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6 min
El experimento
Reflexiones |
04.05.15
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Sinopsis

¿Qué pasaría si una seño se desbanca del programa oficial de enseñanza? ¿Qué están aprendiendo los niños de hoy en día?

      La profesora Mari Trini era una joven entusiasta que acababa de aprobar su último examen de las oposiciones. Después de dar vueltas por media Andalucía, había conseguido plaza. Esa noche salió a celebrarlo con todos sus amigos.

      Ahora había pasado medio curso, y a Mari Trini le preocupaba mucho la situación política actual y la visión que de ella tenían sus niños de 14 años. Sabía que eran el futuro de este país y que lo único que oían en la televisión era que podían robar con total impunidad si eran políticos y que no hacía falta trabajar si te cuidabas el cuerpo y salías en programas como "Mujeres y hombres y viceversa".

      La liebre saltó un día en el que oyó una conversación entre algunas de las niñas de su clase:

     - Yo no quiero estudiar en la Universidad. Eso es para tontos que no saben que no hace falta esforzarse para conseguir dinero.

      - Pues mi mama me ha dicho que como no estudie me tengo que poner a trabajar, que en este vida no hay nada gratis, y yo le he dicho que cuando tenga 18 años, me meteré en Gran Hermano, y ya no me hará falta ni trabajar ni estudiar.

     - Yo si que voy a estudiar en la Universidad, los de Gran Hermano son unos pringados que no saben ni hablar.

     Mari Trini pensó que no estaba todo perdido. Pero se equivocaba.

      - Voy a estudiar Política. Y así llegaré a ser diputada y viviré del cuento. Además le daré trabajo a toda mi familia y a mis amigos. Así que si queréis, os dejaré trabajar para mi, seréis mis asesoras de moda.

      Las tres amigas se echaron a reír. 

      Mari Trini se llevó las manos a la cabeza. A sus 28 años se consideraba aún parte de la juventud de este país, y sentirse representada con ese tipo de conversaciones le daba repelús. 

      Así que decidió hacer un experimento con los niños. Ese día estuvo trabajando hasta bien entrada la noche, quería tenerlo todo previsto, y que todo saliera bien.

     Al día siguiente le propuso a sus alumnos el nuevo trabajo que iban a desarrollar durante todo el trimestre.

     - Vamos a formar dos partidos políticos, uno gobernara la mitad del trimestre y otro lo hará la otra mitad. En vuestros mandatos tenéis que hacerle la vida mejor a los de la clase, y proponer nuevas iniciativas para que las actividades les gusten a vuestros compañeros. Después de vuestros mandatos, pasaremos al Debate sobre el Estado de la Nación.

      Ninguno de los presentes sabía lo que era eso del Debate sobre el Estado de la Nación, a algunos le sonaba, pero eran una minoría, y ninguno lo había visto, aunque fuera el resumen del telediario. Así que la profesora, les dijo que verían uno antes de que hicieran el suyo propio, para poder inspirarse.

      Eligió los portavoces democráticamente, pero para que hubiera paridad, eligieron al chico más votado y a la chica más votada. Ese trimestre lo dedicaron a la política, aparte de las demás asignaturas. Les enseñó sus alumnos la historia política del país, así como el funcionamiento del Congreso, Senado, Ayuntamientos, Diputaciones,...

       Por fin llegó el final del trimestre, y Mari Trini le puso a sus alumnos un resumen de lo que había sido el último Debate del Estado de la Nación, y les dio una semana para preparar sus discursos.

      Estaba ansiosa por ver si sus alumnos habían aprendido algo, les había dado noticias, les había hablado de Tejero, del cambio político, de la república, de la monarquía, se había esmerado para que sus alumnos vieran que no toda la política era corrupción.

     El día que los alumnos iban a representar el Debate se levantó una hora antes, después de dar mil vueltas por la cama, no pudo más.

     Todo estaba listo en la clase, había puesto las mesas en círculo simulando el Congreso, y en medio había puesto un atril que había encontrado en la clase de teatro. Los alumnos empezaron a subir y a debatir:

     - Cuando tú estuviste en el gobierno hubo más exámenes, la clase estaba más sucia, e incluso algunas de las niñas de la clase tuvimos que aguantar los insultos de niños de clases mayores, y tú no hiciste nada por solucionarlo.

      - Yo no tengo la culpa de que yo gobernara mientras se hacían los exámenes de evaluación. - se defendió el niño elegido.

      - Pero podrías haber propuesto a los profesores que hicieran menos exámenes o que nos mandaran otros trabajos en vez de estudiar.

      - Pues cuando tú estuviste se dejó de jugar al fútbol en educación física, y solo jugábamos al baloncesto. ¡Estamos hartos de las canastas!

     - Yo no tengo la culpa de que en gimnasia el profesor haya decidido enseñarnos a jugar al baloncesto.

      Así siguieron durante un buen rato, con los abucheos, aplausos e intervenciones de los demás alumnos de la clase. Mari Trini no podía creer lo que estaba oyendo. Cuando acabaron de hablar, ella les ofreció sus conclusiones como espectadora de lo que había visto.

     - Ninguno de los dos equipos habéis hablado de lo que habéis hecho por la clase, de lo que se ha mejorado, lo único que habéis hecho ha sido echarle las culpas a los demás de vuestros errores y criticar lo que ha hecho el otro equipo. Habéis caído en el y tú más. No habéis ofrecido soluciones a ninguno de los problemas que han surgido. 

     Mari Trini se dio cuenta de que esa era la visión que sus alumnos habían obtenido de los políticos de su país, así que decidió que no se iba a rendir. El próximo año lo haría mejor.
 

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