproveché para ir al baño. Había bebido varias copas y empezaba a sentirme un poco borracha. Menos mal que al día siguiente no tenía clase.

Me lavé la cara para despejarme y, al levantar la cara y mirar al espejo, no me vi a mí. Vi a la antigua Carolina. A la de antes de que ocurriese aquello. La vi cuando conoció a Mario, en su primer beso, su primera vez... Y después la vi aquella noche. Vistiéndose, tomando una copa antes de salir de casa, arrancando el coche...

-Carol, ¿estás bien? Llevas mucho rato aquí dentro... –tardé en reaccionar.

-Sí, Alma. Estoy bien. ¿Y tú? ¿Te estás divirtiendo? –reparé un momento en su copa-. ¿Cuándo has pasado a los whiskys otra vez?

-Ah... Bueno, ha sido Martín. Se está poniendo un poco tonto conmigo... yo creo que quiere algo.

-Mmm, ¡qué interesante! ¿Y tú quieres algo?

-Venga, vamos, nos están esperando –lo dijo ya arrastrándome fuera, no me dio tiempo a rechistar.

Pasé el resto de la noche metida un poco en mi mundo. Daba vueltas a un posible cambio de rumbo, a lo que había estado pensando por la tarde, pero a la vez no podía dejar de pensar en aquel día.

El local iba vaciándose, Julio y Yoel ya se habían marchado y el Chupacabras estaba intentando ligarse a una chica bastante feúcha, pero que parecía preciosa a su lado. Martín propuso que nos fuésemos a casa y nosotras, obedientes, le seguimos.

Al llegar se metió a la ducha, aunque era ya de madrugada. Dijo que era un ritual después de los conciertos, que sudaba tanto que no podía acostarse así. Nosotras buscamos donde acostarnos y encontramos dos camas. Nos metimos en una cada una, suponiendo que él dormiría en su famoso somier, o quizá en el sofá.

Sin embargo, a la mañana siguiente me levanté la primera, y Martín y Alma estaban en la misma cama. Hice café para los tres y me metí a la ducha.

 

Noelia. 29 de Noviembre de 2012.

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  • Me gusta tu forma de relatar. Natural y fluida.
    Escribe tus comentarios...Con el "aquello" introduces una variable incógnita en la trama, presente durante todo el relato. Para que Lucia no me llame "requetebuscao" voy a esperar sin conjeturar lo que pueda ser, aunque al menos un par de explicaciones se me ocurrieron, lógicamente. La presencia de Martín en la cama puede significar algo, o no, será el siguiente en relatar el que lo decida. Pero poco a poco se va vistiendo la historia. O desnudando, según se mire. Una sonrisa.
  • http://480kmdepalabras.blogspot.com

    Feliz cumpleaños, Gonzalo.

    Segunda parte. Podéis leerlo completo en http://480kmdepalabras.blogspot.com

    Con la ayuda y el apoyo de Venerdi.

    Venga, granujillas, comentad...

    Paula.

    Nadie se marcha para siempre.

    480kmdepalabras.blogspot.com

    1. La reina de los whiskys (LuciaC) 2. Un chupito de sobriedad (Venerdi) 3. Confusiones (Noelia) 4.Despertares borrascosos (LuciaC) 5.Me duele el alma (Venerdi) 6. El concierto (Noelia)

    http://480kmdpalabras.blogspot.com

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