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4 min
El hombre oscuro (VI parte)
Fantasía |
05.05.15
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Sinopsis

Esta es la penúltima entrega. Los magos se aproximan al final de la historia que, seguramente, podáis leerlo mañana. Espero que, con el relato completo, me deis vuestras opiniones.

El día amaneció cargado de malos presagios. No había conseguido pegar ojo en toda la noche, con lo que su cabeza parecía poder estallar en cualquier momento. No era lo peor que podía ocurrir, reflexionó. Si no vencían esa batalla todo terminaría pero lo haría lentamente, como había sucedido con Glenn. Moriría después de experimentar un dolor espantoso en el que no sólo su cabeza estallaría, sino que lo harían todos sus órganos. Y, aunque Mark había dicho que la protegería, por alguna razón, el optimismo la había abandonado por completo.

¿Por qué era? Lo ignoraba.

Quizá porque no había vuelto a verle desde que le había dicho que lucharía por ella y de eso habían pasado varios días. No se habían cruzado por la mansión, no había tenido el valor de volverlo a buscar a su torre y él había evitado cruzarse con ella. No era raro: la casa era tan grande que poniendo un poco de su parte no había por qué encontrarse si uno no lo deseaba. Y Mark no lo deseaba. No quería verla hasta que no fuera estrictamente necesario.

Puede que esa forma de evadirla fuera lo que la atormentaba. Aunque lo más seguro es que sólo fuera miedo. Tampoco era raro: el presagio de una muerte atroz podía llenar de pánico hasta el corazón del hechicero más valiente salvo, quizá, el del hombre oscuro. ¿Habría algo que él temiera? Isabella no lo creía posible.

 

 

Él se había equipado para la batalla. Había cambiado su túnica por otra de cuero flexible, con una capucha terminada en pico que le daba el aspecto de un cuervo enorme, un terrible cuervo que se dispusiera a devorarlo todo a su paso. Isabella no pudo evitar retroceder unos pasos cuando lo vio en el portal, delante de la puerta de entrada, pálido, frío, terrible; proyectando hacia ella un aura de poder que la aterrorizaba y admiraba a partes iguales. Casi lo había olvidado, pensó. Casi se había borrado de su mente lo grande y terrible que podía llegar a ser. Durante un instante, creyó que estaba a salvo, pero sólo fue un momento. Cuando reparó en los profundos surcos alrededor de sus ojos, en las marcas que el tiempo le había dejado en el rostro, Isabella dudó. ¿Era de veras tan formidable como lo consideraba? Había salido indemne de la mayor parte de las batallas que había librado pero ¿Podría esta vez?

-Antes jamás dudabas de mí –dijo él esbozando una media sonrisa siniestra que le dio la certeza de que podía leer sus pensamientos si lo deseaba-. ¿Tanto he cambiado?

-Dudo de todo, Mark –admitió ella-. Tú también lo harías si hubieras visto… Bueno, quizá tú no lo harías.

Él se adelantó. Por la forma que adoptaron sus manos, uniendo sus pulgares e índices, formando un triángulo casi perfecto entre ellos, la mujer supo que estaba reforzando la protección que había sobre la casa. Si no hubiera sido así, ¿Qué habría impedido a las fuerzas oscuras acceder al interior y terminar con ella? Nada.

El poder del hombre oscuro continuaba intacto, se dijo la hechicera. Tenía que sobreponerse a sus dudas puesto que, tal y como él le había enseñado hacía tanto, el verdadero poder de la magia, la chispa iniciática, surgía de la fe y la voluntad. Si éstas flaqueaban, el mago, la bruja, caía.

Y caer, en esta ocasión, significaba un destino peor que la muerte. Una muerte que, de hecho, tampoco sería rápida ni carente de dolor.

-Vamos –dijo él adentrándose en el jardín-. Terminemos con esto de una vez para que podamos seguir con nuestras vidas.

Ella le siguió. Percibía alrededor de su persona un aura fría y negra que la asustaba, pero era preferible a lo otro y, por su bien, se dijo, más valía que dejara de lado el temor. A fin de cuentas, se repitió una y otra vez, era una de las hechiceras más poderosas de su generación. Quizá la más poderosa. Y, sin ninguna duda, el hombre que la acompañaba era el mago más grande que había pisado, jamás, la faz de la tierra.

Poco a poco, a costa de repetir y repetir esa premisa, su corazón iba calmándose, a medida que ambos se internaban en la niebla roja que lo envolvía todo de forma inmisericorde. 

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  • Llegamos al final de la historia de Isabella. Espero que os sorprenda como les ha pasado a los que ya lo han leído. Todas las opiniones serán bien recibidas.

    Esta es la penúltima entrega. Los magos se aproximan al final de la historia que, seguramente, podáis leerlo mañana. Espero que, con el relato completo, me deis vuestras opiniones.

    Un trozo cortito, que empezamos la semana. El final de la historia está cada vez más cerca. De hecho, esta misma semana lo conoceremos.

    Estamos aproximándonos, poco a poco al desenlace de la historia. Esta parte un poco más larga, porque hay mucho que explicar. Como en anteriores entregas, espero que os guste.

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    Un corazón roto es capaz de cometer las atrocidades más espantosas. Más todavía si es el corazón roto de una bruja. Pero, en muchas ocasiones, también hace falta muy poco para curar las heridas de ese corazón.

Periodista y escritora. Acabo de publicar mi primera novela, Linus de Inferno, mezcla de fantasía con algo de Ciencia Ficción. Está disponible en Amazon, el papel y ebook. Estoy muy emocionada con ese proyecto.

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