cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

5 min
La eterna Saigón
Varios |
06.09.21
  • 0
  • 0
  • 304
Sinopsis

                                                                       “Crearon un desierto, lo llamaron paz.”
                                                                                                                      Tácito

 

 

Los A400 y los C17 de las fuerzas aliadas aterrizaban y despegaban de Kabul a diario, urbe que estaba rodeada por las montañas de Hindu Kush. Los casi cinco millones de almas de aquella megalópolis parecían latir a unos tres mil metros de altura donde las aeronaves enfilaban hacia la pista principal del aeropuerto internacional Hamid Karzai. Era una operación de escape sin más, una derrota televisada como tantas otras. Era la hora de abandonar, de batirse en retirada sin otra voluntad que la de no verse salpicados en exceso por el hedor de la impotencia.

Márquez y Vlahos estaban tumbados a la sombra de un C130, mientras dejaban pasar el día sin mucho por hacer excepto esperar. Contratados por GW ejercían de mercenarios para operaciones paramilitares y servicios de seguridad. Vlahos no dejaba de observar cómo los aviones tomaban tierra mientras Marquez se hacía el dormido con un gorro que le cubría casi toda la cabeza, tapándole la frente y el rostro. Aunque en el fondo oteaba el horizonte, percibiendo en la distancia alguna suerte de sensación.

-¿No te inquieta Márquez?

-¿El qué?

-No sé,-dudó Vlahos- el ver cómo todo esto se está quedando vacío. Vacío de vida y de esperanza.

-¿Y qué iba a pasar sino? Antes lo intentaron los británicos, los rusos, ahora los estadounidenses entre otros. Pero siempre con el mismo fin. Todos se acabaron marchando; todos sufrieron la derrota. Y cuando nos llegue la hora cogeremos el último avión rumbo al primer mundo donde las democracias, aunque corruptas, respetan los valores fundamentales de todo ser humano. No, no me inquieta nada. Esta marcha es una suerte de Adagio que ya había escuchado antes...

Vlahos le miraba mientras hablaba y meditaba sus palabras. Conocía a Márquez desde hacía tres años, siempre en Afganistán, y sabía que era un tipo que, a pesar de ser huraño y asocial, todo lo que decía lo había pensado antes. Entonces vio cómo se acercaba un artillado de GW que se detenía en la sombra del C130 al lado de los dos mercenarios. Y de la cabina salió Dante, un compañero de batallas, con porte altivo, como el que bendice el suelo con sus botas mientras camina.

-¿Qué hay cabrones? Tomando el solo como los ardachos ¿eh? Y entre tanto les pagan, ¡seguro que les pagan! ¡Jajajajajaja!

-Siempre me dije que entre tanta cultura milenaria había algún que otro hijo de puta....- mascullaba Márquez.

-¡Y ése soy yo hijoeputas! ¡Ése soy yo! Bueno qué ¿se vienen de caldo o no?

-¿Os vais de putas Dante?- le preguntó confundido Vlahos.

-¡Pues claro que sí! En el trasto llevo a seis hombres más, pero también caben ustedes dos, si es que se encuentran la picha claro... ¡Jajajajajajajaja! ¡Vénganse cabrones!

-¿Qué, vamos?- Le preguntó Vlahos a Márquez sin estar muy convencido.

-No, conmigo no contéis. Hoy me toca día de meditación. Aquí estoy bien. Aunque si tienes una botella de agua fría en la nevera del artillado se agradece Dante...

-¡Pues claro que sí! ¡Martín, páseme una fresca! ¿Pero cómo que de qué? ¡De agua! No busque orujo que no hay ¡Jajajajajajaja!- Y Martín le lanzó una botella desde el asiento del copiloto a Dante que pasó con rapidez a Márquez, que cayó entre sus manos goteando y con una fina capa de hielo.

-¡Con Dios cabrones y no salgan de la sombra o se me derriten! ¡Y vigila tu AR15 Márquez o el sol te lo derretirá! ¡Jajajajajaja!

Y volvió a subir al artillado levantando la mano. Sólo Vlahos se despedía moviendo su mano al vehículo que se alejaba hacía las vías de acceso del aeropuerto.

Márquez abrió la botella y le dio tres largos sorbos que le helaron la garganta, pero empezó a sentirse bien. Se la pasó a Vlahos y continuo mirando hacía el horizonte, como si en el fondo no quisiese ver nada; sólo descansar la vista después de años de barbarie y excesos. Extendió su brazo izquierdo y le pasó la botella a Vlahos que bebió con sed desértica.

Cuando el artillado ya había desaparecido de la escena, retornó el silencio sin más. Las aeronaves militares seguían yendo y viniendo y en la distancia se podía ver la gran masa de personas que huían de aquel país en ruinas. Era una suerte de despedida donde sólo se librarían los afortunados y los fuertes.

Vlahos miró a aquel tumulto conmovido y luego giró su mirada hacia donde estaba acostado Márquez.

-¿Qué es lo que quedará cuando nos hayamos ido Márquez?

Márquez dudó. Teniéndolo seguro, todavía albergaba alguna esperanza en la especie humana...

-Desierto Vlahos, sólo desierto.

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor
  • 58
  • 4.61
  • 18

refugio[a]post[.]com

Tienda

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
11.09.20
10.03.20
Encuesta
Rellena nuestra encuesta