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8 min
El filo del marxismo
Varios |
08.11.08
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  • 1823
Sinopsis

TESIS


El día que le dijeron que estaba despedido, pensó que su vida comenzaba a acabarse.Carlos Marzo llevaba trabajando casi veinticinco años en aquella empresa de recambios para el automóvil. Ahora, casi con cuarenta y cinco, mujer y dos hijas adolescentes a su cargo, se encontraba en la calle y con escasas perspectivas de enganchar en otro sitio. La mano derecha del dueño le llamó al despacho. Le explicó que ya sabía que la situación económica era mala, que cada día se vendía menos, que el orden financiero internacional pasaba por un momento de clara depresión y no sé qué cosas más acerca de la coyuntura macro y eso. Le agradecían los servicios prestados pero la empresa debía buscar liquidez y había que hacer algun sacrificio. A Isaac, esta vez, no le iba a salvar el cuello ningún Jehová omnipresente. Amén.

Durante un tiempo Carlos aguantó con los ahorros y el escaso paro. Buscó alguna ocupación pero siempre se encontró con las mismas palabras de crisis, burbuja, desmoronamiento y otras parecidas de las que hablaban televisiones, radios y periódicos. Con la estima cada vez más baja, las relaciones de pareja rotas y unas hijas que le veían como un bulto en un sillón, empezó a deshincharse. Se refugió en la bebida, empezó a jugar para poner parches, el carácter se le avinagró y la barba de tres días empezó a sepultarlo. Un día se quedó sin familia y sin hogar. Una demanda de separación le arrojaba a la calle, a un banco en el parque, con otros excluídos que le miraban con recelo. El vino le ayudaba a calentar el estómago y a olvidar su mala suerte. Hasta que un día un colega le ofreció un cigarrillo de césped que le llevó a otro lugar.

No recordaba cómo había llegado hasta aquí. Su casa, su familia y su trabajo se le enredaban en la memoria. Menos mal que siempre había alguien cerca que le pasaba algo para enterrar los recuerdos. Bebió licores de alta graduación, coroneles soviéticos, fumo plata quemada y se pinchó fuego en lugares inimaginables. Vomitó y durmió entre meadas, esquivando los restos del hundimiento. Tuvo que robar, engañar, vender lo poco que tenía. En pocos meses ya parecía un anciano, una cosa venida de cualquier sitio para el horror de las señoras de misa de doce. Problemas con la policía, problemas con los camellos, problemas con otros adictos, problemas, problemas. Problemas. Con un solo diente, la piel aplastada en los pómulos y vidrio en los ojos, parecía un fantasma seseante, siempre buscando pasar un día más, sin fuerzas para terminar. Casi le partieron la cabeza el día que tuvo que defender sus propiedades, una bolsa con un chandal y unos trozos de chatarra. Te la chupo por veinte euros.Dame diez y hazme lo que quieras.


ANTÍTESIS


¿Qué tal, Moncho? ¿Cómo te fue el día? - El deportivo en el garaje. Las luces del jardín encendidas. Las muchachas ocupándose de los hijos. Dos besos al aire con olor a Chanel y aburrimiento - Como siempre, Cuca, como siempre. Hoy me llegó un soplo desde Dubai, compré dos millones de Intecs y luego dejé desplomar la bolsa. Mariano estaba contento, dice que desde que llegué la firma va viento en popa, que nunca vio a nadie con tanto olfato para los negocios. Y tú, cari, ¿Qué tal? - Se afloja el nudo de la corbata, mira hacia el salón en busca del mueble-bar. En el revistero se amontonan los periódicos color salmón. Baja las luces del recibidor y deja la cartera encima del mármol que se desborda.- Estuve de compras con éstas, Marian y las demás, las de Pereda, ya sabes. ¿Te acuerdas de aquel abrigo que me chiflaba? Carísimo. Mañana me lo traen. También me acordé de ti, no protestes, bobo. Llevo puestas unas braguitas... que casi parezco una puta. Me he hecho las ingles. ¿Le digo a Milene que te prepare el baño? - Unos ojos se posan en la entrepierna, a casa viene uno desfogado, si no el estrés acaba contigo. Tendrá que buscar una excusa.No le apetece otra ración de sexo descafeinado. - Hay días que tengo mala conciencia. Otras dos empresas hundidas, decenas, cientos de obrerillos a la calle, con sus montones de hijos llenos de mocos. Las finanzas son así, no entienden de sentimientos. Y es que pagar tus caprichos me va a arruinar, Cuca. Si sigues así, me tendré que poner a trabajar. - Un mohín en la boca, una expresión estúpida. Malo. Malísimo. Contonea las caderas ante el despiste del hombre de negocios. - No me vengas ahora con problemas de conciencia, Monchito. Deja unos billetes en el cepillo de Santa Rosa y a correr. ¿Le digo a las chicas que vayan acostando a los niños? Y que ellas también pueden retirarse. - Un guiño pretende ser provocador. La lengua por los labios le revuelve las tripas. Un día le tendrá que cruzar la cara. Un tirito y Dom Pérignon. Si no, no hay quien aguante. - Se me olvidaba una cosa, me acerco un momento al centro y antes de que digas stock-option, estoy contigo.



SÍNTESIS


ASESINADO RAMON AZNAR DIAZ DE MARTINETE.

El famoso directivo de Renting for the people, inversor del año para Wall Street Journal, muere en extrañas circunstancias en las inmediaciones de un lujoso centro comercial.

Federico Carrillo. Madrid. 09/11/2008

Ramón Aznar murió en la madrugada pasada en el aparcamiento del centro comercial Xenon, víctima de un asalto todavía no aclarado. Al parecer, el conocido broker se había acercado a las Galerías Xenon para realizar unas compras de última hora cuando se vio sorprendido por uno o varios individuos que le asaltaron por motivos desconocidos. La policía baraja como hipótesis de trabajo el robo, el intento de secuestro o un ajuste de cuentas por alguna de las bandas del narcotráfico con las que se le relacionaba últimamente. Lo que en principio parecía un vulgar atraco con resultado de muerte, está casi descartado al reconocer las fuentes de la investigación, que el finado no había sido despojado ni de cartera, ni de reloj, ni otras alhajas.

El móvil del secuestro es la opción más barajada por la brigada antihomicidios. Parece ser que había recibido amenazas en las últimas fechas y que por esta causa, su familia era vigilada por una empresa de seguridad. No obstante, este periódico está en condiciones de afirmar que Aznar ha sido asesinado por un drogadicto. Un testigo presencial nos ha contado que vio todo lo que sucedió desde el lugar donde estaba haciendo un "trabajito" para un cliente. "Me levanté poque oí voces. Vi a un hombre bastante mayor como pedía algo de ayuda a un tipo muy elegante. Éste se negó de muy malos modos y le dijo que o dejaba de molestarle o llamaba a la policía". Nuestro confidente nos ha indicado asimismo que su cliente salió rápidamente del lugar de los hechos. "La gente no quiere problemas. Bastante tiene cada uno con lo suyo". Por lo visto la discusión subió de tono y Aznar intentó zafarse de su interlocutor golpeándole con la bolsa que sacaba del centro comercial. "El otro se la quitó de un manotazo y la tiró al suelo. Se oyó el ruido de una botella que se rompe y antes de que me diera cuenta, el yonki le arreó con ella un tajo en la garganta. Ahí se desangró como un cerdo. Tenías que haberle oído chillar". La policía ha confirmado que el arma homicida fue una botella de una conocida marca de champán y que no dispone de ninguna pista para localizar al agresor. "Salí pitando de allí, tío, a ver si me iba encima a comer el marrón. Ya no vi nada más. Nadie hubiera podido ayudarle". Según nuestra fuente, el asesino podría tratarse de un tipo que últimamente merodeaba por allí, conocido como El Abuelo Charlie, en pleno síndrome de abstinencia. Lo que sigue siendo un misterio es qué hacía el señor Aznar con el sexo asomando por la bragueta.


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