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6 min
EL FUEGO QUE TODO LO QUEMA
Drama |
26.02.14
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Sinopsis

Entonces...el bosque tuve que pagar las consecuencias.

Una suave brisa mecía los árboles cuando Lilit despertó. La verdad es que no había tenido un sueño agradable y se sentía bastante nerviosa. En más de una ocasión había sufrido pesadillas pero la de aquel día había sido lo suficientemente real como para intimidarla. Intuía en el aire que algo  no marchaba bien. No sabía  lo que era pero se trataba de algo terrible. Intentó rechazar aquellos oscuros pensamientos de su mente y decidió salir a buscar el desayuno. Se desperezo y se rascó la cola apretándola contra el tronco del sauce en el que descansaba. Minutos después salía al exterior. El cielo estaba teñido de un color gris oscuro y los árboles cercanos parecían frágiles esculturas de porcelana. Al principio se asusto tanto que pensó en quedarse en su escondite por más tiempo. Pero el hambre la pudo, y no tardo en desaparecer en la espesura. 
No tuvo más remedio que internarse en el bosque cuando descubrió el fatal de la situación. Debía encontrar comida y pronto. Cada paso que daba más miedo se internada en su corazón y más pensaba en la horrible pesadilla. Pero sabía perfectamente que aquello, aquella desolación que llenaba aquel bosque podía ser tan solo una casualidad. Estaba tan sumergida en sus pensamientos que no se percato que aquella zona por la que caminaba estaba contaminada. Pronto notó que le faltaban fuerzas y que su cuerpo se debilitaba. Pensó que podía ser por culpa del cansancio. Pero cuando exhausta cayo al suelo comenzó a respirar con dificultad. La vista le fallaba y veía todo vidrioso. Al mirar a su alrededor descubrió un grupo  de animales inertes que se consumían poco a poco. Aterrada intentó arrastrase por la tierra estéril pero solo consiguió hacerse daño. Paró al  darse cuenta de que el veneno la mataría y dejo de moverse. El último pensamiento que tuvo antes de dejarse sucumbir fue una advertencia para los animales que seguían con vida. El bosque se estaba muriendo.

Martín abrió los ojos en el momento en el que Lilit advirtió a la fauna. Por alguna extraña razón la voz de la pobre ardilla había llegado hasta a su mente. En el aquel momento volaba sobrecogido el extenso bosque que se iba debilitando y marchitando por momentos. Estaba muy asustado a pesar de no querer reconocerlo. Aun añoraba su vida perdida junto con sus seres queridos perdidos en la trampa mortal del hombre. No le cabía la menor duda de que la muerte de la tan querida ardilla y de toda su familia había sido por la culpa de egoísmo y de la ansia de poder del ser humano que por las riquezas estaba destrozando el mundo de todos. Compungido no quiso ver más masacre y se paro en un árbol cercano. Mientras descansaba escucho unos graznidos de socorro. Aguzó la vista y vio un grupo de gorriones asustados que intentaban con todo lo que tenían parar a un hombre que amenazaba con cortar el árbol donde estaban instalados. Lo único que lograban era que el hombre molesto intentara matarlos con la sierra que sujetaba. Martín sabía que ya era viejo y no podría detenerle pero con un graznido salvaje se abalanzo sobre el hombre. Los gorriones aprovecharon para escapar a pesar de que sabían que no hacían lo correcto. Momentos después el hombre mosqueado y harto de la presencia de Martín de un golpe certero lo derribo. El ave cayo al suelo malherido, maltrecho, destrozado... Justo cuando el hombre corto el árbol el tronco de un silencioso chirrido cayo sobre Martín. Antes de morir sepultado el pájaro pensó en todos y en cada uno de los amigos que le habían a poyado hasta el final y se durmió, tranquilo.

Bhell, el ciervo, roto de dolor por la muerte de Martín y de Lilit corría tanto como sus piernas le permitían. Le seguían unos hombres armados que le habían descubierto ayudando a los animales más debiles del bosque que atraídos por la comida envenenada que habían colocado lo furtivos habían intentado alimentarse de ello .En aquel momento, sin embargo era su propia vida la que peligraba y debía tener cuidado. Mientras saltaba veloz por el bosque- o lo que quedaba de el- pensaba en los amigos que había perdido, en el mundo que dejaba si le atrapaban. Pensaba en los ingenuos que podían ser los hombres. ¿Acaso no se daban cuenta del daño que se provocaban tanto a si mismos como al medio ambiente? Pensaba en todos los inocentes que morirían aquel día bajo el ímpetu de los ambiciosos. Pensaba en toda esa gente que hiba a perder lo que más amaba aquel día ya que la tierra no aguantaría mucho más. Pensaba.... en el dolor de no poder despedirse.... De repente algo se enredo alrededor de sus patas. En aquella zona la maleza era muy espesa y eso le extraño. Intento debatirse antes de darse cuenta de que aquello había sido una trampa. Se escucho un disparó. En cuestión de un momento sintió algo frió clavándose en su piel como miles de agujas trasparentes. Luego se escucho otro disparó y la sangre salió a borbotones de su cuerpo. Bhell comenzó a venirse abajo y al fin se tumbo en el suelo, vencido. Antes de que se le nublara la vista pensó: "Que ingenuo es el ser humano y que poco vale la pena....luchar hasta el final”

El gran sauce no pudo aguantar la fuerza del culminante relámpago que cayó sobre el. 
Lo partió por la mitad de un tajo y el famélico bosque empezó a arder. Ningún animal ni planta tenía esperanzas de salvar la vida. Solo podían esperar el final. Ni siquiera Abel el sabio cuervo negro opuso resistencia ante las llamas que  se arremolinaban ante él. Sabía que añoraría la vida pero no podía hacer nada. Poco a poco el fuego se adueñó del bosque que exhalo su último suspiro. Había muerto. Cuando la vida desapareció de ese lugar, la tierra se partió por la mitad. La muerto se volvió la única dueña de aquel desolado escenario, de aquel infierno candente.

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Comentarios
Valoraciones
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  • Muchas gracias por tu valoración y comentario Jose Manuel.
    Leer tu relato me ha hecho pensar en una canción del gran SERRAT: Pare (Padre)--- Pare,(Padre) el bosc ja no és el bosc( el bosque ya no es el bosque) Pare, (Padre) abans de que no es faci fosc (antes que no se haga oscuro) ompliu de vida el rebost ( llena de vida la despensa. Es la desgracia de no saber valorar lo que tenemos. Un saludo
  • Gorka, consciente de que algo ha cambiado en su interior, vuelve a cierto lugar pasado en el que se encuentra con alguien pertenciente a su pasado.

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A mis 18 años llevo toda mi vida escribiendo. Amante de la escritura, de la lectura, de la música y de la natación. Estudiante de derecho e ingenuo y soñador por naturaleza. También clarinestista, pianista y guitarrista.

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