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2 min
El Culpable
Humor |
10.11.18
  • 4
  • 5
  • 103
Sinopsis

Por hacer un favor, podemos ser el culpable de algo que no deseamos.

~~                                                       El Culpable


A María tuvieron que darle una atención especial. En un primer momento pensaron que podía ser un virus y por tal motivo, la trasladaron para una habitación aislada de los demás pacientes.
  Llevaba varios días ingresada en la misma habitación donde se encontraba un familiar mío, en un hospital como otro cualquiera. Estaba muy enferma y muy viejita. Los familiares esperaban que dejara de respirar en cualquier momento, porque según los médicos no tenía posibilidades. Por tal motivo, los familiares después de darle la cena,  se marchaban a su casa. Me había brindado para atenderla por la noche pues pasaba toda la noche con mi familiar y con María.
 Si tenía frío, la tapaba. Si quería agua, se la daba, si hacia alguna necesidad fisiológica, llamaba a los enfermeros. Y así, día tras día, la señora no avanzaba pero tampoco retrocedía, hasta ese día.
  Esas noches en aire acondicionado y luego saliendo para el calor del verano, es fácil para cualquiera coger un constipado o una gripe y como no soy inmune, me abrazó una coriza de esas amorosas, cariñosas muy molesta, impertinente e inoportuna. De todas formas seguía atendiendo a las dos enfermas como un gesto solidario y humano.
 Cierta noche, me pidió con una voz tan débil como una telaraña, que la abrigara. Tome una manta y se la puse encima. Me dijo que le pusiera bien la almohada y lo estaba haciendo cuando unas gotas, transparentes y viscosas, salieron de mi nariz y fueron a caer directamente al ojo de la señora. Protestó diciéndome que le había caído algo en el ojo. La calmé diciéndole que pudo haber sido una gota de agua del techo. Al otro día tenía el ojo como el culo de un mandril. Y ahí comenzó la investigación. Mientras el culpable rezaba para que eso no fuera motivo de su fallecimiento.
 

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Obrero del transporte vinculado a la literatura a través de obras escritas de teatro para colectivos obreros. Ha escrito tres libros: "Amar sin Fronteras", Cuentos y Poesías de Celestino y La Sangre que Regresa (titulo anterior: El Leon Rojo Memorias de un Combatiente) .Actualmente está jubilado.

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