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9 min
El Incidente (Cap. 2)
Amor |
12.04.15
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Sinopsis

Una serie de sucesos inesperados les suceden a nuestras dos protagonistas. Lo que ambas no saben es que se verán involucradas en algo mucho más grande de lo que jamás se hubieran imaginado. (Chica x Chica)

Capítulo 2: “Noche de copas”

 

-Nononono-. La morena abrió la puerta de su casa y se precipitó al interior. “Vale, céntrate Clau necesitamos comida, flores y mucha suerte”. 

 

Claudia subió las escaleras hacia el piso de arriba y abrió la puerta del cuarto de su amigo, Mateo. La relación entre ambos era un tanto complicada de describir. 

Compartían casa, sí, ambos eran estudiantes universitarios y hacían lo que podían para llegar a fin de mes.  Mateo era un chico encantador de pelo negro, piel clara y con pecas, ojos color azabache y unos labios finos, era bastante alto alrededor de metro ochenta. Claudia y él habían intentado ser algo más que amigos, pero entonces, apareció Marta y la vida de Claudia dio un giro de 180 grados. Ambos decidieron dejarlo en amistad, y no estropear las cosas.

 

Mateo dio un respingo y apartó la vista de la pantalla del ordenador -Clau, em, me pillas ocupado ya sabes...-. Dijo titubeando, Mateo apartó la cara y esquivo la mirada que le dirigía su amiga. -¡¡Fuera!! Marta viene a cenar y no te quiero ver metiendo las narices-. Exclamó Claudia haciendo caso omiso a lo que había en la pantalla del ordenador de su amigo. 

-Woa, per-.-¡¡Fuera!! -. Claudia dio un paso adelante entrando en la habitación del chico. Mateo se levantó a regañadientes, sabía que cuando a su amiga se le metía algo en la cabeza no había manera de hacerla cambiar de opinión. -Iré a dar una vuelta por ahí, avísame cuando termines-. Mateo cogió la riñonera que tenía colgada en la puerta y se dirigió a la entrada de la casa. -Claro Mat-. La morena suspiro tranquila al escuchar la puerta de la entrada cerrándose.

 

Claudia, se dio una ducha rápida de agua fría y se puso lo primero que encontró en el armario, una camiseta blanca que le dejaba un hombro por fuera,  unos shorts vaqueros negros, y unas zapatillas converse rojas. Preparó la mesa con un exquisito plato de solomillo de cerdo, (el cuál lo había hecho Mat a mala gana por petición suya), acompañado de una ensalada y una buena copa de vino Rioja del 98. Además para dar un toque romántico colocó unas flores, pequeñas por supuesto, para que no bloquearan el campo de visión y un par de velas.

Justo en ese momento sonó el timbre. 

 

-Haya vamos-. Pensó en alto dándose ánimos así misma. Se llenó de valentía, se tragó los nervios como pudo agarró el pomo y abrió la puerta. 

 

-Marta-.

-Claudia-. Contestó la chica del otro lado de la puerta, con una sonrisa pícara en la boca. 

La morena miró a la chica de pelo negro de arriba abajo, tenía entre las manos un bolso pequeño y un vestido oscuro del mismo color –el cuál quedaba perfecto con su piel morena- que a duras penas le tapaba la parte superior de los muslos y un escote que dejó sin respiración a Claudia. También tenía una pequeña gargantilla azul marina y unos pendientes a juego. A la morena no es que le disgustara como iba vestida Marta, simplemente viéndola se sintió un poco ridícula por el atuendo que ella misma llevaba. Claudia se hizo a un lado e hizo un gesto con la mano.  -Adelanta, pasa-.

-Con gusto-. Marta vaciló un momento antes de entrar por aquella puerta.

 

Ambas se dirigieron juntas hacia el comedor, Claudia se sintió embriagada por el perfume que llevaba la chica de pelo negro, aquello le trajo tantos recuerdos, se sonrojo levemente y sofocó cómo pudo una pequeña sonrisa. Haría todo lo posible por tenerla de vuelta.

 

-Vaya... vaya, veo que te has esforzado-. Dijo con cierto tono de ironía Marta. Mientras dejaba su bolso en una de las sillas. La morena aprovechó la oportunidad y le colocó la silla a Marta haciendo caso omiso a la mirada que esta le dirigía.

-Bueno, era una ocasión muy importante y merecía la pena-.  

-Me sonrojas-. Dijo Marta mientras se sentaba la silla. 

 

A Claudia le encantaba la forma de sentarse que tenía Marta, su manera de cruzar las piernas, es más, le gustaba todo lo que tuviera que ver con Marta. Pero a quién no, Marta era una conocida modelo en Australia, era, simplemente, perfecta. Surfista, alta y de piel un poco más morena que Claudia. Con una mirada color azabache y un pelo ondulado y negro como el carbón que volvía loca a Claudia. 

 

-Bueno, y ¿de que querías hablar?-. Comentó tajante Marta.

Claudia respiró hondo y fue directa al grano, sabía que mientras más tardara en decirlo, más se iban a complicar las cosas.

-Quiero arreglar las cosas entre las dos-. La morena se sintió orgullosa de sí misma, no le había temblado la voz en ningún momento, y eso que siempre le costaba bastante expresar como se sentía.

Marta se sorprendió, aunque no todo lo que Claudia esperaba. La modelo había supuesto que la morena intentaría algo parecido... pero no pensó que tendría el valor para decírselo. 

-Y, ¿Por qué querría yo arreglar las cosas contigo?-.

Marta se lamió los labios y clavó su mirada en Claudia. A la modelo se le ensombreció el rostro. -Me hiciste bastante daño la última vez, ¿Cómo sé que cuando te aburras de mí no me volverás a tirar como un juguete?-. Ante el silencio que Marta recibió como respuesta, empezó a comer el solomillo de su plato, antes de que se enfriara

 

Claudia se mordió el labio inferior, y empezó a jugar con su pulsera. Las cosas no estaban yendo cómo tenía planeado, sabía que esto podría ocurrir, esta mañana cuando lo había practicado delante del espejo le había salido bien, todo lo contrario a la realidad. 

Recordó cuando Mateo había entrado en su cuarto por la mañana para avisarla de que si no se daban prisa llegarían tarde a la universidad. Ver a su compañera de piso en pijama, hablando sola delante de un espejo había hecho que el chico estallara en risas. La morena no puedo sofocar una pequeña risa al recordar la escena.

 

-¿Qué es tan gracioso?-. Preguntó la modelo, la cual había estado observando a la morena desde hacía un buen rato.

‘‘Maldición, piensa rápido Clau’’. Pensó Claudia para sus adentros.

Marta se reclinó y puso los codos en la mesa, dejando entre ver un poco del escote.  

Claudia intentó articular palabras pero se le secó la boca. Esa mujer sabía ponerla al límite, y a ambas les encantaba hacerlo.

 

-Entonces, ¿Cuáles son tus motivos para querer volver con lo nuestro?-. Comentó la modelo tomando la copa de vino con una mano.

-Bueno, creo que son bastantes obvios, si quiero volver contigo es porque sigo queriéndote, ¿no crees?-. Le contestó en tono firme la morena con una sonrisa seductora, si la modelo quería guerra, guerra tendría.

 -Lo mismo me dijiste cuando te acostaste con otra, ¿recuerdas?- Dijo Marta con tono aburrido, mientras se inclinaba levemente sobre la mesa con cuidado de que no se le derramara el contenido de la copa, dejando a la vista un poco más de su pecho.

 

Claudia apartó bruscamente la mirada, y sofocó como puedo un comentario inoportuno. Comenzó a jugar otra vez con la pulsera que tenía en la muñeca. Los nervios y las poses de Marta estaban acabando con ella. 

 

-Fue un error... todos nos equivocamos-. Claudia sabía que eso no era una excusa, ni mucho menos, pero la esperanza es lo último que se pierde.

-Un error buscado, o ¿acaso te pusieron una pistola en la cabeza y te obligaron a acostarte con ella?-. Marta ya se había hartado de los contantes errores de Claudia. Es más, en primer lugar no sabía ni porque había venido a cenar. Supuso que era para distraerse un poco del trabajo, si tenía que ser eso.

 

La morena se quedó sin palabras, sacando fuerzas de donde pudo repitió una vez más.

-Perdóname, por favor, sabes que solo te quiero a ti, me equivoqué lo siento, pero no soy capaz de olvidarte, si tú no estás, es como si solo tuviera mi mitad, siento un vacío, por favor Marta, yo te quiero, te amo vuelve conmigo-. La morena le dirigió una mirada suplicante a la modelo.

Marta, por primera vez en mucho tiempo se quedó sin palabras, pero, no, no quería estar en peligro otra vez solo porque la chica que tenía delante sufriera una crisis emocional.

 

Un silencio se apoderó de la sala. 

 

Tras unos momentos de angustia, Marta decidió contestar. 

-Yo... No puedo, yo también te quería Claudia, fuiste una gran parte de mi vida, pero... no puedo vivir ocultando un amor, con miedo a que nos descubran, eso no es ser feliz. Tener que escondernos de la Inquisición por miedo a ser quemadas vivas, solo pensábamos en huir, en escondernos, no te voy a mentir, hubieron momentos felices pero, ¿es eso amor para ti? Lo siento pero para mí no-. La morena sentía que el mundo se le venía encima tenía no podía creérselo, después de todo lo que se había esforzado. -Me voy-. Finalizó Marta, se levantó de la silla cogió su bolso y le dirigió una mirada apenada a Claudia, le daba pena aquella chica, pero suponía que lo superaría y  que encontraría a alguien más adelante.

 

Lo último que escucharía la morena de Marta en mucho tiempo eran los pasos de ella hacia la puerta y el sonido de esta al cerrarse.

 

Silencio.

 

Entonces notó que tenía lágrimas bajándole por las mejillas.

 

***********************************************************************************************************

Nota de autores;

Jejejeje, un momento, stop, esperen, ¿ya ha pasado una semana? Dios menos mal que adelantamos parte del capítulo la semana pasada. ¡Lo subimos dentro del plazo! (Just-mbm; Aunque casi no lo conseguimos, After-lupus está malito ;/). De todos modos espero que os haya gustado el capítulo de nuestra historia y recordad; comentar salva gatitos y da helado gratis; aunque lo último no está asegurado del todo.

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