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5 min
El Día Mundial de Saltar Encima de Las Cosas.
Humor |
05.04.17
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Sinopsis

Cada día del año, tiene asignado un “Día Internacional De”. Oficialmente, es la ONU la que marca y asigna los días y su temática. Son días serios, en los que el objetivo es concienciar o dar visibilidad a enfermedades, injusticias… Hay, por eso, otros "Días De". Más frívolos, menos serios...Como El Día Mundial de Saltar Encima de Las Cosas. ¿Saltamos?

Te lo voy a explicar ya que hoy es el Día Mundial de Saltar Encima de Las Cosas pero… no se lo digas a nadie. ¿Vale?

Cristina me dijo, en nuestra tercera cita, que tenía una afición que no desvelaba antes, para no ahuyentar a sus posibles conquistas. Resultó que su afición era visitar a un adivinador, una especie de gurú, que era su guía espiritual. Tampoco es que me entusiasmara la idea, pero, puestos a esperar cualquiera de esas cosas que acaban en “filia”, el adivinador-gurú me pareció un mal menor.

Recuerdo que no pensé lo mismo cuando me vi, sentado en aquella incómoda silla, delante de una mesa llena de ángeles, velas y plantas y con aquel tipo moreno, mirándome fijamente a los ojos.  Tras un intenso momento de silencio atronador y ni un pestañeo, el adivinador sonrió y le hizo un gesto afirmativo a Cristina. Ella, suspiró aliviada. Antes de irnos, quiso hacerme una sesión a solas. Ya no me hablaba, susurraba. “Mira, me caes bien. Te voy a dar el poder del “jump” Hace tiempo que tengo pendiente otorgarlo a un elegido y no lo encuentro. Te lo voy a dar a ti”

¿Jump? ¿Poder? Confieso que, en ese momento, estaba tan sorprendido que ni me di cuenta que el tipo entonaba un cántico y después, tiraba del dedo meñique de mi mano derecha. “Cuando quieras saltar, levantas el dedo meñique y harás un jump.”

Salí de allí muy confuso. Quise olvidar esa experiencia lo antes posible y así lo hice. La borré de mis recuerdos… Con Cristina, las cosas no funcionaron. Lo dejamos el día en que me negué a visitar al gurú de nuevo…Ese mismo día, por eso, hice un jump.

Iba caminando al trabajo porque era el Día de Ir Andando Al Trabajo. Cuando llegué a la calle por la que atajaba el camino, me encontré con un gran container lleno de escombros de demolición de un edificio. Seguir la ruta normal me hubiese supuesto llegar tarde a la oficina así que, sin pensarlo, me acaricié el dedo meñique de la mano derecha. Y, después, lo levanté. Se me antojó como una mini-peineta al obstáculo… Y, no sé cómo lo hice, pero, de repente, me encontré al otro lado del container. Había saltado por encima, sin enterarme…

Me temblaban las piernas. Me seguía acariciando el dedo meñique… ¿Había saltado por encima del container? Miré a mi alrededor buscando otro obstáculo que saltar mientras me aseguraba que no hubiese nadie observándome. ¿De verdad, había saltado esa enormidad de hierro llena de escombros? Entonces, vi aquel coche, aparcado de tal forma que me permitía intentarlo otra vez, sin despertar sospechas… Levanté el dedo meñique y ¡jump!, salté por encima…

Desde ese día, no paré de saltar. Siempre con cuidado de que no me descubrieran, salté por encima de montañas, lagos, edificios, puentes, … Una maravilla…

No volvía a ver al gurú. Lo busqué, pero nunca lo encontré. Se lo había tragado la tierra. Ni siquiera Cristina sabía dónde estaba y lo había sustituido por una anciana que le preparaba tisanas personalizadas. Nunca pude agradecerle que me hubiese otorgado ese poder tan especial y es que, con el tiempo, descubrí que había algo más…

Fue por casualidad, en una comida familiar. Mi madre, parloteaba. Mi cuñada, hacía los ecos. Que si no te casas, que si no me darás nietos, qué que me pasó con Cristina, que si había otra, que sí... Levanté el dedo meñique y… Seguía sentado en la mesa, comiendo con mi familia, pero estábamos hablando de política y de las pensiones. De mi situación personal, de los temas espinosos, nada de nada…

Lo puse en práctica con temas más peliagudos y con personas más complicadas: mi jefe, mi vecino, Cristina, mi hermano, compañeros de trabajo, amigos… A la que la conversación tomaba un tono desagradable, tedioso, molesto, poco interesante o, directamente acusador, levantaba el dedo meñique y me saltaba todo ese torrente de palabras tóxicas. Sin más.

“Saltarme” todas esas conversaciones, me convirtió en una persona más feliz. Sí, estoy seguro que pensaras que, también, en un ser muy egoísta… Todo lo que me molesta, me lo salto, pero… una vez empiezas, no puedes dejar de hacer jump.

Te hablo desde China. ¡Sí! Estoy a punto de saltar por encima de la Gran Muralla. Con el tiempo, he ido perfeccionando mi técnica y me he pedido una excedencia para poder ir a saltar por todo el planeta. ¿Qué dices? ¿Qué me lo estoy inventando todo? ¿Mentiroso, yo?

Pues mira, mira mi dedo meñique.

¡Jump!

 

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  • Donde dices que se fué aquel gurú? Me encantó el relato! Saludos!
    Lo dicho, eres muy original, jaja. Y de nuevo, sacas doble juego a tus ideas, en este caso con que no sólo salta lo físico, tornándose un irresponsable que sin embargo es más libre que cualquiera se nosotros.
    Divertido y fácil de leer...
  • No puedo absorber más ofertas comerciales, ni Black Friday ni Ciber Monday ni lo del jamón, pero, esa tarde, estaba distraída y pasaba por delante del teléfono en el momento en que sonaba y lo cogí.

    La obsolescencia programada u obsolescencia planificada es la determinación o programación del fin de la vida útil de un producto, de modo que, tras un período de tiempo calculado de antemano por el fabricante o por la empresa durante la fase de diseño de dicho producto, este se torne obsoleto, no funcional, inútil o inservible por diversos procedimientos.

    Cada día del año, tiene asignado un “Día Internacional De”. Oficialmente, es la ONU la que marca y asigna los días y su temática. Son días serios, en los que el objetivo es concienciar o dar visibilidad a enfermedades, injusticias… Hay, por eso, otros "Días De". Más frívolos, menos serios...Como El Día Mundial de Saltar Encima de Las Cosas. ¿Saltamos?

    Hoy, hay que hacer el cambio de hora. Algo fácil: a las dos de la madrugada, serán las tres…Todos mis dispositivos son digitales, así que mi ordenador, mi tablet, mi teléfono, mi televisión...todo, cambiará automáticamente al nuevo horario.

    Esa pregunta trascendental, se sigue haciendo a todos los niños y niñas desde tiempos inmemoriales…

    ¿Qué si se muere? Si, mire en la página nº 5. En caso de defunción, puede elegir dos opciones: 1) liberalizar el depósito para los herederos designados o la extinción inmediata. En el segundo caso, el depósito se elimina, sin dejar rastro.

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    Un objeto cotidiano,esencillo. De esos que tienes en casa... Este...pincha. Cuidado...

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    Necesitaré comprar unas dosis de Silencio. Que no se me olvide...

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Mujer, Acuario, Blogger, Marketing... Adoro a George Clooney.

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